Una albufera de agua dulce situada a 1 km del casco urbano es una cosa extraña, pero posible y preciosa. El Lago de Anna, en Valencia, lo demuestra. Pero más extraña es la palabra “gorgos” para la mayoría.

Los gorgos son pequeñas pozas que han ido construyendo los manantiales que alimentan el Lago de Anna. Son uno de los atractivos del lugar, como también las ocas, los sauces o los paseos románticos en barca . El de Anna es un paraje hermoso que visitan 75.000 personas al año.

Albufera y el lago que se hace a sí mismo

Los curiosos llegan al lugar en busca de tranquilidad. Unos viajeros son primerizos que necesitan descubrir sus encantos. Otros son recurren que se establecen sus días libres a pasar una jornada de picnic campero.

El Lago de Anna mide 300 metros de largo y 180 metros de ancho. Aquí huele a romero, a tomillo y a lavanda, las plantas aromáticas dispersas por todo el entorno. Entre aquellos sauces que mencionábamos al principio, entre olmos y eucaliptos, vienen a chapotear ocas, patos y garzas. Es su hogar.

Lo es al menos desde 1971. Este fue el año que el Lago de Anna cerró para ser dragado y puesto a punto. No fue un periodo seco para el lugar. En ese tiempo se descubrieron restos del Neolítico que descubrió José Aparicio (arqueólogo local) y los vecinos crearon lo que hoy se conoce como el “Merendero”.

El “Merendero” es un pequeño islote en el Lago de Anna. Una vez limpio el espacio, a este curioso emplazamiento vinieron a vivir aquellas ánades e hicieron de él su indiscutible patrimonio. Nada en el lugar está quito.

Ni siquiera el agua. Un paseo en barca muestra cómo los manantiales, los ullals, brotan continuamente en el propio lago. El Lago de Anna se hace a sí mismo a razón de 24.000 litros por minuto y proporciona agua a los campos de cultivo de 500 ha a la redonda.

El secreto de su “renacimiento” son los manantiales, los que “manan” dentro y fuera del lago. Uno de ellos conforma la cascada de agua de nacimiento, atractivo de éxito para todos los visitantes.

Los gorgos

Los gorgos son pequeñas pozas resultado de saltos de agua que se han ido formando en torno a la Albufera. Los distintos manantiales que van desde éste hasta el río Sellent han trazado un cauce hermoso con saltos de agua y gorgos. Desde el propio Ayuntamiento de Anna destacan 3, a los que se llega también mediante senderos:

  • El Gorgo de la Escalera: “aparece como un gran cañón esculpido por las aguas del río, al cual se accede a través de 136 escalones”.
  • El Gorgo Gaspar: también conocido como el de Palet, antiguamente se utilizó la cascada para producir textiles a través de una noria.
  • El Gorgo Catalán: es en sí mismo otro pequeño lago. Sus aguas pertenecen a la Fuente Negra y en época estival se acostumbra a chapotear en él.

Más información | Albufera de Anna

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