Patones de Arriba. Por Titozeus

“Cuando se visita Madrid, siempre se habla de los Austrias y de los Borbones, nunca de su pasado. Muy poca gente conoce el origen medieval de la capital”, dice Juan Cortés, historiador y guía turístico especializado en la Edad Medieval y autor de Mayrit.

Madrid no era un poblado cuando en el siglo XVI Felipe II lo escogió como capital. “Tenía una muralla medieval de 2 kilómetros aproximadamente”, explica. De hecho, es uno de los principales reclamos de su tour gratuito por la historia más desconocida de la capital.

Nosotros no vamos a pararnos en la ciudad. Vamos a sus alrededores, a visitar también la historia y el patrimonio medieval de los pueblos de Madrid.

Chinchón y los balcones turquesas

Por Lukasz Janyst

A menos de 50 kilómetros de Madrid, entre olivos y viñedos, está Chinchón. Una villa que sabe a anís y que recuerda a una partida de cartas.

La imagen más característica es la de su plaza Mayor. Redonda cual cosos taurinos, de arquitectura medieval, rodeada de soportales, bares y con alegres balcones turquesas del siglo XV.

Antiguamente, aquí se ubicaba el mercado vacuno. También era el centro de ejecuciones y donde se organizaban las corridas de toros. De hecho, la primera se celebró en el siglo XVI en honor a Felipe el Hermoso. Hoy, la plaza Mayor de Chinchón es el centro neurálgico de la villa. Si encuentras sitio, las terrazas son perfectas para degustar el citado anís, unos torreznos o las migas.

La belleza de su casco antiguo le ha valido la declaración de Conjunto Histórico Artístico, en 1974. De historia va sobrada, se tiene constancia de su existencia desde el Neolítico, y por ella han pasado los romanos, íberos, árabes y castellanos. Su primera gran construcción data del siglo VIII, es la iglesia de San Andrés.

En la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, a la historia se le suma el arte. Aquí es donde está la obra de Francisco de Goya: La Asunción de Nuestra Señora, de la que se dice que fue pintada para llenar el vacío artístico que dejó la guerra de la Independencia. La condesa de Chinchón (que corresponde a la imagen de María Teresa de Borbón y Vallabriga) también fue pintada mientras el artista residía en la villa.

Además de a Goya, a los franceses, borbones y a los Reyes Católicos, Chinchón también llamó la atención del séptimo arte. Por su suelo arenoso han pasado Rita Hayworth, John Wayne, Orson Welles, Pedro Almodóvar y Cantinflas, entre otros. Y es que en Chinchón se han rodado películas como La vuelta al mundo en 80 días, Campanadas a medianoche o El fabuloso mundo del circo.

No hay que perderse una visita al castillo de los Condes, del siglo XVI; al convento de las Clarisas, donde deleitarse con mantecados y magdalenas; ni a las populares bodegas que ofrecen visitas guiadas. La más emblemática es la del Nero, donde el vino aún se fermenta en tinajas de barro.

Buitrago de Lozoya, la villa amurallada

Por Plateresca

En la ribera del río Lozoya, del que adquiere su segundo nombre, Buitrago se alza sobre un promontorio rocoso. Una barrera natural que los musulmanes reforzaron levantando a su alrededor una muralla (s. XI) para defenderse de los cristianos durante la Reconquista.

En el interior de los muros está el casco antiguo medieval, declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural desde 1993. Lo componen la iglesia de Santa María del Castillo (s. XIV), la única de la época medieval que se cree que fue levantada sobre una antigua mezquita; la torre del Reloj y el castillo.

Esta fortaleza de arquitectura mudéjar fue propiedad de la familia Mendoza, a quien les debe su nombre. Tiene forma cuadrada y estaba compuesto por siete torres. Su aspecto cambió al convertirse en el palacio del marqués de Santillana. En él también residieron Juana de Portugal y su hija Juana la Beltraneja; y han pernoctado los reyes Juan II y Felipe III.

Antiguamente, desde el castillo se podía cruzar el río por un puente que llegaba hasta la finca del bosque. Allí estaban la casa y el pabellón de caza que Mendoza ordenó construir en el siglo XVI para sus huéspedes.

Buitrago del Lozoya también rebosa arte. En la plaza Picasso, en el ayuntamiento, está el museo del homónimo pintor. Las obras fueron cedidas por Eugenio Arias, peluquero y amigo del artista que nació en esta villa medieval.

Para disfrutar de esta época, en el mes de septiembre se celebra la Feria Medieval de Buitrago del Lozoya. Algunos habitantes se visten de la época, hay un mercado, talleres y espectáculos.

Y, aunque el pueblo es una maravilla, para el historiador Juan Cortés, “Lo que más me llama la atención de Buitrago, además de su impotente fortaleza, es su paisaje. El entorno que lo rodea”.

