{"id":41490,"date":"2021-07-27T17:02:43","date_gmt":"2021-07-27T16:02:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/?p=41490"},"modified":"2025-04-11T10:28:08","modified_gmt":"2025-04-11T08:28:08","slug":"ribadelago-ya-no-hay-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/ribadelago-ya-no-hay-pueblo\/","title":{"rendered":"\u00abSe ha roto la presa, ya no hay pueblo\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/lago-de-sanabria-provincia-de-zamora-stockpack-adobe-stock-1-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/lago-de-sanabria-provincia-de-zamora-stockpack-adobe-stock-1-1024x653.jpg\" alt=\"Lago de Sanabria provincia de Zamora. Ya no hay pueblo\" class=\"wp-image-41505\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Lago de Sanabria.Por Jose.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-advanced-gutenberg-blocks-intro\"><p class=\"wp-block-advanced-gutenberg-blocks-intro__content\">En la medianoche del 9 de enero de 1959, como muchos se tem\u00edan, la presa se rompi\u00f3. Ocho millones de metros c\u00fabicos de agua arrasaron el pueblo de Ribadelago (Zamora), mataron a 144 personas y destruyeron una comunidad monta\u00f1esa que llevaba mil a\u00f1os sufriendo todo tipo de abusos y desprecios. Mar\u00eda Jes\u00fas Otero sobrevivi\u00f3 a la riada con 10 a\u00f1os. Ahora pasea entre las ruinas y levanta con su memoria el pueblo desaparecido.<\/p><\/div>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas Otero ve lo que ya nadie ve. Camina por los restos del pueblo viejo de Ribadelago y ve una casa de piedra, madera y pizarra, la casa en la que viv\u00edan Pilar y Pedro con sus tres hijos peque\u00f1os, ve esa casa donde los dem\u00e1s solo vemos un desmonte en el que crece un casta\u00f1o. Queda algo que s\u00ed vemos: seis escalones de granito, rebozados de hojarasca y musgo, que se interrumpen en el vac\u00edo. El resto de la casa desapareci\u00f3 con sus cinco habitantes, arrastrada por el agua, media hora despu\u00e9s de la medianoche del 9 de enero de 1959.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas era una ni\u00f1a de 10 a\u00f1os que sobrevivi\u00f3 a la tragedia de Ribadelago. Ahora es una mujer menuda de 72, media melena mechada, ojos claros, que pasea con abrigo acolchado y fular por los grandes bloques de granito, pulidos por un antiguo glaciar, entre los que permanecen desperdigadas las ruinas de su pueblo. Ella, como tantos supervivientes, se march\u00f3. Hoy ha vuelto desde Madrid para levantar con la memoria algunas escenas de aquella vida arrasada. Saca unas tarjetas con apuntes, muestra los libros que escribi\u00f3 sobre la tragedia &#8211;<em>El bramido del Tera<\/em> y <em>Tr\u00e1eme una estrella<\/em>-, viene hablando, se\u00f1alando y explicando, pero al llegar aqu\u00ed, al hueco que devor\u00f3 a sus cinco vecinos, se interrumpe y se queda un minuto en silencio. Pasa la mano por el \u00faltimo escal\u00f3n de granito, acariciando las ausencias. Respira profundo. Tarda unos segundos en recuperar el habla. Lo hace con voz quebrada, al borde del sollozo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aqu\u00ed mismo me desped\u00ed de Pilar la tarde anterior. Hasta ma\u00f1ana, Pilar. Hasta ma\u00f1ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella tarde del 8 de enero, el joven Adolfo baj\u00f3 preocupado de la monta\u00f1a: la presa pierde mucha agua, dijo. En el pueblo todos sab\u00edan que aquel muro de trescientos metros de largo y 33 de alto lo hab\u00edan construido con mucha prisa y poco escr\u00fapulo, que se le escapaban chorros como a una regadera, que llevaban dos a\u00f1os inyectando cemento en las grietas sin conseguir taponarlas. Sab\u00edan que pocos d\u00edas antes alg\u00fan despacho hab\u00eda emitido la orden: ten\u00edan que probarla de una vez, ten\u00edan que llenar el embalse de Vega de Tera hasta los topes y aumentar al m\u00e1ximo la producci\u00f3n el\u00e9ctrica. As\u00ed se acumularon ocho millones de metros c\u00fabicos de agua contra un muro de hormig\u00f3n mal trabajado, mal cimentado en la roca y mal sostenido por unos contrafuertes de mamposter\u00eda que se iban deformando. A los pies de la presa empezaba el ca\u00f1\u00f3n por el que cae el r\u00edo Tera durante ocho kil\u00f3metros y quinientos metros de desnivel hasta Ribadelago, a orillas del lago de Sanabria.<\/p>\n\n\n\n<p>Pilar dio la \u00faltima cena a sus tres ni\u00f1os, los acost\u00f3 y subi\u00f3 a la casa de su vecina Carolina, donde varias mujeres hab\u00edan quedado para espadar lino en la cuadra, alumbradas con candiles de carburo. Poco despu\u00e9s de la medianoche apareci\u00f3 su marido Pedro muy nervioso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se oye un ruido muy fuerte en el fondo de la vega, parece que andan los demonios revueltos.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron todas de la casa y sintieron que la tierra temblaba mientras un estruendo atronador se acercaba en la oscuridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo, es agua! \u00a1Es agua! \u00a1Viene agua hasta aqu\u00ed arriba!<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro y Pilar bajaron corriendo hacia su casa en busca de los tres ni\u00f1os. Nadie los volvi\u00f3 a ver jam\u00e1s, a ninguno de los cinco. Cuando se hizo de d\u00eda y los vecinos salieron a buscarlos, no quedaba rastro de ellos ni de la casa. El agua la hab\u00eda barrido entera, salvo los seis escalones de granito que ahora acaricia Mar\u00eda Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/01-La-riada-se-llevo-la-casa-de-los-vecinos-de-Maria-Jesus-Otero.