hormigas

Seguro que esta escena te suena: “Estoy cansado… ¿Cuánto falta?”. Lo que a los adultos nos parece un estupendo paseo por la naturaleza, para los niños puede ser un camino interminable que no lleva a ninguna parte. Ellos viven el presente y, por eso, no les vale con pensar que llegaremos a un lugar magnífico dentro un par de horas.

Estos son algunos de los trucos que nos han servido para hacer que una excursión por la montaña sea más llevadera para los pequeños. Poniéndolos en práctica, los niños aprenderán a disfrutar de la naturaleza y de las excursiones a pie. Y en contrapartida, tú podrás hacer más a menudo escapadas rurales con ellos.

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1. Jugar, jugar y jugar

Una excursión es una excusa fabulosa para que jueguen en un entorno natural. El camino se les hará más corto y no pensarán en qué están andando. Si son pequeños, las canciones y los cuentos son un magnífico juego. Con los niños más mayores podéis jugar al pilla-pilla, al veo-veo, a hockey de palos y piñas o a caminar como un perro, como un canguro, como un cangrejo…

2. Llevar comida a trozos

Añade a tu mochila comida saludable y en pequeñas dosis: gajos de mandarina, frutos secos, plátano a rodajas, palitos, galletas… Puedes ponerlos en pequeños tuppers para guardarlos. Les dará energía y les ayudará a ir pasando el rato. ¿Algo diverido? Incluye la comida como parte del juego: alza un trocito de comida y haz que salte o que te persiga para conseguirlo.

3. Una cesta para recoger tesoros naturales

Algo muy útil es llevar una cestita y dársela a los pequeños para que vayan recogiendo los tesoros naturales que encuentren: caracoles, piedras bonitas, piñas… ¡Todo vale! Como es probable que uno de los adultos acabe cargando con la cesta, intenta que el tamaño de la cesta no sea demasiado grande; así costará menos y los niños podrán manejarla mejor.

4. Ir con más niños

Los niños se retroalimentan entre ellos. Cuando un niño está cansado, suele motivarse viendo como otro niño va andando por delante de él. Por eso, si tienes opción, haz la excursión con otras familias con niños. También será más divertido para los pequeños.

5. Elegir un itinerario adecuado

Acertar con el itinerario es una de las claves para el éxito de la excursión. Si es la primera excursión que hacéis, elige una que sea fácil y corta. Ya iréis subiendo el nivel poco a poco. Siempre ayuda elegir itinerarios que tengan sombras, que pasen por ríos o puentes y que ofrezcan paisajes distintos. Por suerte, cada vez hay más rutas adaptadas y clasificadas para familias con niños.

6. Tener paciencia

Esa es la palabra clave diaria en cualquier casa con niños y también es una máxima a la hora de realizar una excursión. No vayas con prisas, disfruta de ese rato juntos y párate a ver las hormigas si es lo que el niño pide, aunque eso signifique tener que retrasarse cinco minutos. Al final, es mejor pasar un rato agradable aunque no se llegue al destino, que llegar a la meta con malas caras.

7. Hacer un mapa a su medida

Aunque el Google Maps es estupendo para seguir el camino, prueba a usar un mapa de papel, como los de antes, para que los niños puedan sentirse aventureros también. Si quieres algo más de emoción, deja que te guíen ellos, ayudándoles a descifrar el camino.

Haz un mapa conforme a la edad del niño. Por ejemplo, si es pequeño y todavía no sabe leer, puedes realizar un mapa sencillo con imágenes de los puntos principales por los que pasaréis (ejemplos: una casa, una fuente, un puente, etc). Así podrán ir siguiendo el camino. Si son más mayores, puedes hacer un listado de cosas que veréis o un esquema de los lugares para que vayan tachando.

8. Explicar la naturaleza

A los niños les gusta que les cuenten cosas. Estén o no en la fase del “por qué”, aprovecha las excursiones en familia para contarles cómo funciona la naturaleza. Por ejemplo, un charco con renacuajos puede ser una buena forma de explicarles el crecimiento de la ranas; o con una abeja volando cerca de una flor puedes contarles qué es la polinización.

9. Llevar una mochila portabebés

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Al final, pese a los esfuerzos, es probable que se muestren cansados en algún punto de la excursión; sobre todo si el camino es de subida. Sé previsor y llévate una mochila portabebés en la que puedan ir un rato, mientras descansan. Si son muy pequeños, estarán buena parte del tiempo dentro; si son mayores, en diez minutos habrán cargado pilas.

A partir de los cuatro meses, los bebés ya pueden ir en mochila portabebés. Recuerda elegir una que sea ergonómica. Cuando tengan 3-4 años, ya serán capaces de andar todo el camino. Pero aún así no elijas todavía excursiones de mucho desnivel. Empieza por desniveles pequeños de 300 metros (1h 30min de subida). A medida que crezcan, podrán subir más.

10. Mucha agua, crema solar, gorra y algo de abrigo

Cuatro imprescindibles que no hay que olvidar. Llévalos siempre en la mochila. Puedes incluso hacer que los niños lleven también una mochila pequeña, para que se sientan responsables de ella. Obviamente, no la cargues mucho, pero pueden llevar por ejemplo el bote de crema solar o algo de abrigo.

¿Darías algún otro consejo para ir de excursión con niños?

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