Buitrago de Lozoya está en el corazón de la Sierra Norte de Madrid, en el Parque Nacional de Guadarrama. Aquí hay numerosas rutas de senderismo, además de embalses donde darse un chapuzón y practicar deportes náuticos. El de Riosequillo está considerado como la piscina natural más grande de España.

Torrelaguna, el pueblo del Cardenal Cisneros

Por KronosTorre

También en la Sierra Norte de Madrid está Torrelaguna, en el mismo valle del Jarama. Un pueblo del que se tiene constancia desde la época romana y que aún hoy guarda la esencia de su pasado medieval. Un ejemplo son los restos de su antigua muralla, que según algunos historiadores se cree que data de los siglos VIII y XI.

Torrelaguna es la villa natal del Cardenal Cisneros, quien fue regente de España a la muerte de Fernando el Católico. Una cruz en el medio de la plaza Mayor marca donde estaba su antigua casa, aunque no es el único monumento que lo recuerda. Algunas de las contribuciones del cardenal a su villa aún se mantienen en pie: el ayuntamiento, la iglesia parroquial, el convento franciscano de la Madre de Dios, etc.

Los monumentos más importantes están en la plaza Mayor. Uno de ellos es la iglesia de Santa María Magdalena, con tres naves y una torre es un ejemplo importante de la arquitectura gótica tardía. En su fachada podrás ver los escudos de los cardenales Cisneros, Mendoza, Fonseca y Martínez de Contreras. En su interior están enterrados el padre del cardenal, Alfonso Jiménez de Cisneros; y el poeta Juan de Mena, que murió en Torrelaguna a mediados del siglo XV.

Aquí también se puede visitar el ayuntamiento, que en sus orígenes fue un granero; y el convento de las Hermanas Franciscanas, que fue reconstruido después de la guerra civil.

Otro curioso edificio es el de la Casa de la Cultura. En sus orígenes fue una mezquita. Tras la conquista pasó a servir de sinagoga y, posteriormente, fue fundado como hospital de beneficencia que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XX.

Para degustar la gastronomía de la zona nada mejor que acercarse hasta el restaurante Museo Alfolí de la Sal, ubicado en la Alhóndiga del siglo XIV donde se almacenaba la sal para el ganado.

En el pasado, Torrelaguna fue una villa señorial. De ahí la cantidad de palacios o casas señoriales que se ubican en su casco antiguo. El palacio Arteaga o del Infantado tuvo como huéspedes a la reina Isabel II, los reyes Alfonso XII y XIII, y al general Espartero.

La belleza de Torrelaguna también fue llevada al cine. Por su estrechas calles han paseado Cary Grant y Sofía Loren para rodar la película Orgullo y pasión.

Patones de Arriba, un pueblo de postal

Por josevgluis

A menos de 50 kilómetros de Madrid, siguiendo por la M-102 desde Torrelaguna, llegamos a Patones de Arriba. Una pequeña aldea de la Sierra Norte de Madrid construida con piedra, teja y pizarra cuyo patrimonio ha sido declarado Bien de Interés Cultural en 1999.

Las casas parecen deslizarse por la montaña, por lo que muchas de sus angostas calles están en pendiente. En la parte superior del pueblo aún se conservan algunos tinados, donde antiguamente se cobijaba y se ordeñaba al ganado; y arrenes, donde se refugiaban los pastores.

Antiguas construcciones que nos permiten hacernos una idea de cómo era la cultura, las tradiciones y la forma de vivir de Patones de Arriba, que conserva muchas de esas costumbres. Para conocerlas se puede realizar la Ruta de las Edades de la Arquitectura.

Sus orígenes datan del Paleolítico, tal y como demuestra la cueva Reguerillo, Monumento Histórico Artístico desde 1944. También se conservan los restos prerrománicos, como el yacimiento de la Dehesa de la Oliva, y estructuras medievales. Hasta el siglo XVIII, el pueblo perteneció a la villa de Uceda.

De aquella época se conserva una curiosa leyenda. Antes de su independencia, Patones de Arriba era un pueblo abandonado en la montaña. Para cambiar su suerte, los habitantes escogieron a un rey entre ellos. Fue cuando pasó a llamarse el pequeño reino de Madrid. El rey de Patones le envió una carta a Carlos III solicitándole dejar de forma parte de Uceda. Lo consiguió, aunque existen otras teorías que afirman que el rey no era más que el alcalde.

Uno de los edificios que merece la pena visitar en Patones de Arriba es la iglesia de San José, construida con piedra y cal.

Rascafría, de aquí salió el papel donde se imprimió El Quijote

Bimserd

A 100 kilómetros de Madrid, en la sierra de Guadarrama, está Rascafría. Un pueblo de origen medieval que, como otras localidades de la sierra, perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia. No fue hasta principios del siglo XIX cuando Rascafría formó parte de Madrid.

En esa época el pueblo pasó de ser ganadero al desarrollo industrial. En sus inmediaciones está el antiguo molino de los Batanes, donde se fabricó el papel que luego se vendería en la lonja de las Cuatro calles (Madrid) y sobre el que se imprimiría la primera edición de El Quijote.