-Solo-quedaron-las-escaleras.-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/01-La-riada-se-llevo-la-casa-de-los-vecinos-de-Maria-Jesus-Otero.-Solo-quedaron-las-escaleras.-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41491\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La riada se llev\u00f3 la casa de los vecinos de Mar\u00eda Jes\u00fas Otero. Solo quedaron las escaleras. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos se despertaron por los gritos de los vecinos, otros por el estruendo de la riada, otros por los mugidos de las vacas que se ahogaban en el establo, otros por las campanas que alguien toc\u00f3 a rebato, otros cuando el agua subi\u00f3 hasta su cama. Agarraron a los beb\u00e9s, gritaron a los ni\u00f1os, salieron corriendo por las puertas, huyeron por las ventanas, rompieron los techos en el \u00faltimo instante y saltaron a los pi\u00f1eos, a los pe\u00f1ascos en cuyas cumbres se apretaron por docenas, confundidos, aterrorizados, en tinieblas, oyendo el fragor de las casas que se derrumbaban, oyendo el crujido de los casta\u00f1os arrancados de cuajo, oyendo los chillidos de hombres y mujeres arrastrados por las aguas, intuyendo bultos que pod\u00edan ser personas o animales, gritando el nombre de la hermana perdida, del ni\u00f1o que faltaba&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Pep\u00edn! \u00a1Pep\u00edn! \u00a1Mi hijo!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;gritando el nombre de Pep\u00edn, cuatro a\u00f1os, cuyo cad\u00e1ver aparecer\u00eda al d\u00eda siguiente. Gritaron el nombre de la hermana, gritaron madre, madre, madre, rezaron cuando el agua subi\u00f3 hasta lamerles los pies, se abrazaron en familias para que la muerte los arrastrara a todos juntos, gimieron cuando el nivel empez\u00f3 a bajar, callaron un momento, gritaron de nuevo los nombres de los ausentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Encontraron al joven Amable deambulando desnudo, sacudido de temblores, desorientado. La riada se hab\u00eda llevado su casa, \u00e9l se hab\u00eda salvado al chocar contra un roble y agarrarse a las ramas, pero hab\u00eda visto desaparecer aguas abajo a su mujer, su madre, su hija Antonia de 7 a\u00f1os y su hijo Pedro de 4. Encontraron a Felipe el ciego pidiendo auxilio en el tejado de su casa, casi desnudo, con su hijo de un a\u00f1o en brazos, sollozando desesperado: cuando estaban a punto de ahogarse en la habitaci\u00f3n, su mujer Felicidad abri\u00f3 un hueco en la cubierta de pizarra, ayud\u00f3 a Felipe a trepar con el ni\u00f1o pero ella ya no pudo salir. Por la ma\u00f1ana encontraron yeguas y cerdos ahogados en los establos, encontraron cuerpos humanos entre los restos de alguna casa, enredados en los \u00e1rboles o frenados contra alg\u00fan muro, encontraron 28 cad\u00e1veres y nunca encontraron los otros 116, arrastrados al fondo del lago turbio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/07-Ruinas-de-la-iglesa-destruida-por-la-riada-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/07-Ruinas-de-la-iglesa-destruida-por-la-riada-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41492\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ruinas de la iglesa destruida por la riada. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Cien familias campesinas en la cuenca de un antiguo glaciar: eso era el pueblo viejo de Ribadelago, un conjunto de casas serranas que se apretaban unas contra otras a mil metros de altitud, al pie de un imponente circo de monta\u00f1as verdes y grises, de lagunas plomizas y bosques oscuros, de r\u00edos furiosos que caen por ca\u00f1ones al lago de Sanabria. Algunos barrios se alineaban a la orilla de las vegas, otros trepaban por los pi\u00f1eos, las jorobas de granito, y esos emplazamientos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue una distribuci\u00f3n aleatoria del horror. Mar\u00eda Jes\u00fas vuelve ahora en silencio a la pe\u00f1a en cuyo regazo se levantaba la casa de su familia, unos metros por encima de las vegas. Su madre se hab\u00eda disgustado a\u00f1os atr\u00e1s, cuando en el reparto familiar le toc\u00f3 esta casa un poco alejada del pueblo, del bullicio diurno, de las tertulias nocturnas, pero aquellas casas del centro quedaron arrasadas y esta permaneci\u00f3 a salvo. Aqu\u00ed dorm\u00eda Mar\u00eda Jes\u00fas junto a sus padres, su abuela y cuatro hermanos, cuando se despert\u00f3 con los chillidos de una mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Dios m\u00edo! \u00a1Ay, Dios m\u00edo!<\/p>\n\n\n\n<p>Era Carmen, una mujer de 23 a\u00f1os, amiga de la familia. Mar\u00eda Jes\u00fas corri\u00f3 a despertar a su padre, que se asom\u00f3 a ver qu\u00e9 pasaba y enseguida dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se ha roto la presa.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen segu\u00eda gritando:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Dios m\u00edo! \u00a1Que se han ahogado todos!