Al paso del río Duero se desarrolla la vida y la naturaleza, se elevan paisajes y descubren poblaciones históricas; también a su paso aparecen los viñedos y las bodegas productoras de algunos de los mejores vinos de todo el país. A su paso por Valladolid, la cuenca hidrográfica del Duero baña los viñedos  de más de 37 bodegas productoras bajo el sello Denominación de Origen Cigales.

Esta ruta enoturística recorre la franja occidental de la comarca vallisoletana de Montes Torozos, llanura circundada por el Pisuerga y el Carrión, situada en la región Norte de la provincia. A lo largo de más de 35 kilómetros, los viajeros descubren algunas de las principales bodegas con la D.O. Cigales, conociendo, de paso, la gastronomía y la historia de cada uno de las siete localidades del itinerario.

Denominación de Origen de Cigales

Fuente: DO Cigales

Los romanos cultivaron el vino de esta tierra; durante la Edad Media Cigales llevaba a Valladolid las provisiones de vino rosado, así como Toro y Rueda, uno tinto y otro blanco respectivamente. La historia reciente de la Denominación de Origen de Cigales comienza en el 1991 con la creación de la marca, aunque sea históricamente una tierra vitivinícola desde siempre.

El recorrido propiamente pasa por las localidades Fuensaldaña y la bodega César Príncipe; de Mucientes, donde se ubican las bodegas Amalio del Pozo, San Antón y Sinforiano Vaquero; de Cigales y la Bodega Frutos Villar; de Corcos del Valle, con las productoras Hijos de Crescencia Merino, Hijos de Félix Salas y Pinedo Meneses; pasa por Trigueros del Valle y las bodegas Rosados de Castilla y León y Lezcano Lacalle; en Cubillas de Santa Marta se encuentran las de Alfredo Santamaría o Valdelosfrailes, entre otras; y por último, pasa por Valoria la Buena y las bodegas y Viñedos Pilcar.

La especialidad de esta ruta es el vino rosado, combinando lo mejor de las variedades blancas y tintos. Pero ello no ha impedido que algunos productores también se lancen a por la excelencia de los vinos tintos de Cigales. Las bodegas y mesones ofrecen a los visitantes excelentes productos gastronómicos de esta tierra acompañados, claro, de sus vinos.

Antonio Machado ya utilizó estos campos para sus propósitos y reflexiones poéticos, y no hay mejor embajador que él para descubrir el mundo que subyace debajo de cuanto se mira, simbólica y literalmente, el mundo interior y su paisaje, los productos de las entrañas de esta tierra. Cómo no, con rutas como ésta “no hay camino, se hace camino al andar”, se reinventa al tiempo que se recorre y descubre, sabores, historias, gentes.

Alojamiento

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Un Comentario publicado

  1. url url'>magdalena pinto de herrera
    Publicado 30 octubre 2011 en 4:36

    que hermosas uvas me gustaria ver esos hermosos viñedos

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