Caminito del Rey

Caminito del Rey. Por Noradoa

Acantilados, barrancos, paredes verticales, desfiladeros, puentes colgantes, pasarelas que parecen flotar sobre el vacío. Caminar es siempre ir un paso más; pero estas sendas despiertan la inquietud y tal vez prefieras dar media vuelta y no continuar.

Pero si salvas el primer temor, estos caminos vertiginosos te van a regalar espectaculares paisajes naturales.

Si alguna vez soñastes con ejercicios de funambulismo, querrás recorrer algunos de los senderos más espectaculares de España, sólo aptos para caminantes sin vértigo.

1. Congost de Mont-Rebei

Congost de Mont-Rebei

Por Amazing Travels

Con la adecuación del antiguo camino natural de Montfalcó, en el Congost de Mont-Rebei, se ha recuperado un paso histórico repleto de paisajes espectaculares. Este cañón vertical labrado por el Noguera Ribagorzana, en la sierra del Montsec, entre Aragón y Cataluña, ha pasado a ser reconocida como una de las rutas más fotogénicas de España, ¡y vertiginosa! Sobre todo, al llegar a las pasarelas de Montfalcó.

Hay personas que se dan la vuelta formando un pequeño tapón en el acceso, pero la mayoría vence el vértigo y accede a la emocionante pasarela que parece volar sobre las aguas turquesas del pantano. Antes de llegar, en el camino, hay paneles informativos que advierten de los pasos aéreos a las personas propensas a sufrir de vértigo.

El senderista se da cuenta de que no es una exageración cuando se enfrenta a un desnivel total de 83 metros en 291 escalones anclados en la vertical pared calcárea del acantilado. ¡El mejor consejo es que no mires hacia abajo!

2. Pasarelas del río Mao

El último tramo del Mao, uno de los afluentes del Sil, es trepidante. Todo un espectáculo con el río salvando un fuerte desnivel en un territorio de pocos kilómetros. Sin duda, es una de esas postales que hacen de la Ribeira Sacra un paisaje privilegiado en belleza. Para disfrutar de este escenario fluvial lo mejor es recorrer las pasarelas de madera del río Mao, una obra de la arquitecta paisajista Isabel Aguirre.

No sólo monasterios y cenobios, en la ribera sagrada de Galicia también encontramos la Fábrica da Luz, que fue una de las primeras infraestructuras hidroeléctricas construidas en Galicia a principios del siglo pasado. Esta antigua construcción, que proporcionaba luz a la capital y a Monforte, es hoy un aula de naturaleza y albergue, junto al mirador A Mirada Máxica.

Precisamente, desde A Fábrica da Luz parte la ruta por las pasarelas del Río Mao. Un camino espectacular por una pasarela peatonal suspendida sobre los bosques ribereños y los barrancos agrestes del cañón del río Mao que conduce hasta la misma desembocadura en el Río Sil. Allí se encuentra el hermoso pueblo de Barxacova y una pequeña playa natural donde, si es verano, refrescarnos de los calores de la caminata.

3. Caminito del Rey

Caminito del Rey

Caminito del Rey. Por Migel

Su mal estado se fue acentuando a lo largo de los años a raíz de su abandono. Luego, dos accidentes mortales y un vídeo viral de 2008 hicieron que fuera conocido como uno de los caminos más peligrosos del mundo. Sólo apto para expertos sin vértigo, la Junta de Andalucía lo cerró definitivamente y prohibió cualquier acceso a él para evitar males mayores.

Pero el que fue uno de los senderos más peligrosos del mundo es ahora una vía segura que, desde que fue reabierto al público en 2015, ha recibido más de un millón de visitantes atraídos por la sensación vertiginosa de su recorrido y los paisajes que regala. Premios nacionales e internacionales concedidos respaldan la calidad de la experiencia.

Ahora, si quieres recorrerlo, deberás programar con antelación y reservar tu acceso. La ruta de Caminito del Rey presenta dos entradas y tres tramos diferentes con espectaculares gargantas (la de Gaitanejos, al norte, y Gaitanes, en el extremo sur) unidas por un bello valle. Se puede recorrer en ambos sentidos; pero son muchos los que coinciden que es mejor comenzar a caminar desde el norte, atravesando primero el estrechamiento de Gaitanejos.