<\/p>\n\n\n\n<p>Ven\u00eda con su madre, que ten\u00eda problemas cardiacos y jadeaba de angustia. Se hab\u00edan despertado con el ruido y hab\u00edan salido de casa unos segundos antes de que el agua la derrumbara. Hab\u00edan cruzado eras y trepado pe\u00f1ascos, hab\u00edan gritado pidiendo auxilio, hab\u00edan pensado que el agua se hab\u00eda llevado a todos los vecinos, hasta que los familiares de Mar\u00eda Jes\u00fas salieron para socorrerlas. La madre encendi\u00f3 un fuego, acost\u00f3 a la se\u00f1ora enferma de coraz\u00f3n en el esca\u00f1o de la cocina y le prepar\u00f3 una infusi\u00f3n de manzanilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas sali\u00f3 con su abuela a la galer\u00eda de madera y trat\u00f3 de entender. Le pareci\u00f3 que el mundo hab\u00eda desaparecido: la oscuridad se hab\u00eda tragado el pueblo y oy\u00f3 gritos, muchos gritos que ven\u00edan desde el borde de alg\u00fan abismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se o\u00edan por todas partes, \u00a1madre!, \u00a1padre!, \u00a1Clementina! Pens\u00e9 que as\u00ed deb\u00eda de ser el infierno. La vista se me fue acostumbrando y me di cuenta de que todo estaba cubierto de agua. Pens\u00e9: \u201c\u00bfEl lago ha venido hasta aqu\u00ed?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas entrevi\u00f3 una forma enorme que sobresal\u00eda de aquella superficie l\u00edquida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Era un muro de la iglesia. La fachada hab\u00eda resistido el golpe, pero el edificio se llen\u00f3, la presi\u00f3n derrib\u00f3 desde dentro uno de los muros y lo arrastr\u00f3 hasta aqu\u00ed. En ese momento no lo entend\u00eda. Me qued\u00e9 aturdida, no lloraba ni hablaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre quer\u00eda salir a echar una mano pero el agua le imped\u00eda acercarse al pueblo. La noche pas\u00f3 lenta, oscura, erizada de gritos. Y \u00e9l tuvo que quedarse en casa, encerrado, dando vueltas en la jaula de su congoja, hasta que clare\u00f3. Sali\u00f3 por la parte trasera, subi\u00f3 a la pe\u00f1a, vio el panorama y volvi\u00f3 sacudido por los sollozos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya no hay pueblo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/06-El-lago-de-Sanabria-ocupa-el-hueco-de-un-antiguo-glaciar-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/06-El-lago-de-Sanabria-ocupa-el-hueco-de-un-antiguo-glaciar-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41493\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Para Mar\u00eda Jes\u00fas Otero, la tragedia de 1959 no representa una desgracia aislada sino la culminaci\u00f3n de mil a\u00f1os de desprecio. Lo explica en otro lugar que solo ella ve: la antigua laguna de las Touzas, desaparecida bajo una explanada de asfalto en la que ahora aparcan los coches de los turistas, tres kil\u00f3metros antes de llegar a Ribadelago, junto al balneario <a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/lugares-abandonados-mas-espectaculares-de-espana\/\" class=\"rank-math-link\">abandonado<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un sitio muy especial. O era un sitio muy especial, porque ahora no le dice nada a casi nadie: era el lugar hasta el que ven\u00eda la gente del pueblo para despedir a los que emigraban. Aqu\u00ed, junto al balneario, empezaba la carretera. Los emigrantes se iban al puerto de Vigo y all\u00ed embarcaban hacia Cuba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cu\u00e1ntos j\u00f3venes se marcharon a Cuba, cu\u00e1ntos, cu\u00e1ntos, porque aqu\u00ed nunca nos dejaron ganarnos la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una ma\u00f1ana fr\u00eda y nubosa de abril, de luz mezclada con cenizas. Las monta\u00f1as se alzan como un mausoleo de granito alrededor del <strong>lago de Sanabria<\/strong>, inmensa plancha de plomo. El agua es tan digna como la tierra para enterrar a los muertos, dijeron los encargados del rescate, cuando los buzos se rindieron sin encontrar ni uno solo de los 118 cuerpos arrastrados al lago.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estamos en una cuenca glaciar muy alta, rodeados de sierras, con un clima fr\u00edo \u2014dice Mar\u00eda Jes\u00fas\u2014. Ten\u00edamos pocas tierras de cultivo, lo justo para unas patatas, centeno, lino, berzas, nabos, unas huertas. De los bosques sac\u00e1bamos le\u00f1a. Cri\u00e1bamos algunas vacas en los prados. Y poco m\u00e1s. La vida siempre fue muy pobre. Ten\u00edamos a mano una gran riqueza, las famosas truchas del lago, pero nunca fueron para el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo X el rey de Le\u00f3n concedi\u00f3 a los monjes de San Mart\u00edn de Casta\u00f1eda, en la orilla norte, la propiedad del lago y sus tierras cercanas, incluido el derecho exclusivo de pesca. Unos siglos m\u00e1s tarde, el conde de Benavente, protegido de los Reyes Cat\u00f3licos, tambi\u00e9n se adue\u00f1\u00f3 de parte de los montes, pastos, vegas y pesquer\u00edas. Los campesinos pagaban tributos a frailes y condes, en los a\u00f1os de malas cosechas malvend\u00edan alguna vaca para pagar las deudas, y ni siquiera pod\u00edan pescar para aliviar el hambre. La desamortizaci\u00f3n de Mendiz\u00e1bal apenas cambi\u00f3 el panorama: el Estado expropi\u00f3 las tierras, las sac\u00f3 a subasta y en 1842 se las otorg\u00f3 al marqu\u00e9s de Villachica, quien obtuvo la propiedad privada del lago y reforz\u00f3 un cuerpo de guardas para vigilar que los campesinos no sacaran ni una miserable trucha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El lago fue de los monjes. El lago fue del conde. El lago fue del