Santa María de Poblet

Santa María de Poblet. Fuente: KarSol / Shuterrstock

La orden cisterciense (o del Císter) se creó en 1098 en la región de la Borgoña francesa. Influyeron decisivamente en el cristianismo, en la economía y la cultura de la Edad Media. Promueven el ascetismo y el rigor a la liturgia. Bien.

Esa influencia y poder del Císter unen cultural y artísticamente las comarca de Alt Camp, Conca de Barbeà y Urgell. Cada una de ellas tiene un monasterio cisterciense, vivo y apasionante: Santes Creus, Poblet y Vallbona de les Monges.

La ruta del císter propone recorrer los tres territorios tomando como hilo argumental los tres monasterios. Componen el recorrido la cultura, la historia, la gastronomía y la naturaleza. Una escapada completa.

Santa María de Poblet

Fuente: Pecold / Shuterrstock

La ruta del Císter es uno de los recorridos más espirituales que pueden realizarse en el interior de Cataluña. Se dan a conocer la profundidad de las reformas religiosas de la Edad Media, el orden social de la época y las estructuras, la función de la arquitectura. Un viaje en el tiempo.

Siguiendo la línea que une los tres monasterios principales de Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges, los viajeros a pie, en BTT o en familia conocerán la cultura, la naturaleza y las tradiciones de las comarcas del Alt Camp, de la Conca de Barberà y del Urgell.

Como el Camino de Santiago, la Ruta del Císter une dos épocas a través de un milenio de cambios siguiendo el desarrollo del cristianismo y sus manifestaciones artísticas.


Caos y Orden

Monasterio de Santes Creus (1)

Antiguo comedor del Monasterio de Santes Creus. Fuente: Alberto Gonzalez Rovira

La decadencia, la opulencia o los vicios también llegaron a los ánimos de los monjes que poblaron la Edad Media en Europa. Los vicios se extendían como la sombra a algunos de los monasterios que guardaban la vida espiritual de la sociedad, además de su economía.

Algunas abadías trataron de renovarse, de resistir y de mantener la pureza de sus convicciones adoptando la Regla de San Benito de Nursia (siglo VI).

Adoptaron la regla benedictina los monasterios que quisieron renovar la vida monástica y dotar de sentido, de nuevo, conceptos básicos: humildad, orden, trabajo y oración. Fue una reacción a la vida refinada y cómoda.

En la abadía de Cluny (Francia), la Orden del Císter observó y restauró con éxito la regla benedictina a finales del siglo XI.

La Orden cisterciense se extendió por toda Europa, haciendo que se recuperase, además de un más ordenado comportamiento moral en consonancia con la observancia del cristianismo, la economía de las poblaciones en las que se asentaban. Éste fue el porqué de su éxito.

De modo que monarcas y nobles, en particular en el territorio de la Corona catalano-aragonesa, dejaron que los monjes fundaran esos grandes centros que habrían de recuperar el orden social y la pujanza económica.

También conseguirían de este modo crear nuevos núcleos en los que se asentaran los territorios que se iban conquistando a los árabes del Sur. Los monasterios de Poblet, de Vallbona de les Monges y de Santes Creus son los máximos exponentes de este movimiento capital de la Edad Media.


Los Monasterios de la Ruta del Císter

Monasterio de Santes Creus (2)

Biblioteca del Monasterio de Santes Creus. Fuente: Alberto Gonzalez Rovira

La arquitectura de estos monasterios responde tanto a las necesidad de respetar las reglas establecidas como a la funcionalidad que se requería para convertirse en centros de poder social y económico.

También responden, claro, a los criterios estéticos que debían mantener tratándose de una obra en honor a Dios.

Santa María de Poblet

Santa María de Poblet. Fuente: Fuente: Vitaly Titov & Maria Sidelnikova / Shuterrstock

En general, el centro monástico se rodeaba y completaba con edificios adyacentes como hospitales para peregrinos, capillas para la nobleza, dependencias administrativas, casas de artesanos como constructores o alfareros, y también las tierras y granjas que habrían de alimentar a la población.

  • Monasterio de Santes Creus. El primero de los templos de La Ruta del Císter situado en Aiguamúrcia, comarca del Alt Camp. Desde el siglo XII y hasta el primer tercio del siglo XIX, este monasterio gozó de etapas de crecimiento y estabilidad hasta la “exclaustración de los monjes”. De los tres que componen la ruta, este es el único monasterio deshabitado en el que los viajeros podrán conocer con guías todas sus dependencias y secretos. Por ejemplo, el “Dormitorio de los monjes” o la “Tumba de Pedro el Grande”. Es el monasterio que mejor reproduce el plan bernardino de construcción.
  • Monasterio de Poblet. Fundado también a mediados del siglo XII, este no es sólo el más grande de los monasterios de La Ruta del Císter, sino que es el conjunto cisterciense habitado más grande de Europa. El pasado está bien presente de la mano de los guías de Poblet que sumergirán a los viajeros a un mundo apartado de la realidad cotidiana. Desde 1991 es Patrimonio de la Humanidad.
  • Monasterio de Vallbona de les Monges. Es monumento histórico-artístico y los viajeros, si lo desean, pueden hospedarse en él. Conserva uno de los claustros románicos más característicos y bellos. Desde finales del siglo XII se erigió como el centro de poder de la zona, tiempo en el que el trabajo y el cultivo del aceite de oliva ya era célebre, tal y como sucede en la actualidad.

Durante el recorrido de la Ruta del Císter a través del itinerario de Gran Recorrido 175, salen al paso de los viajeros otras rutas de interés:

  • Ruta de Los Castillos de Gaià
  • Ruta de las Montañas de Prades
  • Ruta del Vall del río Corb

En el trazado principal no faltan las descripciones y las señalizaciones pertinentes a lo largo de sus 105 kilómetros.

Más información | Ruta del Císter.


Casas rurales en la Ruta del Císter

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