
Fuente: Vicente Villamón
En Turismo de Granada han elaborado un breve pero indispensable listado de lugares que visitar en la provincia y de cosas que debes conocer si programas una escapada al lugar. Cada cuál deberá elegir su propio viaje, pero hay cosas que, como en todo, no te puedes perder si quieres sacarle todo el partido.
Y es que profundizar en los elementos característicos de la identidad de Granada es sumergirse en la cultura de este intenso territorio, pero también es bucear en los mares de paisaje de los que goza y paladear tanto su gastronomía como avistar los elementos claves de su arquitectura, escuchando el rumor, constante, que de lejos llega a los oídos de los amantes de la historia. Los cinco sentidos despiertan en Granada.

Fuente: Sol
1. La Alhambra
Al año llegan a visitar los encantos de La Alhambra y del Generalife unos dos millones de visitantes. La construcción de esta ciudad palatina tuvo lugar durante el periodo de dominación del Reino Nazarí de Granada, la cual dominó y lanzó al éxito comercial y cultural la ciudad y su entorno desde el siglo XIII hasta el XV.
En una placa de Granada rezan los versos de Francisco de Icaza del siguiente modo: “Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”. Y lo sentiría de tal modo que no englobaría únicamente La Alhambra, sino la historia que han visto sus muros y el resto de lugares de la villa musulmana, como el barrio los barrios del Albaicín y el Sacromonte.
2. El Albaicín y el Sacromonte
El barrio del Albaicín, como La Alhambra, fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Son las calles estrechas de jazmín y de olores moriscos de presente y pasado, donde se puede descansar al calor del té y unos pastelillos árabes, tras lo cual visitar los jardines de los cármenes y contemplarlo todo, por dentro y por fuera, desde los miradores de San Nicolás y de San Cristóbal.
El barrio del Sacromonte fue el escenario donde se inventó la zambra, y aunque el elemento estético y turístico más conocido es su abadía, aquí suena el flamenco en las famosas cuevas de gitanos, que templan sus guitarras cada noche estrellada de Granada.

Fuente: Crónica Norte
3. Esquí en Sierra Nevada
Sierra Nevada es una de las principales estaciones de esquí del país, un lugar excepcional donde las cumbres se alzan por encima de los 3.000 metros de altitud, lo cual garantiza la presencia de nieve indefectiblemente cada año (con la seguridad extra de los 400 cañones de fabricación de nieve). Una curiosidad: existe la posibilidad de esquiar por las noches en la pista acondicionada para tal fin.
En conjunto, la estación cuenta con cifras que llaman la atención y que garantizan su buen funcionamiento: 95 kilómetros y 103 pistas diferentes de distintos niveles, además de casi 9 kilómetros de pistas adicionales para practicar el esquí de fondo. En el Puerto de La Ragua, por otro lado, cerca de la provincia con Almería, se encuentra otra estación en la que los amantes del trineo tirado por perros (huskis, samoyedos) y el esquí de fondo son los protagonistas.
4. Playas de la Costa Tropical
Para los que se planteen visitar la provincia durante los mese estivales también Granada cuenta con las playas de su Costa Tropical. Sin embargo, esta zona del mundo goza de una especial consideración climática, porque sus 320 días de sol anuales y los 20 ºC de media lo avalan. Son 80 kilómetros de litoral granadino, en cuya línea crecen plantaciones de mango, de papaya, de aguacate o chirimoyas. La nieve y el mar se unen desde la montaña al Mediterráneo en Granada dejando un rastro de pueblos blancos.

Fuente: Kruger
5. Arquitectura
La seña de identidad de un lugar bien podría ser la arquitectura, y en el caso de la arquitectura de los pueblos blancos en Andalucía, y en particular algunos de La Alpujarra es todavía más evidente.
Eminentemente montañosa, las casas de La Alpujarra granadina muestran sus fachadas blancas al Sol del Sur, encaramadas a las laderas, disponiendo en su interior un entramado difícil, estrecho y encantado. Esto último responde a aquella necesidad antigua de configurar los núcleos de manera que fueran defendibles y complicados de conquistar. Los enemigos se perderían entre sus calles y desde arriba serían alcanzados por los proyectiles de los ciudadanos.
Más allá de la funcionalidad queda la estética de sus techados compartidos, sus chimeneas, el color blanco reluciente con el brillo andaluz, los materiales de la zona aglutinados y la historia que han visto sus muros de fuera y el calor que ofrecen sus gentes de dentro.