marqu\u00e9s. A mediados del siglo XX, el lago iban a recrecerlo para convertirlo en un embalse que borrar\u00eda Ribadelago del mapa, hasta que la tragedia se adelant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba prohibido pescar, prohibido navegar, prohibido remojar el lino en sus aguas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para los campesinos el lago solo sirvi\u00f3 como fosa com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Desde siempre nos hicieron mucho da\u00f1o \u2014cuenta Carmen, vecina de 81 a\u00f1os, en el libro <em>El bramido del Tera<\/em> de Mar\u00eda Jes\u00fas Otero\u2014. Los guardias civiles nos tra\u00edan acobardados, amenazados, perseguidos. A mi t\u00edo Antonio le quitaban los aparejos y la pesca. Se le hab\u00eda muerto un hermano, sus sobrinos pasaban hambre, \u00e9l solo quer\u00eda llevarles unas truchas, los guardas lo sab\u00edan pero no le dejaban pescar. Una vez lo pillaron. Lo llevaron al cuartelillo, le pegaron mucho y lo amenazaron. Volvi\u00f3 dolorido, derrotado, humillado. Aquella vida era todo represi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era todo represi\u00f3n, todo amenaza, todo advertencia. Los monjes cistercienses trajeron a Sanabria una leyenda medieval que se repet\u00eda en diversas regiones de Europa: la del pueblo hundido en el fondo de un lago como castigo por sus pecados. Aqu\u00ed contaban que un peregrino lleg\u00f3 a una aldea llamada Valverde de Lucerna pidiendo limosna y nadie le hizo caso, salvo unas panaderas que le dejaron cobijarse al calor del horno y le cocieron un pan. El peregrino les dio las gracias, les revel\u00f3 que era Jesucristo y les dijo que huyeran al monte con sus familias porque iba a castigar al pueblo por su falta de caridad. Clav\u00f3 el bast\u00f3n en la tierra, brot\u00f3 una inundaci\u00f3n y Valverde de Lucerna qued\u00f3 sumergida. As\u00ed surgi\u00f3 el lago de Sanabria: como castigo a los campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El d\u00eda de San Juan, si tienes el alma limpia, al alba puedes escuchar las campanas del pueblo sumergido \u2014cuenta Mar\u00eda Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel de Unamuno se aloj\u00f3 en el balneario en mayo de 1930. Aqu\u00ed se inspir\u00f3 para su novela <em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>, situada en la imaginaria Valverde de Lucerna, y escribi\u00f3 estos versos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Servir de pasto a las truchas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>es, aun muerto, amargo trago;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>se muere Riba del Lago,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>orilla de nuestras luchas.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Parece una premonici\u00f3n de exactitud escalofriante sobre los 118 cad\u00e1veres arrastrados al fondo de las aguas en 1959, pero es, sobre todo, una prueba de que Ribadelago ya se iba muriendo mucho antes de la rotura de la presa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A Mar\u00eda Jes\u00fas le gusta bajar por el sendero a las ruinas del balneario, un conjunto de edificios abandonados en la orilla, entre las zarzas que ocultan las fuentes sulfurosas y las viejas ba\u00f1eras de granito en las que tomaban las aguas los visitantes ilustres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aqu\u00ed trabajaron mi madre, mis t\u00edos, mucha gente del pueblo. Los hombres hac\u00edan los trabajos de mantenimiento, cuidaban los animales, segaban. Las mujeres cocinaban, limpiaban, atend\u00edan a los ba\u00f1istas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Diputaci\u00f3n de Zamora construy\u00f3 una carretera en 1880 para que llegaran al balneario los carruajes de los ba\u00f1istas. No quisieron prolongarla tres kil\u00f3metros hasta Ribadelago. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfA qui\u00e9n le importaban aquellos campesinos que viv\u00edan al final de un camino por el monte?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A las autoridades solo les interesaba el pueblo para cobrar impuestos y para llevarse los mozos a las guerras \u2014dice Mar\u00eda Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1930, cuando mandaron por fin las m\u00e1quinas para extender la carretera hasta Ribadelago, una persona de cada familia tuvo que dedicar una jornada semanal a picar piedra o transportar carretillas. Tambi\u00e9n trabajaron ni\u00f1os: <a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/mujeres-que-levantaron-bilbao\/\" class=\"rank-math-link\">dos jornadas de un menor contaban como una de adulto<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vecinos tambi\u00e9n interesaban como mano de obra barata.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la posguerra, durante la fiebre de la construcci\u00f3n de pantanos, las empresas hidroel\u00e9ctricas se fijaron en las lagunas glaciares que salpican las monta\u00f1as de Sanabria: proporcionar\u00edan un caudal constante desde grandes alturas durante todo el a\u00f1o, en condiciones ideales para producir energ\u00eda el\u00e9ctrica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con las presas extendieron la electricidad por Espa\u00f1a, ampliaron los regad\u00edos, impulsaron industrias, ayudaron a la prosperidad econ\u00f3mica de muchos. Pero el precio m\u00e1s pesado lo cargaron sobre los lomos de miles de campesinos, que vieron c\u00f3mo demol\u00edan sus pueblos sin derecho a rechistar. Desaparecieron casas, puentes, iglesias, calzadas, molinos, vegas, cultivos, r\u00edos, paisajes, culturas, historias, sepultaron sus modos de vida. A algunos los recolocaron en pueblos nuevos, dise\u00f1ados sin alma, muchos emigraron a las ciudades, dejaron vac\u00edas y descuidadas las tierras de sus antepasados. En ning\u00fan sitio fue tan traum\u00e1tico como en Ribadelago.