Las aguas del río Lozoya, donde se asienta, propiciaron la creación de un sistema hidráulico para los molinos, fraguas y batanes.

De la época medieval, en Rascafría podemos visitar el monasterio de Santa María de Paular, construido en el siglo XIV y que destaca por encima de la naturaleza del valle. Las mejores vistas las puedes obtener desde el puente del Perdón.

El llamado Paseo azul permite seguir el itinerario por el pueblo sin perder detalle. Pasa junto al ayuntamiento, de estilo mudéjar; cruza por el puente de Pericotón, el parque del río, y regresa a la plaza. Por el camino podremos visitar la parroquia de San Andrés Apóstol, del siglo XV.

Manzanares el Real y su imponente castillo

Por Manjagui

Manzanares el Real tiene uno de los castillos más imponentes y mejor conservados de la Comunidad de Madrid. Es el castillo de los Mendoza, uno de los últimos ejemplares de la arquitectura militar castellana del siglo XV.

Fue construido sobre una ermita románico-mudéjar, tiene planta cuadrada, varias columnas y una torre del Homenaje. Fue la residencia de una de las familias castellanas más importantes de la época: los Mendoza, y aquí es donde se firmó el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, en 1983.

La fortaleza está abierta al público y tiene visitas teatralizadas en las que se explica cómo era la vida de los Mendoza en el castillo y las costumbres de aquella época. En su interior hay una exposición de tapices.

Desde el castillo verás que hay unas increíbles vistas del entorno. Justo al lado está el embalse de Santillana, donde hay dos torres que sobresalen del agua y que pertenecían a un embalse anterior. El arquitecto del castillo se inspiró en el estilo de una de ellas. Como curiosidad, el castillo de Manzanares el Real ha aparecido en el anuncio de Budweiser de la Super Bowl de 2019.

Pero este no es el único atractivo de Manzanares el Real. En su plaza Mayor, llena de vida, podemos ver otro edificio medieval. Se trata de la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, fundada en el siglo XIV por el primer marqués de Santillana.

Otras reliquias de la época son el puente de la Real Cañada Segoviana, también conocido como puente viejo, por donde antiguamente cruzaba el ganado y los locales cobraban por ello; y el castillo viejo, aunque apenas quedan algunos restos. Las piedras se utilizaron para construir el nuevo.

Desde la ermita de Nuestra Señora de la Peña Sacra (s. XVI) podrás disfrutar de las vistas al pueblo. También a La Pedriza, una de las zonas más populares de la sierra de Guadarrama por el conjunto de rocas graníticas de diferentes formas. Está incluida en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera.

Talamanca de Jarama pudo haber sido la capital de Madrid

Ábside de los Milagros. Por Mircea Costina

“Talamanca pudo haber sido la capital. Tenía las mismas papeletas que Madrid, pero Felipe II se decantó por esta última por estar más desarrollada”, explica Juan Cortés.

Situada junto al río Jarama, que le da su segundo nombre, Talamanca guarda un ejemplar románico único en toda la región madrileña. Se trata del ábside de Milagros, conocido como El morabito. También se conserva el de la iglesia de San Juan Bautista, una reliquia del siglo XIII.

Su muralla, obra de Muhaminad I –el fundador de Madrid– y proclamada Monumento Histórico-Artístico, fue levantada entre los siglos XII y XIII. De ella aún se conserva un tramo y alguna de sus entradas, como la puerta de la Tostonera y la de Uceda.

Del sistema defensivo también se pueden ver varias torres y vigías, que servían para controlar la frontera del Jarama. Así como cuatro atalayas: El Vellón, Torrelaguna, El Berrueco y Venturada.

Otra de las reliquias de Talamanca es el puente romano, por donde antaño pasaba el río. Hoy, el cauce se ha desviado, aunque la zona se ha convertido en un bonito parque. Un paseo por el centro del pueblo nos llevará hasta el ayuntamiento, que en el siglo XVII eran las caballerizas de los Duques de Osuna, señores de la villa.

Cerca del casco urbano está uno de los edificios más emblemáticos: la cartuja de los monjes del monasterio de El Paular. Data del siglo XVII, cuando los monjes ordenaron construir una granja y factoría con el objetivo de almacenar los alimentos.

En ella también tenían varias bodegas. La del Arrabal, construida en el siglo XVIII, estaba comunicada con el interior de la cartuja a través de túneles subterráneos por donde se trasladaba el vino. El resto son algo más pequeñas, aunque aún se conservan algunas tinajas de antes de que la filoxera destruyera las viñas de Talamanca.

Los alrededores de Talamanca de Jarama gozan de gran atractivo. Existen varias rutas para descubrir su naturaleza: la Ruta de La gravera- Los puentes, la Ruta de Campoalbillo y la Ruta de la Retamera, entre otras.

Casas rurales en los alrededores de Madrid

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