En este último debate se analizó el papel de los jóvenes y de las mujeres como dos colectivos importantes para el desarrollo rural. Los ponentes Ana Paula Almeida, Directora del Proyecto Historias Creativas de Aldeas Históricas de Portugal; Mónica Rodríguez, de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur); Carmela Silva, Presidenta de la Diputación de Pontevedra; y Tomás Inácio de Paula, Responsable de Marketing de Refugio no Campo expusieron ejemplos de sus proyectos turísticos portugueses y españoles. La mesa estuvo moderada por Cândido Mendes, Presidente de la Federación Portuguesa de Turismo Rural.

“Las personas son fundamentales en los territorios”, dijo Mendes. Posteriormente, lanzó la pregunta: ¿En qué medida las entidades públicas pueden ayudar a los jóvenes para establecerse en los territorios?

La primera en responder fue Mónica Rodríguez, que dijo que en España el 80% del territorio es rural y hay zonas tan despobladas como Laponia. También quiso comentar que el 60% de los municipios rurales ni siquiera tienen banda ancha, por lo que es un gran problema a la hora de querer asentar a la población.

En Fademur, ellas hacen iniciativas con emprendedoras a las que tutelan y les ayudan a sacar su proyecto adelante. Por ejemplo, el de una chica que hacía mermeladas artesanas y que, para vender su producto y ver el mail tenía que hacerse 30 kilómetros para obtener cobertura.

“Cuando tenemos un turista en el mundo rural lo primero que nos van a preguntar es por la conexión Wifi”. Rodríguez también explicó que ella tiene un hijo que cuando sea mayor se tendrá que ir a estudiar fuera porque, como no hay conexión, no podrá hacerlo online.

El siguiente en intervenir fue Tomás Inácio de Paula, que dijo que los municipios no sólo tienen que dar apoyo financiero, sino también reunir las condiciones básicas de las necesidades del pueblo. “Los jóvenes no deberían de salir del pueblo para obtener cosas básicas como el Internet”, dijo. Apuesta por una conexión de calidad para que los jóvenes puedan formarse y aportar su grano de arena a la sociedad.

Según Mendes, hay que crear una cultura para el turismo. Hablar de ello en las escuelas y hablar de los beneficios para el territorio.

Ana Paula de Almeida habló sobre su proyecto, Bonecos de las Histórias Criativas, que conecta tres entidades: a ella, la creativa; la Asociación de las Aldeias Históricas de Portugal; y el municipio. La idea es trasmitir a los niños la historia de su pueblo, para que conozca su aldea. “Desarrollamos 12 muñecos que se basan en las leyendas de los niños y, posteriormente, hicimos un libro con los nombres de los niños”, explicó.

Al final, ” esos niños está orgullosos de formar parte de la historia de nuestro territorio”, dijo. El proyecto tiene 4 años y está consolidado. También hay un taller, que con la colaboración de la asociación y el municipio, se han creado dos puesto de trabajo para dos jóvenes que pueden crear su vida en el pueblo.

Mendes considera que el secreto de los negocios es trabajar conjuntamente.

Rodríguez ha explicado que ella vivió y trabajó en Madrid hasta que fue propietaria de un alojamiento rural en el pueblo de Sanabria. “Llegamos con una mentalidad diferente a la de los propietarios rurales de allí de toda la vida. No los veíamos como el enemigo, sino como servicios complementarios”, dijo. Para ellos fue más fácil crear una red con los empresarios jóvenes, ya que estaban más abiertos a colaborar. Los más mayores siguen teniendo una mentalidad más cerrada. “Es difícil inculcar que el vecino no es tu enemigo, sino un aliado”, concluye.

De Paula también cree que el trabajo en equipo es muy importante y que cuesta que la gente lo entienda. “Para atraer a los jóvenes hay que cambiar de mentalidad”, dijo. Se necesita una mentalidad más abierta y las zonas rurales tienen que invertir para desarrollar el turismo y que los jóvenes se queden en los pueblos.

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