Parque Nacional del Teide (Tenerife)

Parque Nacional del Teide (Tenerife). Fuente: Saúl Santos / Turismo de Canarias

Las Islas Canarias son un paraíso natural para desconectar, olvidar el estrés y cargarse de renovada energía en cualquier época del año gracias a su inmejorable clima. Paisajes que enamoran por su singular belleza y enorme variedad, desde solitarias playas a profundos barrancos, imponentes acantilados y bosques milenarios, campos de volcanes y mantos de lava…

Espacios exclusivos y entornos vírgenes de incalculable valor que ofrecen un refugio para multitud de especies de flora y fauna únicas en el mundo. Bañadas por un mar cuyas aguas transparentes son un santuario para muchas especies, además de cielos limpios tapizados de estrellas…, así es la naturaleza de las Islas Canarias.

Un territorio para descubrir

Parque Nacional de Garajonay (La Gomera)

Parque Nacional de Garajonay (La Gomera). Fuente: Saúl Santos / Turismo de Canarias

Las Islas Canarias ofrecen un sinfín de atractivos para descubrirlos a pie, pues cada una de ellas cuenta con numerosos senderos y rutas que recorren espectaculares paisajes, desde los que rara vez se pierde de vista el azul del océano que las rodea.

Los tesoros naturales que acoge este archipiélago atlántico, compuesto por siete islas distintas entre sí, lo convierten en un lugar muy especial para los amantes de la naturaleza dispuestos a descubrir los increíbles rincones que albergan los 146 espacios naturales protegidos, nada menos que el 40 % del territorio canario, y en los que se incluyen sus 4 Parques Nacionales.

Además, las Islas cuentan con 7 Reservas de la Biosfera declaradas por la UNESCO como reconocimiento a los importantes valores de este territorio, entre los que destaca su extraordinaria biodiversidad, pues aquí podemos encontrar casi 4.000 especies de flora y fauna endémicas.

Entre las joyas más preciadas de este destino está el Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera, cuyos bosques de laurisilva son el mejor escenario para practicar ecoturismo. De hecho, estas legendarias formaciones vegetales han sido catalogadas como Patrimonio Natural de la Humanidad.

Se trata de un conjunto de distintas especies de flora ya extinguidas hace millones de años en otras latitudes que han encontrado un refugio en estas islas y que, por lo tanto, en la actualidad están presentes en muy pocos lugares del mundo.

Otro de los atractivos naturales más importantes de las Islas Canarias es el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente en la isla de La Palma, una gigantesca depresión de paredes verticales con desniveles que llegan a alcanzar los 2.000 metros donde densos bosques de pino canario, especie endémica de las Islas, tapizan las laderas de los profundos barrancos.

Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (La Palma)

Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (La Palma). Fuente: Saúl Santos / Turismo de Canarias

Protagonista también de esta joya natural es el agua pues, mientras recorremos los senderos, encontramos infinidad de cascadas y arroyos en los que refrescarnos. Coronando las elevadas crestas de la Caldera, por encima de las nubes, se encuentra el Observatorio del Roque de los Muchachos, en el que científicos de todo el mundo observan el universo a través de los mejores telescopios del planeta gracias a las condiciones inmejorables para la observación astronómica de los cielos limpios y protegidos de la isla.

Ruta de la Plata (Gran Canaria)

Ruta de la Plata (Gran Canaria).

En Gran Canaria, una isla que ofrece infinidad de opciones para disfrutar en contacto con la naturaleza, podemos recorrer la Ruta de la Plata, antigua vía ganadera transitada por los primeros pobladores e ideal para senderistas. En El Hierro es casi una obligación recorrer el Camino de Jinama, una ruta que destaca por sus desniveles, por su elevado valor geológico y botánico y porque nos ofrece unas vistas impresionantes del espectacular Valle de El Golfo.

Tras la huella de los volcanes

Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote)

Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote). Fuente: Félix Lorenzo / Turismo de Canarias

Es de sobra conocido que las Islas Canarias tienen un origen volcánico y su legado se traduce en cráteres, cuevas y tubos subterráneos, coladas, calderas y campos de lava.

Aunque en todas las islas se aprecian las huellas y testimonios de su interesante volcanismo, siendo por ello un auténtico laboratorio natural para la comunidad científica, uno de los más espectaculares es el Parque Nacional del Teide en Tenerife, declarado también Patrimonio Natural de la Humanidad.

Tal es el espectáculo que ofrece el pico más alto de España y el maravilloso paisaje que lo circunda, que se ha convertido en uno de los Parques Nacionales más visitados del planeta. En su cima nos sobrecoge la sensación de estar en el techo del mundo, bajo el cielo intensamente azul, y desde donde se contempla en toda su amplitud la enorme caldera en cuyo centro se alza el gran volcán.