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La rotura de la presa no solo se llev\u00f3 144 personas, mil quinientos animales, un centenar de casas y muchas hect\u00e1reas de cultivos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En una sola noche desapareci\u00f3 el esp\u00edritu del pueblo \u2014dice Mar\u00eda Jes\u00fas\u2014. Viv\u00edamos en comunidad, colaborando en las tareas del campo, cuidando los unos de los otros, celebrando concejos, organizando fiestas. Hab\u00eda una idea fuerte de pertenencia. Despu\u00e9s de la tragedia los supervivientes nos disgregamos. Ahora hay gente viviendo aqu\u00ed, pero el pueblo muri\u00f3 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/09-Maria-Jesus-Otero-ante-una-de-las-casas-sanabresas-abandonadas-en-Ribadelago-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/09-Maria-Jesus-Otero-ante-una-de-las-casas-sanabresas-abandonadas-en-Ribadelago-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41494\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mar\u00eda Jes\u00fas Otero ante una de las casas sanabresas abandonadas en Ribadelago. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas Otero repite 62 a\u00f1os despu\u00e9s su recorrido m\u00e1s angustioso, el que sigui\u00f3 aquella ma\u00f1ana de la tragedia, caminando a una cierta distancia de su padre para que \u00e9l no la viera. Desde el emplazamiento de su antigua casa hasta el centro del pueblo, es un itinerario por el filo que cort\u00f3 su vida en dos. Y ella avanza ahora mirando a ambos lados, al pasado y al presente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado ve los campos de centeno y lino con los muros bien cuidados, sin una piedra fuera de lugar, con las familias trabajando y cantando, golpeando la paja, arreando los animales, mientras los ni\u00f1os llevaban la comida a sus padres. Ve la repisa de la roca en la que se sentaba a jugar a las cocinitas, el hueco en el que guardaba las hierbas y las flores como si fueran sus ingredientes. Recuerda a los pastores que sub\u00edan con las vacas a las monta\u00f1as, los \u00e1rboles en flor, las cabras saltando por las pe\u00f1as, las fuentes entre las rocas, los mederos firmes, los olmos, robles, casta\u00f1os, jacintos, narcisos, el para\u00edso que desapareci\u00f3 en cuesti\u00f3n de segundos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/04-Maria-Jesus-Otero-en-la-repisa-de-la-roca-donde-jugaba-a-las-cocinas-de-pequena-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/04-Maria-Jesus-Otero-en-la-repisa-de-la-roca-donde-jugaba-a-las-cocinas-de-pequena-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41495\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mar\u00eda Jes\u00fas Otero en la repisa de la roca donde jugaba a las cocinas de peque\u00f1a. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2014La belleza alivia al ser humano de muchas penurias \u2014dice\u2014. No solo la belleza natural, no solo las monta\u00f1as, los r\u00edos, el lago, tambi\u00e9n la belleza de tener el pueblo bien cuidado, los campos, los caminos, las casas, este era un pueblo pobre pero con el orgullo del trabajo bien hecho. En las esquinas de los huertos, junto a las berzas, plantaban azucenas para que olieran bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas camina entre los campos ahora desiertos y los solares de las casas que desaparecieron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esto es un susurro de lo que fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Y llega a las ruinas de la iglesia. En un muro lateral se abre una gran ventana de medio punto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aquella ma\u00f1ana vi una vaca muerta, atravesada en esa ventana con la cabeza dentro de la iglesia y la cola fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante la ni\u00f1a Mar\u00eda Jes\u00fas entr\u00f3 en una casa en la que hab\u00edan improvisado una morgue, porque oy\u00f3 que all\u00ed estaba el cad\u00e1ver de Angelita, una amiga de su edad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La encontr\u00e9 tumbada sobre una manta y me cost\u00f3 reconocerla. Ten\u00eda la cara hinchada, me produjo una impresi\u00f3n tremenda. No llor\u00e9, no dije nada. A su lado hab\u00eda otros cuerpos tapados con mantas. Me fui de all\u00ed y, cuando me qued\u00e9 sola, romp\u00ed a llorar, llor\u00e9 much\u00edsimo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas suspira hondo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo una foto de las doce ni\u00f1as que hicimos la Primera Comuni\u00f3n, en la tragedia murieron cinco. Nunca lo he asumido. Me he pasado la vida intentando no pensar en Angelita, intentando no imaginar c\u00f3mo fueron sus \u00faltimos momentos, pero cada vez pienso en ella m\u00e1s a menudo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el pueblo viejo viven ahora dos docenas de personas, en peque\u00f1os