Valle de La Orotava

Fuente: marcoundele

Se arrodilló, miró sensiblemente el horizonte y siguió con su mirada el relieve desde la costa hasta sus pies. Posiblemente pensó largo rato e incluso le podría haber caído una lágrima de felicidad. Era el naturalista y “padre de la Geografía Moderna” conocido como Alejandro de Humboldt al llegar al Valle de la Orotava, desde el mirador que hoy lleva su nombre, y esa la leyenda con la que se quiere explicar el fabuloso paisaje de este rincón del Atlántico.

El valle de La Orotava fue el antiguo Taoro de los guanches que habitaron la zona norte de la isla de Tenerife, y también fue donde se construyó el primer templo cristiano en el Archipiélago tras su conquista. Hoy, con el mismo paisaje que presenció batallas y que tantas personalidades han alabado, se extiende ante la vista del viajero por detrás del Teide, aglutinando los términos de La Orotava, Los Realejos y el Puerto de la Cruz.

En lugar de árido, como corresponde a una tierra nacida del fuego, un manto de color verde se extiende por una parte del Valle de La Orotava, siguiendo el perímetro del Parque Nacional del Teide, en el espacio protegido conocido como el Parque Natural de la Corona Forestal. Dominan los pinos entre este valle y el de Güímar, donde se alzan algunos ejemplares centenarios que bien podrían, si pudiesen, relatarnos las vidas y hazañas de los héroes guanches, como Beneharo.

Pero las bellezas naturales del lugar no acaban, porque aparece en su franja oriental la Reserva Natural Integral Pinolere, otro espacio ecológico de interés que los visitantes pueden recorrer siguiendo el cauce de algunos canales atraviesan la ladera. Más allá, el Paisaje Protegido La Resbala en la Cuesta de la Villa hasta Joco, el punto montañoso que alcanza los 1.964 metros.

Y como en una sorpresa preparada por la Naturaleza, se sale de una zona boscosa y abrupta para descubrirse ante la inmensidad del Océano Atlántico, del que nunca se había perdido su rastro mediante el olor a salitre,  donde lugares como la playa del Ancón reciben al visitante con su arena negra y volcánica.

Valle de La Orotava

Fuente: Web Tenerife

Llegaron antes los bereberes de África que recibirían el nombre Guanches, para quedarse entorno al siglo V a. C. y guardaron sus secretos durante más de 2.000 años hasta la llegada de los cristianos en la Edad Media. Unos y otros, y hasta el tiempo presente, quedaron, con seguridad, postrados alguna vez en el mirador de La Orotava como aquel Humboldt, sobrecogidos ante el Océano, ante el Teide y la serenidad de los bosques que se extendían a lo largo de las laderas hasta la costa.

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Un Comentario publicado

  1. Angel M. Dominguez Quijada
    Publicado 14 julio 2010 en 9:57

    Nos parese muy interesante. Solo apuntarles que “Guimar Casa Rural Dª. Remedios, ” no esta en nuestra comarca.
    Gracias.
    Angel M. Dominguez Quijada

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