Volcanes de Fuencaliente (La Palma)

Volcanes de Fuencaliente (La Palma).

Pero en las Islas se encuentran también muchos otros paisajes volcánicos de obligada visita, como el Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote, cuya tierra de tonos ocres, naranjas, rojos, pardos y negros nos transporta mentalmente a un paisaje marciano. También conocido como Montañas del Fuego, presenta ante los ojos del visitante todo un espectáculo a través de un inmenso campo de coladas de lava y cenizas, materiales expulsados por los volcanes que al petrificarse adquirieron formas caprichosas, conos y cráteres… un lugar donde la vegetación es prácticamente inexistente y eso lo hace aún más enigmático.

En algunos puntos de este espacio, como el Islote de Hilario, la temperatura alcanza los 140º C a escasa profundidad, un hecho que se muestra al público mediante diferentes experimentos geotérmicos.

Otra de las muchas opciones para tomar contacto con este pasado de fuego y lava que marcó la naturaleza de las Islas Canarias son los volcanes de Fuencaliente, en La Palma. Allí aún brotaba el magma hace menos de cincuenta años. La Ruta de los Volcanes permite a los más incansables recorrer parte de la isla por las crestas de Cumbre Vieja, toda una experiencia que permite contemplar ambas vertientes de La Palma siempre con el mar como telón de fondo.

Be water, my friend

Cofete (Fuerteventura)

Cofete (Fuerteventura)

Con 3.000 horas de sol anuales y el agua limpia y transparente del océano que baña las costas canarias, ¿quién no se ve seducido por un buen chapuzón en el Atlántico? Y lo mejor, en cualquier época del año.

Las Islas Canarias son famosas por sus playas, tan numerosas y variadas que seguro satisfacen todos los gustos, así que también las encontramos solitarias y salvajes, con arena de todos los colores. Una de las playas vírgenes más espectaculares de las Islas es Cofete, situada en el Parque Natural de Jandía, en Fuerteventura, un paraíso de kilómetros de arena dorada y rodeada de montañas donde el mar bate con fuerza.

Islote de Lobos (Fuerteventura)

Islote de Lobos (Fuerteventura)

Más allá de las playas, un gran número de piscinas naturales de agua salada se reparten por las Islas, como las del islote de Lobos, una perla deshabitada a 20 minutos en barco desde Fuerteventura y que fue refugio de lobos marinos.

Además del surf y del kitesurf, este es el destino ideal para practicar otras actividades acuáticas. Entre ellas, destacamos sus excepcionales condiciones para convertirse en el paraíso del buceo, ya que la transparencia de sus aguas permite una visión horizontal de hasta 30 metros.

Parque Natural de Jandía (Fuerteventura)

Parque Natural de Jandía (Fuerteventura). Fuente: Haridian Arnay / Turismo de Canarias

Y aunque cualquier lugar de las Islas Canarias es bueno para conocer la riqueza de sus fondos marinos, para los aficionados a este deporte recomendamos especialmente una experiencia en alguna de sus tres reservas marinas: la del entorno de la isla de La Graciosa e islotes del norte de Lanzarote, la de la isla de La Palma y la del entorno de la Punta de La Restinga-Mar de las Calmas en El Hierro, santuarios de multitud de especies como tortugas, delfines, barracudas… e incluso hasta algún tiburón ballena, y con unos fascinantes paisajes volcánicos submarinos.

Además, existe una amplia red de centros de buceo que ofrece todos los servicios necesarios para buceadores de todos los niveles.

Más allá del cielo

Garafía (La Palma)

Garafía (La Palma).

Otra manera de enamorarse de estas islas es extasiarse contemplando su estrellado cielo. La ausencia de nubes durante la mayor parte del año hace que las Islas Canarias posean los cielos más limpios y claros de Europa, lo cual ha propiciado el desarrollo de una ley para su protección y así garantizar que las Islas sigan siendo uno de los mejores lugares del mundo para observar el universo. No en vano posee el conjunto de observatorios de astrofísica más importante del hemisferio norte.

Aunque todas las islas se prestan a la contemplación celestial, entre los mejores lugares para perderse en las constelaciones están La Palma, las cumbres de Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria, que cuentan con certificaciones Starlight como reconocimiento a la calidad de sus cielos.

Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma)

Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma).

No es casual que, en las dos primeras, el viajero encuentre sendos observatorios astronómicos internacionales, que además incorporan visitas guiadas: el Observatorio del Roque de los Muchachos y el del Teide, respectivamente. También en estas cuatro islas existen numerosos miradores astronómicos y empresas especializadas que organizan actividades de observación para poder disfrutar de una experiencia única e inolvidable, igual que lo será tu visita a las Islas Canarias.

Más información www.holaislascanarias.com

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