bloques de hormig\u00f3n y ladrillo que construyeron aqu\u00ed y all\u00e1 por las callejuelas reviradas, entre las t\u00edpicas casas sanabresas de piedra, pizarra y madera, las casas supervivientes de la tragedia que se siguen desmoronando con cada lluvia, con cada viento, con cada invierno. La ruina de 1959 sigue devorando Ribadelago por pura dejadez. Las calles est\u00e1n descuidadas, sucias de pl\u00e1sticos, cables y cascotes, pringosas de los excrementos de cabras y gallinas. Hace muchos a\u00f1os en algunos solares levantaron monolitos con los nombres de las v\u00edctimas que vivieron all\u00ed, pero ahora casi no se ven, porque han apilado sacos de cemento, ferrallas y monta\u00f1as de ladrillos rotos. En Ribadelago la memoria es un vertedero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/05-Monolito-en-recuerdo-de-una-de-las-victimas-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/05-Monolito-en-recuerdo-de-una-de-las-victimas-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41496\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monolito en recuerdo de una de las v\u00edctimas. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas siente la urgencia de sacar entre los escombros todo lo que est\u00e1 a punto de olvidarse. Quiere que alguien m\u00e1s sepa, por ejemplo, qu\u00e9 es ese hierro retorcido de diez cent\u00edmetros que brota de la Pe\u00f1a Puente, de este promontorio de granito pulido por los pasos de sus ancestros que se reun\u00edan aqu\u00ed a diario. En la Pe\u00f1a Puente clavaron una placa con los nombres de los muertos y levantaron la escultura de una mujer con su criatura en brazos, pero el detalle que emociona a Mar\u00eda Jes\u00fas hasta las l\u00e1grimas es ese anclaje de hierro retorcido que sobresale diez cent\u00edmetros de la roca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese hierro es todo lo que qued\u00f3 de la casa de Severina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Severina ten\u00eda 26 a\u00f1os y trabajaba en Madrid desde los 22. Un d\u00eda su jefe lleg\u00f3 muy nervioso con el peri\u00f3dico. Le dijo que hab\u00eda ocurrido algo grave en su pueblo pero no le dej\u00f3 ver la noticia. Severina cogi\u00f3 el tren y lleg\u00f3 a Ribadelago dos d\u00edas despu\u00e9s de la tragedia sin tener ni idea de lo que le esperaba. Cuando vio el pueblo destruido, se qued\u00f3 aterrorizada. Corri\u00f3 hasta la Pe\u00f1a Puente y no encontr\u00f3 rastro de su casa: el agua se la hab\u00eda llevado entera, sus padres hab\u00edan desaparecido, solo quedaba la roca limpia, la punta del hierro retorcido. Se qued\u00f3 muda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nos arrancaron el pueblo \u2014dice Mar\u00eda Jes\u00fas\u2014. Lo \u00fanico que nos queda es contar nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/08-La-riada-barrio-la-casa-de-Severina-y-solo-dejo-este-anclaje-de-hierro-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/08-La-riada-barrio-la-casa-de-Severina-y-solo-dejo-este-anclaje-de-hierro-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41497\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La riada barri\u00f3 la casa de Severina y solo dej\u00f3 este anclaje de hierro. Por Ander Izagirre.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas se march\u00f3 a estudiar primero a Salamanca y luego a Madrid, donde se instal\u00f3 y donde ha sido profesora hasta la jubilaci\u00f3n, y cada vez que vuelve a Ribadelago se fija en las enormes torres el\u00e9ctricas que acompa\u00f1an a la autov\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Para m\u00ed son un recordatorio permanente. Las ciudades reciben la electricidad desde mi pueblo, que a cambio solo recibi\u00f3 destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La explotaci\u00f3n de las lagunas de Sanabria se la concedieron a la empresa Hidroel\u00e9ctrica Moncabril, fundada por Javier Mart\u00edn-Artajo, hermano del ministro franquista de Asuntos Exteriores. Entre 1953 y 1956 emprendieron un proyecto colosal para represar lagunas, para enviar sus aguas por canales perforados en las monta\u00f1as de granito hasta los grandes embalses, para construir saltos de cientos de metros y alimentar las turbinas de la central el\u00e9ctrica de Ribadelago. Y lo hicieron con el trabajo bestial de mil trescientos hombres de la zona. Usaron parejas de vacas para acarrear los materiales de construcci\u00f3n hasta las partes altas de la sierra, partieron rocas con puntero y maza para abrir una carretera, levantaron presas de hormig\u00f3n y mamposter\u00eda, abrieron t\u00faneles a golpe de maza, barreno y dinamita, soportaron temporales de nieve api\u00f1ados en barracones, enfermaron, murieron. Les&nbsp; explotaban dinamitas a destiempo, se despe\u00f1aban en un cami\u00f3n, los aplastaba un desprendimiento o una vagoneta que ca\u00eda descontrolada por un ra\u00edl, se les acartonaban los pulmones. Muchos de quienes trabajaron en los t\u00faneles, respirando polvo de mineral a todas horas, murieron de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Silicosis#:~:text=La%20silicosis%20es%20la%20neumoconiosis,mismo%2C%20especialmente%20de%20tipo%20fibroso.\" class=\"rank-math-link\" target=\"_blank\">silicosis<\/a> en las d\u00e9cadas siguientes. El castigo se prolong\u00f3 mucho m\u00e1s all\u00e1 de la riada de 1959.