Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano Valeriano llegaron a Trasmoz y los alrededores del Moncayo en 1862. Los dos artistas buscaban paz y salud en el entorno. La encontraron y también descubrieron un lugar dispuesto para la imaginación, donde el paisaje y las leyendas se confundieron.

La Ruta de los Bécquer y la Brujería recupera los ambientes que recorrieron ambos hermanos. Desde el Monasterio de Veruela se dirige el itinerario hacia Litago pasando antes por Trasmoz. En los 7,5 km de la ruta se han incorporado 8 carteles con textos e imágenes de los artistas. Junto a la del Quijote, esta es otra de las rutas literarias indispensables para los viajeros de libros y paisajes.

La Ruta de los Bécquer

“Hace dos o tres días, andando a la casualidad por entre estos montes, y habiéndome alejado más de lo que acostumbro en mis paseos matinales, acerté a descubrir, casi oculto entre las quiebras del terreno y fuera de todo camino, un pueblecillo cuya situación, por extremo pintoresca, me agradó tanto que no pude por menos de aproximarme a él para examinarle a mis anchas…”

Así se refiere el propio G. A. Bécquer al pueblo de Trasmoz, uno de los tres por los que discurre la ruta que lleva su apellido artístico. El itinerario comienza en el Monasterio de Veruel, se encamina hacia Trasmoz y termina en Litago. En total se recorren 7,5 km para conocer el paisaje que inspiró algunas obras costumbristas de Valeriano Bécquer y algunas de las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo. El paisaje, si lo visitáis, veréis que se presta a la fantasía.

Los viajeros que se han dado a esta ruta lo han hecho a pie generalmente, pero no también se han podido ver viajeros en bicicleta o en caballo. A lo largo de la ruta se encuentran 8 carteles explicativos con textos evocadores del propio Gustavo Adolfo Bécquer e imágenes de su hermano Valeriano. Los hitos fundamentales de la ruta son:

  • La Cruz Negra de Veruela. Valeriano realizó un grabado de esta estampa. Una cruz de mármol en el camino hacia el monasterio protegido por el camino de chopos y olmos que “al tocarse en la altura recuerdan la cúpula de un santuario”. Aquí pasaban algunas tardes los dos artistas.
  • Trasmoz. Este pueblo Bécquer lo descubrió casi por causalidad, pero le dejó una impresión imborrable por su “situación pintoresca”. El castillo en la ladera, las chimeneas humeantes y el entorno en el que se encuentran todavía hoy las casas exaltaron el ánimo de Bécquer.
  • El cementerio de Trasmoz. Es una visita reflexiva que inspiró a Gustavo uno de sus más reconocidos textos: la Rimas LXVI (“[…] donde habite el olvido, allí estará mi tumba.”).
  • El Museo de la Brujería. Algunas leyendas de Gustavo Adolfo se inspiraron en las brujas. De hecho, el poeta sufrió una obsesión por la última bruja de Trasmoz. Precisamente, este es el argumento de una novela de terror contemporánea: La última bruja de Trasmoz. Ya tenéis lectura complementaria para la escapada :).
  • La isla. La única isla que se considera una montaña es el Moncayo, que despierta en los viajeros, como en los Bécquer, una activa imaginación. El microclima que concentra por su situación y altura le ha valido al Moncayo considerarse el lugar de nacimiento del Cierzo, el temido viento de Aragón. De aquí han salido gnomos, nigromantes, brujas, náyades de arroyo… Prestad atención, viajeros.

Quiénes fueron los Bécquer

Donmínguez Bastida Insausti de Vargas. ¿Qué? Este es el verdadero apellido de los hermanos Bécquer, Gustavo y Valeriano. Os habréis dado cuenta de la rareza del apellido Bécquer para dos artistas de Sevilla -en muchas ocasiones por este motivo algunas personas no imaginan que fueran españoles-, pero en realidad proviene de un antepasado flamenco de Gustavo y Valeriano. Ellos mismos tomaron este apellido como nombre artístico.

Gustavo A. Bécquer fue un poeta al que la historia literaria le ha incluido en el movimiento Romántico. Como su hermano Valeriano, vivió en la plenitud del siglo XIX. Su padre fue pintor, disciplina a la que se dedicó Valeriano e incluso el propio Gustavo, aunque es una faceta menos conocida.

Ambos nacieron en Sevilla, donde vivieron también, y su estancia en Trasmoz y esta parte del Moncayo se ha entendido como un viaje de salud que el poeta hizo entre 1862 y 1864. Por entonces Gustavo contrajo la tuberculosis, enfermedad por entonces mortal, y llegó a este enclave atraído por las bondades climáticas. Más tarde descubrió lo cambiante que el tiempo podía llegar a ser en este lugar. Creativamente, la estancia fue fructífera para los dos hermanos. De Valeriano, del que poco se habla, quedó la colección Expedición de Veruela y algunos grabados.

Más información | Ruta de los Bécquer (pdf)

Alojamientos

Vive la experiencia de los artistas Bécquer y descubre el paisaje fantástico y natural del Moncayo. Aquí os dejamos algunas casas rurales para descansar en la zona:

Un Comentario publicado

  1. Jesus
    Publicado 29 julio 2013 en 22:07

    Excelente artículo!

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