
Fuente: juantiagues
Ruta da pedra e da auga es el título que Turismo Rías Baixas ha otorgado a un itinerario muy especial. La propuesta recorre los ayuntamientos de Meis y de Ribadumia (Pontevedra) siguiendo el cauce del río Armenteira y el paisaje natural de Pontevedra, desconocido y frondoso.
Pero es una ruta especial porque toma como eje otro elemento tan indispensable para la historia del lugar como el propio río: los molinos tradicionales. Elevándolos hasta la consideración que se merecen, los molinos revelan a lo largo de la ruta el entorno idílico y la función exclusiva que desarrollaron en un tiempo no muy lejano.

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Molinos: la arquitectura del agua
Los molinos son también libros abiertos que revelan cantidad de información a quien la sabe interpretar. Sus características informan sobre las necesidades de la población o sobre el ingenio y recursos de la época. A lo largo de la ruta aparece una buena cantidad de ejemplos, algunos de ellos restaurados.
El camino recorre un antiguo trazado que se utilizaba aquellos lunes de Pascua lejanos, que llevaban en procesión a los fieles hasta el monasterio de A Armenteira. La primera parte de la ruta discurre entre los molinos de Barrantes, 6 molinos a lo largo de 1,5 km por el ayuntamiento de Ribadumia.

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El río como guía sigue hasta Meis, donde aparecen los molinos de Serén. El Monte Cabeza de Boi presta sus laderas al área recreativa y a la recreación de los ojos en torno al paisaje. Tras pasar la Aldea Labrega se inicia la segunda parte del recorrido, la de la “naturaleza en estado puro” hasta el monasterio de A Armenteira.
En general, el itinerario es considerado como una propuesta de escasa dificultad, aunque puede haber puntos de una complejidad media para los que habrá que tener especial cuidado.

Fuente: juantiagues
La vida rural en piedra
La Aldea Labrega es un alto obligado en el camino. Se trata de una representación de la vida rural gallega de principios del siglo XX, pero en granito. La autoría de la obra pertenece a la Escuela de Canteros de la Diputación de Pontevedra.
No falta detalle de aquella vida petrificada: la iglesia -fundamental-, el hórreo -para guardar el grano molino por los molinos-, el horno, el crucero y hasta los animales domésticos. Siguiendo la ruta se acaba también en piedra, pero del siglo XII, y agua, el monasterio de Armenteira junto al río que le da nombre al monumento.
Más información | Ruta da pedra e da auga
Alojamiento
Descubre dónde dormir y trasladar la experiencia de la ruta al descanso de las casas rurales de la zona. Estas son algunas sugerencias:

