Jérica es uno de los municipios que componen la comarca del Alto Palancia, en la provincia de Castellón, territorio fronterizo con Teruel y, por lo demás y sin razón justificada, desconocida. Hasta aquí las formalidades de una presentación, porque hacer sentir la naturaleza y la belleza de un lugar no es tarea nada fácil, especialmente si se quiere sentir desde el fondo de una pantalla digital.

Si una imagen vale más que mil palabras, entonces una sensación vale más que mil imágenes. Y en busca de una sensación de belleza natural, y con apenas algunas fotos, vamos en busca de las mil palabras que puedan dar cuenta de este escenario valenciano para el viajero que lo desconoce, con el objetivo, lo confieso, de hacer justicia. Porque si son famosas las playas abarrotadas en verano y la paella tradicional de Valencia, también deberían serlo los paisajes tranquilos que desbordan naturaleza por sus costados, siguiendo el curso de un río y sus afluentes hasta el Mediterráneo, con la sensación de haber buceado en las raíces de un lugar tierra adentro.

Nos situamos en la población de Jérica como punto de partida, el lugar equidistante entre todos las poblaciones que integran la comarca del Alto Palancia. Siendo Castellón la segunda provincia más montañosa de la Península el viajero se encuentra en un valle cruzado, como la comarca, por el río Palància, responsable en parte de la Naturaleza que aquí se desarrolla y se admira, a orillas del cual han prosperado las poblaciones que, como Jérica, nacieron durante la dominación musulmana.

Avanzados ingenieros, matemáticos y médicos célebres, la cultura árabe trajo a la Península aires de modernidad y desarrollo con la inclusión de nuevas fórmulas agrónomas y ganaderas, nuevos sistemas de riego que en el río de la comarca vieron una auténtica fuente de riqueza. De hecho hoy lo sigue siendo. Diversas envasadores de agua situadas en este escenario recogen y tratan el agua de manantiales naturales que ya utilizaran los musulmanes.

Mirando con interés, hoy el viajero puede seguir el hilo de la historia de la región con las fortalezas de época árabe que se conservan en casi todas las poblaciones del territorio. como el agua indispensable y común en la comarca, así la cultura de las civilizaciones que han ocupado la comarca se ha ido sedimentando y posando siglo tras siglos de generación en generación, fluyendo y filtrándose en todos los aspectos de la vida de sus habitantes y que hoy llegan a través de sus tradiciones, de su patrimonio y de su gastronomía.

Decíamos que desde Jérica el visitante descansa e inicia su partida a través de la comarca no sin antes contemplar las Torres de los Ordaces y La Muela, geniales muestras del estilo mudéjar, conocidas como la torre de “las campanas” y declaradas Monumento Nacional. Formaban parte del sistema de vigilancia del castillo que hoy ya no está, las guerras carlistas del siglo XIX arrasaron con él, dejando algunas ruinas de más de cinco siglos.

Dos parques naturales, nada menos, se integran en la comarca del Alto Palancia. Desde Jérica, mirando hacia el Mar Mediterráneo siguiendo el curso del rio Palància, a la izquierda (el Norte geográfico) se yergue el Parque Natural de la Sierra de Espadán; hacia la derecha (el Sur), el Parque Natural Sierra de la Calderona. Recorridas unas 500 palabras nos imbuimos dentro del mundo natural de esta comarca y sus espacios protegidos, escindidos por el río Palància desde el Embalse del Regajo, entre Jérica y Navajas.

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Fuente: Sento

Las 31.000 hectáreas de espacio de la Sierra de Espadán le conceden el título de Parque Natural más grande toda la Comunidad Valenciana, acogiendo la historia y el patrimonio de las poblaciones como Almedíjar, Azuébar, Chóvar, Aín que se integran dentro de él. Circundada por las cuencas de los ríos Palància (Sur) y Millars (Norte), la Sierra de Espadán concentra gran variedad de especies singulares como el alcornoque que domina las lomas, los gallipatos, las águilas y azores.

Aquí se envasa agua de manantiales con escaso contenido de cal debido a las características de esta tierra; aquí se obtiene corcho de los alcornoques; en estos parajes se produce el aceite de oliva de calidad de forma sosegada, aprovechando los espacios que los montes dejan; de aquí se extraen las distintas mieles y se desarrolla la actividad apicultora, dando además jalea real, cera y polen a los mercados; aquí las cerezas y las ciruelas arrebatan el protagonismo a las naranjas. Aquí las gastronomía es contundente, fuerte, con platos como la “olla de pueblo”, el bollo de migas, el conejo con caracoles y productos como los embutidos, la morcilla de cebolla de arroz o las longanizas.

Y es aquí donde cruzando el río Palancia, tras visitar las poblaciones de Castellnovo, Altura, Segorbe (cabeza de la comarca) y Geldo se le antoja a la Naturaleza presentarnos el Parque Natural de la Sierra de la Calderona.

Desde aquí se contempla el Mediterráneo y los montes y valles que se interponen hasta el mar central, aquellos que también debió contemplar, con alivio, María Inés de Calderón desde su refugio, quien dio nombre a este paraje natural. Se decía que una dama, después de haber pertenecido al rey, debía pertenecer a Dios según el argumento del que se apropió Felipe IV para borrar cualquier mancha de “adulterio” que pudiera cuestionar el trono del país.

Tras gozar de los encantos de sus amantes, el monarca arrojaba a las doncellas a la vida contemplativa, obligándolas a entrar en algún monasterio, entregando su vida por el capricho de un hombre. Pero María Inés Calderón eligió combatir el destino y se refugio en lo que hoy es el Parque Natural que lleva su nombre.

Y en el itinerario de 1.000 palabras por el Alto Palancia intentamos desesperadamente ofrecer un breve fogonazo que haga justicia a la comarca, con la sospecha de haber quedado breves y con una sensación de insuficiencia; pero con ello se hace más grande el genio y la obra de Antoni Ponz, natural de Bejís, Viajes por España, en el transcurso de cuya elaboración y rutas quizás calmó su sed descriptiva en la Fuente de los 50 caños, en Segorbe, buscando otras mil palabras con las que describir la belleza de su tierra.

Alojamiento

2 Comentarios publicados

  1. angel
    Publicado 27 junio 2010 en 10:52

    Como bien dices, hay muchos parajes, preciosos y olvidados. Y este de jerica es uno de ellos.
    Yo he tenido la suerte de visitar en varias ocasiones la provincia de Castellón, y tiene pueblos de montaña preciosos.

  2. juan andres
    Publicado 16 octubre 2010 en 0:06

    yo he recorrido gran parte de la comarca pero sobre todo la sierra de Espadán y segun que rutas recorras es impresionante, en ocasiones para la gente que le guste la naturaleza
    parece que estás tu solo y el paisaje y no existiera nada mas, ojalá siguiera todo igual por
    mucho tiempo.

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