Bom Jesus de Matosinhos iglesia en norte de Portugal

Por Vector

Oporto es tanto Oporto que llega a eclipsar a otros muchos lugares interesantes de la provincia. Entre ellos, a Matosinhos. Hasta ahí las malas noticias.

La buena es que se puede llegar cómodamente en metro desde el centro de Oporto. Vale la pena, porque la pequeña ciudad costera lo tiene todo para ser una escapada alternativa en Portugal: tiene mucha (y buena) arquitectura contemporánea, playa urbana, agenda cultural y una amplísima oferta de restaurantes (más de 600) que le ha llevado a ser conocida como el comedor de Oporto.

Una antología de la arquitectura contemporánea

Matosinhos se ha convertido en una pequeña antología de la arquitectura contemporánea portuguesa. Como mínimo, cuenta con cuatro de los arquitectos más representativos de la Escuela de Oporto: Álvaro Siza, Eduardo Souto de Moura, Alcino Soutinho y Fernando Távira. Los dos primeros, son premios Pritzker, el reconocimiento más importante de la disciplina que muchos no dudan en definir como el Oscar de la arquitectura.

Una casa para la arquitectura

Con tantos arquitectos, y habiendo nacido aquí Álvaro Siza, era normal que se acabara construyendo la Casa da Arquitectura. Fundada en 2007, es la única entidad cultural sin fines de lucro dedicada exclusivamente a la arquitectura en todo el territorio portugués.

Lo que fue un almacén histórico de vinos, que funcionó desde inicios del siglo XX hasta 1930, ha sido recuperado de la ruina por el diseño de Guilherme Machado Vaz. El antiguo edificio reabrió en 2017 para convertirse en el epicentro de la arquitectura portuguesa. La transformación en su uso permite disfrutar de áreas públicas destinadas a exposiciones y presentaciones, con un auditorio, una biblioteca y una tienda para llevarse toda la arquitectura a casa.

Una terminal muy enrollada

Terminal de cruceros del puerto de Leixões. Por mikhailberkut

Lo más cómodo para llegar a Oporto es el avión, pero también tendría su punto llegar por Matosinhos y su nueva terminal marítima. De hecho, como puerto base de cruceros no para de batir récords de escalas.

El diseño de la Terminal de Cruceros de Leixôes, de Luis Pedro de Silva, acumula premios por doquier. El último lo logró con el galardón del ‘Edificio del Año 2017’, concedido por la ArchDaily, algo así como el IMDb de la pelis, pero en arquitectura.

La forma del edificio no deja indiferente a nadie: quitándole mucha poesía al asunto, se asemeja a una gigantesca serpentina de fin de año caída en la playa de Matosinhos o a un rollo de papel. Además de por su forma, destaca por el millón de azulejos hexagonales que revisten su fachada.

Un restaurante que suma estrella Michelin y un Pritzker

Por Joaomorgado

La casa de té da Boa Nova de Álvaro Siza Vieira, aparte de ser ya un clásico de la arquitectura contemporánea, acoge el restaurante del chef Rui Paula, con estrella Michelin desde 2016.

El edificio –una de las obras iniciales de Álvaro Siza– fue reformado por el propio arquitecto en 1991. Por eso tiene tan buen aspecto sobre las rocas, frente al mar, creando armonía entre la arquitectura y el paisaje.

Es un auténtico lujo degustar la cocina de Rui Paula en este comedor, revestido de madera, frente a cualquiera de las amplias cristaleras con vistas directas al mar. Casi como si el ir y venir de las olas acompañara la presentación de los platos de su menú degustación, cuyo nombre no podría ser más evocador: Por mares nunca antes navegados.

Paseo marítimo con escultura

Anémona de Matosinhos. Por Newteen Stock

Tras darse un homenaje culinario, lo mejor es dar un paseo. Y estando en Matosinhos, será arquitectónico. En el nuevo paseo marítimo, las vistas están a la izquierda, en la playa y el mar. A la derecha solo hay un grupo de anodinos edificios de apartamentos playeros. El paseo fue inaugurado en 2002 y es obra de Eduardo Souto de Moura.

Su importancia es más urbana que artística. A pesar de ello, por la tarde, cuando el ambiente se anima, es un agradable paseo con vistas a la nueva terminal. Vale la pena acercarse hasta la escultura Ses Changes, que parece flotar como una red marina, en clara referencia a la tradición marítima de la ciudad. La gente la ha renombrado como Anémona, en referencia a su similitud con una medusa.

Ir de compras a un mercado poco ‘tradicional’

Por Vitor Oliveira

Lo de tradicional se queda muy corto con el Mercado Municipal de la ciudad. Es mucho más que eso: es arquitectura, vida y gastronomía. En su interior destaca la amplitud y la luz que genera su llamativa cúpula. Los puestos de venta son principalmente de pescado y verduras, aunque hay de toda clase.

Hay una zona de restauración donde cocinan con productos tan frescos como próximos. Aunque fue inaugurado de 1952, se mantiene joven y en 2013 fue clasificado como Monumento de Interés Público.

Un ‘garaje’ del diseño

Por Vitor Oliveira

El ayuntamiento de Matosinhos destaca por su monumental fachada revestida en mármol y con cierto aire neoclásico. Aparte de ser el primer edificio institucional construido tras la Revolución del 25 de Abril de 1974, alberga en su subterráneo la Casa del Diseño (Design), que suele animar la escena cultural de la ciudad con exposiciones dedicadas al diseño industrial y a la cultura contemporánea.

Y un baño Pritzker

Por Vitor Oliveira

Las piscinas de mar de Leça da Palmeira son un icono de la arquitectura contemporánea. Fueron inauguradas en 1966 por un joven arquitecto de 28 años al que pocos conocían entonces, Álvaro Siza Vieira. Tal como ha expresado en multitud de ocasiones, su objetivo cuando proyectó las piscinas era el de construir algo “Que hubiera podido estar ahí antes”. Ya entonces tenía un estilo marcado y preciso sujeto a la integración armónica de lo construido en el paisaje. Y vaya si lo consiguió.

Casas rurales en Matosinhos y alrededores

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