Tú que pensabas que los castillos eran exclusivos para la princesas vas y descubres que también puedes dormir en uno. Una de dos: o no te infravaloras o desconoces la existencia de alojamientos castellanos (de castillos). Tienen la ventaja, y nos encanta, de que todos ellos se encuentran en espacios naturales y entornos envidiables, así que son, además de castillos, casas rurales. ¡Qué disfrutéis, vuesa merced, de los castillos donde dormir!
Ereño es un pequeño municipio de Vizcaya. De ahí proceden los mármoles y la piedra caliza con la que se construyó la torre neogótica del Castillo de Arteaga. El Castillo de Arteaga lo encontraréis en Gautegiz Arteaga (Vizcaya) tal y como se recontruyó en 1856 por los arquitectos franceses Couverchef y Ancelet. El terreno y la fisonomía son del siglo XIII. Y todas sus comodidades, del XXI.
No nos hemos dejazo una “z”: este es el castillo Ateca (no “Azteca”) y no está en México, sino en Zaragoza. Precisamente en la localidad que da nombre al castillo. Con 11 habitaciones, un patio de armas (hoy terraza), su anfiteatro y plaza de entrada y su torre mudéjar, se mantienen los espacios de esta antigua fortaleza de Aragón. Un castillo sobrio, de líneas históricos, rehabilitado y puesto al servicio de los viajeros rurales.
Se dice que desde aquí se contempla “el más bello atardecer de la costa cantábrica”. El Hotel El Castillo se ubica en la preciosa localidad de Suances, en Cantabria, y se levanta en un pequeño trozo de tierra rodeado de mar. A sus pies se extiende la playa de Los Locos (tranquilos) y los acantilados de la costa cántabra.
La omnipotencia de la estructura de este castillo puede desviar tu mirada su curioso jardín versallesco. Pero tenéis razón: la estructura de la casa rural La Alcazaba llama la atención. Pocas veces veréis un castillo medieval domotizado convertido en casa rural. La Casa rural La Alcazaba se encuentra en El Robledo (Ciudad Real). Más de 250 m de vivienda, una terraza solárium de 100 m2 y… En fin, quién le diría a aquel señor feudal que hoy tendrían los viajeros nua columna de hidromsaje en su castillo.
Cal Raich no es un castillo al uso, sino más bien parte de un complejo sistema defensivo medieval: el pueblo entero era una muralla con las funciones de un castillo. Encontraréis Cal Raich insertado en Montfalcó Murallat, en Lleida, sobre un montículo que domina las llanuras. Es una pequeña villa de 3 habitantes, original del siglo XI (¡del siglo XI!), con muros de 3 metros de grosor que conserva todo su pasado irreductible. Pero en Cal Raich le han dotado de calor humano y el confort presente.
De los Alvarado… “Debió ser una familia poderosa”, piensas. Y no te equivocas. Fue tan así, que entre los ilustres visitantes del castillo se contó Carlos I de España y V de Alemania, el mandamás europeo del milquinientos. El alojamiento propone una experiencia cortesana: descansar como un príncipe, como una princesa, en una majestuosa cama con dosel. El desayuno, a cuerpo de rey. Y alrededor obras de arte y antigüedades.
Pase, pase, vuesa excelencia.