Casas rurales en Albacete

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Qué hacer durante una escapada rural en Albacete

Denominada Al Basit (El llano) durante el dominio andalusí, Albacete es la provincia más habitada de Castilla La-Mancha. La mayor parte de su población se concentra en la homónima capital, una de las más desarrolladas de las tierras manchegas debido a su situación geográfica entre Madrid y el Mediterráneo, desde donde parten muchas de las rutas para conocer algunos de los pueblos de los alrededores y sus maravillas naturales.

Al norte de Albacete se halla Alcalá del Júcar, cuyo nombre se cree que viene del árabe "castillo", más el nombre del río Júcar. Este es uno de los pueblos más pintorescos de la región y símbolo de La Mochuela, una de las comarcas más visitadas de Castilla La-Mancha por el turismo rural.

La peculiaridad de sus casas, que parecen trepar por la ladera hacia el castillo, han hecho que su casco antiguo fuera declarado Conjunto Histórico- Artístico. Entre los monumentos más importantes que se pueden visitar durante una escapada rural está su plaza de toros del siglo XX, una de las más antiguas de España y cuya forma se asemeja a un teatro romano. La tauromaquia está muy arraigada en Albacete, ya que en la provincia se hallan importantes ganaderías.

La imagen más reconocida de Alcalá de Júcar es la iglesia de San Andrés, sobre todo durante la noche. Tampoco hay que pasar por alto su castillo del siglo XII, de arquitectura islámica; ni el puente romano, que une el casco antiguo con la parte moderna de la ciudad. Antiguamente aquí es donde se hallaba la aduana del Camino Real de Castilla a Levante.

Parques naturales de Albacete

Una de las maravillas naturales más visitadas en Albacete es el Parque Natural Hoz del Júcar, uno de los lugares más característicos de la región que se compone de pueblos con casas excavadas en la roca, cañones fluviales, desfiladeros y meandros.

Al suroeste de la capital también hay uno de los paisajes imprescindibles en una escapada rural: las Lagunas de Ruidera: 16 lagos que descienden de forma escalonada y que entre ellos forman cascadas. Durante la época estival se pueden ver un montón de aves acuáticas.

Más al sur encontramos otro de los 5 espacios naturales más preciados de Albacete: el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. Aquí se puede visitar el charco de las truchas, un lago de aguas cristalinas en el que se puede observar la trucha común; el valle del río Tus, donde hay un cañón de 4 kilómetros; la sierra de Cujón, cuyo arroyo de la Celada la separa del Calar del mundo; y el río de la Vega.

El Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima cuenta con 85 cavidades subterráneas donde la cueva de los Chorros es la que se lleva toda la atención. Además de contar con extensas galerías, en ella es donde nace el río y donde se forma una de las espectaculares caídas de unos 80 metros.

Pueblos con encanto

En los alrededores del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima es donde se hallan algunos de los pueblos con más encanto de Albacete para realizar una escapada rural. Uno de ellos es Riópar, donde se ubica el Charco de las truchas y en el que aún se conservan los restos del castillo/fortaleza de origen musulmán.

Yeste, cuyo terreno es algo más montañoso, también cuenta entre sus joyas con un castillo del siglo XII de estilo islámico que fue reconstruido en varias ocasiones. No muy lejos se llega hasta Nerpio, conocido por las pinturas rupestres y cuyo Parque Cultural de Nerpio está considerado como un museo al aire libre.

En él destacan los conjuntos pictóricos del Abrigo de la Hoz, el Abrigo de Viñuela, el Abrigo de los ídolos, el Abrigo de los Sabinares, la Solana de las Covachas y el Torcal de las Bojadillas. Nerpio también es un destino de turismo ornitológico, pues cuenta con unas 180 especies de aves distintas.

Declarado Conjunto Histórico- Artístico, Letur cuenta con un rico patrimonio andalusí. Entre sus maravillas se encuentran el charco de los Canales, una piscina natural; el arco de las Moreras, un antiguo acueducto; la cuesta de los Molinos, donde en el siglo XVI hubo tres molinos; la calle Albayacín, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura islámica; además de los restos del castillo.

Por último, el pueblo de Alcaraz es el que se lleva toda la belleza del Renacimiento. En su plaza Mayor se pueden ver las influencias renacentistas italianas. No hay que dejar de visitar la torre del Tardón, la imagen más conocida del pueblo; su castillo del siglo XI; la torre Gorgojí, del siglo XIII; ni el Paraje Santo, un antiguo poblado íbero.

El folclore de Albacete

Los albaceteños son gente muy alegre y agradable que está orgullosa de su tierra. Sobre todo al final del verano, cuando ninguno quiere perderse la Feria de Albacete, una de las mayores fiestas de la región consagrada a la Virgen de Los Llanos.

Durante 10 días (del 7 al 17 de septiembre), se llena de fiesta y, en varios puntos de la ciudad, se realizan actividades y paradas gastronómicas. Lo que no puede faltar en ella son los chatos de vino, los Miguelitos de La Roda, el embutido, el gazpacho manchego, las berenjenas de Almagro, el rabo de toro, etc.

Desde el 2008, la Feria de Albacete está declarada de Interés Turístico Internacional. Un buen momento para disfrutar del folclore de la región tras haber descubierto sus maravillas naturales y sus pueblos con encanto.