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los hombres trabajaban en las obras de la sierra y las mujeres se afanaban cultivando los campos, pastoreando los animales, cuidando a los hijos y llevando las casas. Fueron a\u00f1os fren\u00e9ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Primaba la velocidad. Cuando alg\u00fan obrero expresaba sus temores por la calidad dudosa de la presa, por la mezcla descuidada del hormig\u00f3n, por los muros que en el exterior presentaban mamposter\u00eda s\u00f3lida pero que se rellenaban con pedruscos y arenas para avanzar m\u00e1s r\u00e1pido, entonces los capataces les respond\u00edan con una frase que se convirti\u00f3 en emblema: \u201cMetros, metros, yo lo que quiero son metros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Franco lleg\u00f3 a Ribadelago el 26 de septiembre de 1956, en plena gira de inauguraciones. Apret\u00f3 un bot\u00f3n falso y alguien avis\u00f3 a dos obreros para que activaran las turbinas.<\/p>\n\n\n\n<p>La central recib\u00eda los saltos de varias presas, pero la de Vega de Tera no se atrev\u00edan a llenarla porque perd\u00eda agua por todas partes. Le estuvieron inyectando cemento en las grietas durante dos a\u00f1os. El 22 de diciembre de 1958 se march\u00f3 el \u00faltimo operario encargado de esa tarea y todos los que lo despidieron recordaban sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La presa no tiene soluci\u00f3n, acabar\u00e1 reventando.<\/p>\n\n\n\n<p>Diecisiete d\u00edas m\u00e1s tarde, alguien decidi\u00f3 llenarla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/presa-rota-de-vega-de-tera-stockpack-adobe-stock-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.escapadarural.com\/blog\/wp-content\/uploads\/presa-rota-de-vega-de-tera-stockpack-adobe-stock-1024x793.jpg\" alt=\"Presa rota de Vega de Tera\" class=\"wp-image-41501\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Presa rota de Vega de Tera. Por Valent\u00edn.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca juzgaron a ning\u00fan responsable de la administraci\u00f3n franquista. En 1963, durante el juicio a cuatro directivos de la empresa Hidroel\u00e9ctrica Moncabril, qued\u00f3 probado que la presa se rompi\u00f3 porque hab\u00eda sido dise\u00f1ada con un m\u00e9todo \u201catrevido\u201d, una combinaci\u00f3n de hormig\u00f3n y mamposter\u00eda que fue elegida por ser \u201cla m\u00e1s r\u00e1pida y barata\u201d, que el muro lo rellenaron con piedras de mala calidad para avanzar r\u00e1pido, que no se hab\u00eda cumplido la vigilancia que requer\u00eda una obra de ese tipo y que el director gerente Gabriel Barcel\u00f3 orden\u00f3 que llenaran la presa a sabiendas de su \u201cestado precario\u201d, movido por \u201cla preocupaci\u00f3n de obtener el mayor rendimiento de energ\u00eda el\u00e9ctrica\u201d. Condenaron a los cuatro directivos por imprudencia temeraria. La pena se limit\u00f3 a un a\u00f1o de prisi\u00f3n menor, que no cumplieron. Y enseguida fueron indultados.<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuatro a\u00f1os previos al juicio, la empresa maniobr\u00f3 para que los vecinos de Ribadelago retiraran sus denuncias. Lo detalla Jos\u00e9 Antonio Garc\u00eda D\u00edez en su libro <em>Ribadelago. Tragedia de Vega de Tera<\/em>. Les ofrecieron indemnizaciones a la baja, los amedrentaron con la posibilidad de quedarse sin nada y se dirigieron a las autoridades pol\u00edticas para acallar a los supervivientes. Antonio Mart\u00ednez-Cattaneo, presidente del consejo de la empresa, escribi\u00f3 al gobernador civil de Zamora para explicarle que ellos estaban dispuestos a pagar ciertas cantidades a las v\u00edctimas, pero subrayando que se trataba de un \u201cofrecimiento generoso\u201d al que no estaban obligados. Pintaba a las v\u00edctimas como avariciosos que exig\u00edan compensaciones disparatadas y que ya hab\u00edan recibido \u201cropas, comida, reparaciones, ayudas de la suscripci\u00f3n popular, del obispado y de los americanos\u201d. Si los vecinos rechazaban su magra propuesta, la empresa impugnar\u00eda cualquier indemnizaci\u00f3n a la que la condenaran. Tambi\u00e9n le contaba al gobernador que la empresa ya hab\u00eda pagado algunos da\u00f1os y que as\u00ed estaba \u201capartando\u201d del proceso judicial a la mayor parte de los afectados, un paso importante, insist\u00eda, \u201cpara reestablecer la paz social y el orden econ\u00f3mico en la comarca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos supervivientes se hab\u00edan quedado sin casas, sin tierras, sin animales, hab\u00edan sido realojados en barracones, desperdigados por otros pueblos, separados de la comunidad. Pasaba un a\u00f1o, dos a\u00f1os, tres a\u00f1os, el proceso judicial se embrollaba, y ellos viv\u00edan en el filo del hambre. Recibieron presiones para retirar sus denuncias. Solo unos pocos vecinos, defendidos por el abogado Santiago Moreno, persistieron en la acusaci\u00f3n y consiguieron indemnizaciones mayores. Y as\u00ed la empresa se ahorr\u00f3 un buen dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas posteriores a la tragedia, la Guardia Civil mand\u00f3 a varios agentes a que espiaran las conversaciones de la gente del pueblo: a qui\u00e9n culpaban, qu\u00e9 dec\u00edan de la empresa, qu\u00e9 opinaban de las autoridades, qu\u00e9 planes hac\u00edan. Al abogado Moreno le cost\u00f3 encontrar peritos, porque tem\u00edan enfrentarse al poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico, y cada vez que visitaba Ribadelago, le segu\u00edan de cerca un par de guardias para intimidar a los vecinos que pretendieran verse con \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A veces recibo una llamada en mi despacho, descuelgo el tel\u00e9fono y suena el \u201cCara al sol\u201d \u2014contaba.