Si bien los microbios que prosperan en la suciedad son la fuente de muchas de las enfermedades humanas, el exceso en el uso de estas herramientas para combatirlos puede tener un efecto contraproducente: dejarnos más expuestos e inermes frente a las infecciones. Aunque resulte difícil de asumir para muchas personas, sobre todo muchos padres: ser más limpio no es siempre se traduce en estar más sano.