Turismo rural en Portugal y Extremadura

Fuente: planet ware

La Raya es un territorio de frontera que separa los países de España y de Portugal, pero es sobre todo una región singular, un territorio de nadie que no se puede constreñir al orden político del momento porque las características que le son propias lo impiden. Es la única región que no sale en los mapas y al que se recomienda ir al menos una vez en la vida.

En toda la franja que divide los dos países nos detenemos en Extremadura y Portugal, donde los pueblos que componen este secreto territorio comparten historia, un habla que es híbrido entre dos lenguas, gastronomía y tradiciones desconocidas, paisajes y encantadoras villas, como Marvão, un escenario medieval de película.

Turismo rural en Marvão

Fuente: Café crem

La villa de Marvão la encontraremos en el distrito de Portalegre, en el interior de la región de Alentejo, a unos 20 kilómetros de distancia de Valencia de Alcántara, otra villa situada al otro lado, en Extremadura. La etimología revela algo más que una simple curiosidad: deriva del nombre propio árabe Ibn Marwan al-Yil·liqui , traducido por “hijo del gallego”, el fundador del antiquísimo reino de Badajoz.

Bajo este territorio se disipaban, claro, las actuales líneas fronterizas y se reunían bajo un mismo territorio aquellas villas y gentes que hablaban la misma lengua, que compartían la misma historia y que compartían vecindades, caminos, costumbres. Hoy Marvão ha quedado como una villa de encanto donde sus monumentos cuentan una historia tan intensa como el silencio que produce contemplarlos.

El manto blanco de los pueblos andaluces se encuentra también en Marvão, pero sobre una cima a 800 metros de altitud respecto al nivel del mar, por lo que desde hace tiempo se le impuso el sobrenombre de El nido de las Águilas. Desde este nido se domina toda la Sierra de San Mamede y los seis kilómetros que le separan hasta España, tan indiferente en cuanto al paisaje de uno y otro país que habría que pintar la línea para diferenciarlos.

Todo le recuerda al visitante que fue una villa medieval y este un territorio muy disputado entre las diversas culturas que habitaban el territorio al Norte y al Sur, de modo que traspasado su potente muralla de piedra se organiza la villa irregularmente con los balcones de hierro. Más por las sensaciones que produce que por rigor histórico, no falta quien asegure que debió fundarla un personaje llamado Marvan, cuya traducción a nuestra lengua equivale a “agradable, a suave”. Es delicado, como todas las obras árabes en nuestro país, y es imponente, como el paisaje a uno y otro lado de La Raya.

Turismo rural Marvão

Fuente:Café crem

Hoy los viajeros visitan los monumentos de Marvão como el Castillo, unas de las fortalezas más relevantes a este lado del río Tajo, la ciudad Romana de Ammaia, los puentes de como el de Ponte Quinhentista, las chozas del término que recuerdan las pallozas gallegas y los templos, como la ermita de Nostra Senhora da Penha.

Aquí descansa la historia y las tradiciones menos conocidas de nuestro país y del portugués, un silencio al que si se le hace hablar descubre nuevos puntos de vista, nueva configuración, nuevo territorio. El paisaje difumina las líneas y las fronteras uniéndolas en una sola y cuyo puente lo tiende el viajero que descubre. Más información

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2 Comentarios publicados

  1. Casa Rural Arrastia Estella
    Publicado 5 diciembre 2010 en 13:00

    La villa de Marvao te impresiona sobre todo por su blancura

  2. maru romero
    Publicado 8 noviembre 2011 en 11:45

    que bonittttttttttttttttttttttttttttto 😀

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