<\/p>\n\n\n\n<p>*<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de enero de 1959, nueve d\u00edas despu\u00e9s de la tragedia, Francisco Franco adopt\u00f3 el pueblo de Ribadelago, como hab\u00eda hecho con varios pueblos destruidos durante la Guerra Civil. Tambi\u00e9n orden\u00f3 la reconstrucci\u00f3n de un pueblo nuevo: Ribadelago de Franco.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue otro desprecio, una burla para coronar la tragedia. Los supervivientes quer\u00edan reconstruir el pueblo en unas praderas elevadas, abiertas, soleadas. Pero las autoridades ignoraron por completo su opini\u00f3n. Mandaron levantarlo en una franja estrecha entre la orilla del lago y la monta\u00f1a, donde apenas da el sol, al pie de unas laderas abruptas que los vecinos llaman Pe\u00f1a Mexa, \u201cpe\u00f1a meada\u201d, por la cantidad de regatas que empapan las rocas. Lo construyeron, adem\u00e1s, ocupando parte de las escasas tierras de cultivo que no hab\u00eda barrido la inundaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo construyeron donde quisieron, donde les pareci\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cil, sin tener en cuenta a los vecinos. Mi padre y unos pocos hombres lucharon contra ese proyecto, pero la mayor\u00eda de las familias quedaron destrozadas, no ten\u00edan energ\u00eda para peleas, y en aquella \u00e9poca nadie se atrev\u00eda a protestar. As\u00ed que nada: nos construyeron un pueblo andaluz.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ministerio de Vivienda se limit\u00f3 a replicar el modelo de pueblo blanco que hab\u00eda ido levantando en Andaluc\u00eda y Extremadura para acoger a los desalojados por los pantanos: una urbanizaci\u00f3n de peque\u00f1as casas blancas, muy coquetas, s\u00ed, pero con paredes finas y mal aisladas, con cubiertas de yeso que enseguida filtraron goteras, sin calefacci\u00f3n. No ten\u00edan nada que ver con la arquitectura sanabresa, no eran casas para unos campesinos de alta monta\u00f1a, en un territorio de inviernos muy duros. Los vecinos deb\u00edan caminar varias veces al d\u00eda un kil\u00f3metro hasta el pueblo viejo, donde manten\u00edan las cuadras, los cobertizos de las herramientas, los huertos y los campos. Les destruyeron el pueblo y les asignaron uno mucho peor, en el que pocos se quedaron a vivir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La gente se cree que nos regalaron las casas. Ni hablar: tuvimos que comprarlas con el dinero de las indemnizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento de la tragedia, Ribadelago contaba con 558 habitantes fijos y 106 eventuales (obreros de las presas y la central el\u00e9ctrica, sobre todo). Ahora apenas quedan unas treinta personas censadas en el pueblo viejo y unas 85 en el nuevo, que tiene algunos edificios interesantes de hormig\u00f3n, racionalistas, modernos, atrevidos, como la iglesia, el ayuntamiento o la escuela, pero aparecen desconchados y desangelados. El pueblo revive un poco en verano, cuando vuelven los emigrantes de las ciudades, cuando vienen los turistas al lago y a las monta\u00f1as, cuando se ve un poco de movimiento en el bar, en el hotel, en el camping cercano, pero durante buena parte del a\u00f1o es una urbanizaci\u00f3n apagada. Se llam\u00f3 Ribadelago de Franco hasta 2018.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Este pueblo fue un enga\u00f1o \u2014dice Mar\u00eda Jes\u00fas\u2014. Nos arrancaron de los sitios en los que fuimos felices y nos trajeron aqu\u00ed, donde siempre nos hemos sentido forasteros. Tengo el sentimiento de que perdimos todas las batallas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para consolarse, pasea por el pueblo viejo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No fue una tragedia que nos pas\u00f3, es una tragedia que nos sigue pasando. Me gusta recorrer en silencio los caminos y los solares, en el vac\u00edo voy recordando cada una de las casas y a cada una de las personas que las habitaban. Es mi Comala, el pueblo en el que Pedro P\u00e1ramo buscaba a su padre entre los vivos-muertos, sin saber exactamente d\u00f3nde estaba la l\u00ednea de la vida. Paseo entre las ruinas y lo veo todo tal y como era.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-para-saber-mas\"><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>Tr\u00e1eme una estrella<\/em> y <em>El bramido del Tera<\/em>, de Mar\u00eda Jes\u00fas Otero (editorial Hontanar).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>Ribadelago. Tragedia de Vega de Tera<\/em>, de Jos\u00e9 Antonio Garc\u00eda D\u00edez (editora Saavedra).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la medianoche del 9 de enero de 1959, como muchos se tem\u00edan, la presa se rompi\u00f3. Ocho millones de metros c\u00fabicos de agua arrasaron el pueblo de Ribadelago (Zamora), mataron a 144 personas y destruyeron una comunidad monta\u00f1esa que llevaba mil a\u00f1os sufriendo todo tipo de abusos y desprecios. Mar\u00eda Jes\u00fas Otero sobrevivi\u00f3 a la riada con 10 a\u00f1os. 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