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Los deportes rurales de Euskadi

5 de Octubre, 2011 - Autor: Javi Rodriguez

El esfuerzo del deportista es el mismo que el del campesino (baserritarra vasco). Es famosa la portentosa fuerza y resistencia de este pueblo, virtudes que han sido necesarias en el campo y ensalzadas en la competición. Los trabajos propios del caserío han pasado a la categoría de deporte y han perpetuado la tradición vasca de una manera bien curiosa. Pero ¿cómo?

Se atribuye al desafío de habilidades de los baserritarrak la responsabilidad de que las labores cotidianas pasaran a entretenimiento y luego se normalizasen las reglas de juego. Las apuestas y los desafíos han sido un rasgo de carácter local. Iñaki Perurena, levantador de peso de renombre, cuentan que en la construcción del Escorial (1560) “en los ratos libres los canteros vascos se entretenían lanzando piedras y cortando troncos. Más tarde llegarían las reglas para competir y apostar”1.

Regata de Traineras

La fuerza necesaria para dirigir una embarcación, contra viento y marea, hasta los caladeros es lo que ha tentado a los marineros vascos. El origen pesquero ha dado lugar a la competición de regatas de traineras, donde la tripulación de las embarcaciones la componen 13 remeros y un director de orquesta.

Aizkolari, cortadores de troncos

El origen de esta prueba no es la tala de árboles, sino el corte de leña para el invierno. Es tanto una competeción como una exhibición de tradición local en las fiestas populares. Asentados sobre grandes troncos, hachas en mano, los aizkolari miden sus resistencias.

Dema, arrastrar bloques de piedra con animales

Parecido al juego anterior, este consiste en arrastrar piedras. Las modalidades se clasifican en función de los animales que participan. Así, tiran humanos y animales como bueyes (idi), burros (asto) o caballos (zaldi) de una piedra. Gana quien más “plazas” realice en un tiempo determinado.

Pelota

Fuera de las fronteras de Euskal Herria se conoce como pelota vasca. Su popularidad ha ido en aumento y se ha extendido de tal forma que casi no necesita presentaciones en España y Francia. En Euskadi hay verdadera pasión por este deporte que se puede practicar con la mano, con pala o con cesta.

Soka-tira, el tira y afloja

Los polos equivalentes se repelen. La teoría física vale para esta prueba entre iguales. Dos grupos tiran de una cuerda con el objetivo de atraer al bando contrario hasta el límite. Quizás sea el juego más popular fuera de las fronteras vascas.

Sega, de necesidad a competición

Se ha convertido en deporte incluso el corte de la hierba. Es una de las actividades más duras que deben afrontar los campesinos, pero incluso en las horas de descanso se quiso apostar practicando esta actividad. La hierba alcanza la altura máxima a principios del otoño, y es entonces cuando se organizan las competiciones. Durante las mismas, los segalaris alcanzan sus guadañas (sega) e inclinan el torso durante toda la prueba para cortar la hierba de las laderas.

Harrijasotzaile: levantando piedras

Se dice del levantamiento de piedras que posiblemente sea el deporte más antiguo pero con menos historia. En origen, los forzudos baserritarras movían grandes bloques de piedra para construir zanjas en sus dominios o bien en obras como jornaleros de la construcción. En Leiza (Navarra), Iñaki Perurena rinde culto a su deporte, el levantamiento de piedras, en su caserío con ovejas latxas. Es el Peru-Harri y es el propio protagonista quien explica y demuestra a los visitantes las particularidades de la tradición.

Orga joko, alzamiento de carros

Es el juego de coches. Se levanta un carro tradicional y se hace girar sobre su propio eje. La distancia se mide en función de la circunferencia trazada. En Donapaleu, en el sur de Francia junto a la frontera vasca, la carreta pesa 350 kg.

Barrenadores

El origen se encuentra en la explotación de minas y canteras en Euskadi. Aquellos hombres de finales del s. XIX y principios del s. XX perforaban 2 metros de piedra con una barra, manualmente. En el agujero resultante se introducía pólvora para conseguir con la explosión rescatar los minerales. Los forzudos y resistentes barrenadores vascos hoy han trasladado a las plazas su patrimonio cultural para asombro de propios y extraños.

El caso de la música

Finalmente, una tradición musical propiamente vasca también tuvo su origen en una actividad del medio rural. Aplastar manzanas con palos contra el suelo para conseguir el jugo de las manzanas y producir la tradicional sidra de Euskadi. El sonido del golpeteo se convirtió en las actuales txalaparta. Palos contra tablas de madera disponen de una coloración sonora que termina por revelar los golpes rítmicos y la energía del pueblo vasco. Aquí tenéis un vídeo para que os hagáis una idea.

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