4. Hoz de Tragavivos

Serrania de Cuenca

Serrania de Cuenca. Por Pedro Oliva

La Herrería de Santa Cristina es uno de esos pueblos de la España vacía en los que es difícil encontrar a algún vecino. Para visitarlo, la mejor forma es recorrer la espectacular Hoz de Tragavivos, en pleno Parque Natural Serranía de Cuenca.

Estamos en tierras de pinares casi vírgenes que cubren partes de estas montañas de calizas, refugio de buitres, águilas y halcones. El mejor modo, y diríase casi el único, de recorrer estos paisajes es caminar siguiendo el canal de Chincha, que lleva agua desde el embalse hasta la central hidroeléctrica del Infiernillo, cerca de la Herrería de Santa Cristina.

Hay que hacer equilibrismos sobre el coronamiento del muro, que es suficiente para caminar; pero que, sin protecciones, es un constante vuelco en el corazón debido al vértigo. No es una senda para ir corriendo. Afortunadamente, en algunos tramos aparecen construcciones del canal que sirven de plataforma para descansar de tanto la inquietud por caminar al borde mismo del abismo.

5. Ruta del Cares

Cañón del Cares

Por Jose Ramiro Laguna

El río Cares brota a 1.600 metros de altura en un bello nacimiento en Posada de Valdeón y recorre la provincia de León y Asturias a lo largo de 54 kilómetros hasta desembocar en Vega de Llés. A su paso, deja paisajes espectaculares como los que se pueden disfrutar en la Ruta del Cares.

A esta ruta se la conoce como la “Garganta Divina”, y no es para menos. Va desde el pueblo asturiano de Poncebos hasta el leonés de Caín, separados ambos por 12 kilómetros. Su dificultad no es excesiva y a cambio transcurre por un entorno natural de gran belleza, por lo que se ha convertido en una de las excursiones más populares del Parque Nacional de Picos de Europa.

Lo que poca gente conoce es que este trabajo de ingeniería que sigue funcionando hoy fue excavada artificialmente en la roca para canalizar el cauce del río y aprovechar su energía hidroeléctrica en la central de Camarmeña. La construcción fue dificultosa y de gran riesgo para los trabajadores. De hecho, del medio millar que participó en las tareas, fallecieron once.

6. Barranco del Infierno

Barranco del Infierno, Alicante

Por Joanbanjo

Con este nombre se entendería que dijeras que no al plan de recorrerlo. Si, además, te explican que consiste en exactamente 6.873 escalones es muy posible que te niegues rotundamente. Lo cual será un terrible error.

Resulta que Alicante no son sólo playas. Hay castillos imponentes y rutas de senderismo de gran interés, como la Vall de Laguar. Los 6.873 escalones (y sus cerca de 15 kilómetros de ruta circular) construidos por los antiguos moriscos levantinos para entrar en las entrañas de las inhóspitas tierras alicantinas están considerados como la catedral del senderismo.

Fue el último reducto de los moriscos antes de su expulsión definitiva por Felipe III. Hoy es un emocionante recorrido en zigzag lleno de pozos,cuevas, fuentes, antiguas cabañas de piedra y acequias.

7. Faja de las Flores

Ordesa y Monte Perdido

Ordesa y Monte Perdido. Por J.Santaugini

Es el más espectacular de los senderos, conocidos por el nombre de “fajas”, que recorren en altura el hermoso valle pirenaico del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido‎.

Es un clásico, aunque revista ciertas dificultades técnicas. Es una excursión de 15 kilómetros y unas 8 horas no apta para todos los públicos, pues hay que superar los 1.000 metros de desnivel. La senda tiene una anchura de 3 a 7 metros y discurre entre verticales farallones de más de 1.000 metros verticales que hay que ir superando mediante tramos verticales de roca asegurados con clavijas y escalones de hierro. Por contra, las vistas están aseguradas.

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