Por Pilar Andreu

Tradicionales, bohemios, de antigüedades, más o menos conocidos… Sean como sean, los mercados siempre son la pieza clave de cualquier viaje. Ahí, frente a nosotros, el color, los sabores, la luz, el trasiego de lo cotidiano, las tradiciones nos hablan del lugar mejor que cualquier guía. Por eso, en toda ruta hay que guardar siempre tiempo para aventurarse por los mercados igual que por los museos. Si viajas a Portugal, estos son de obligada visita.

Mercadillo de Barcelos

Barcelos es una ciudad colorida y viva del distrito de Braga, en la región de Minho, al norte de Portugal, muy conocida por su cerámica y por su mercado semanal. También, claro, por su gallo.

No se sabe si el peregrino gallego llegó a estas tierras para ir al mercado o no, lo único que se sabe es que llegó a la ciudad siguiendo el Camino de Santiago y que algo debió suceder para que le acusaran de robo. El caso es que fue condenado a la horca. Antes, defendió su inocencia frente a un juez que se estaba dando un festín de pollo (un gallo) asado.

El peregrino dijo que un gallo se levantaría y cantaría para demostrar su inocencia. La cosa es que en el momento de estar a punto de ser ajusticiado, se cumplió la profecía y eso fue lo que le salvó. Hoy en recuerdo de todo ello, en Barcelos reina el famoso gallo, símbolo de la ciudad.

El otro símbolo de la ciudad es su mercado, el de mayor extensión de Portugal. Se ubica junto al templo do Senhor Bom Jesus da Cruz (donde se celebra la Fiesta de las Cruces a principios de Mayo), en Campo da República. Todos los jueves del año, el ambiente es un festival de colores y sonidos bajo los toldos.

Hay de todo lo imaginable, principalmente fruta y verdura, pero también animales de granja, plantas, ropa, manteles, cestos… Por el empedrado pasean tanto turistas a la búsqueda de las piezas artesanales de cerámica, como locales que vienen a hacer la compra semanal. Para conocer mejor la tradición de la cerámica vista en el mercado, lo mejor es visitar el Museu Regional de Cerâmica Popular, más conocido como museu de Olaria.

LX Factory en Lisboa

Por Marta Nimeva Nimeviene

LisboaLisboa se caracteriza por un fino equilibrio entre lo moderno y lo tradicional que cautiva a los viajeros y el LX Factory Lisboa es uno de los mejores ejemplos de este carácter. No es bien un mercado al modo tradicional, sino que se trata de un mercadillo ubicado en lo que fue antiguamente una fábrica.

El de Ladra es el mercado más famoso de Lisboa, pero si quieres conocer el rostro más alternativo de la ciudad, éste debe ser un plan imprescindible. Se encuentra junto al puente “25 de Abril”, en el barrio de Alcântara. El recinto se ha convertido en todo un referente en cuanto arquitectura y rehabilitación de antiguos edificios industriales. Su origen se remonta a 1846, cuando la empresa de hilos y telas “Companhia de Fiação e Tecidos Lisbonense” pasó a ocupar uno de los complejos industriales más importantes de la historia de Lisboa.

Traspasar el arco de entrada al LX Factory es viajar a un mundo de diseño donde todo es posible y en el que encontrarás pequeños tesoros y sorpresas. En los antiguos edificios de ladrillo de la fábrica, ahora decorados con graffitis, han abierto talleres de artistas y artesanos, tiendas, restaurantes y una de las librerías más famosas de Portugal, la Ler Devagar.

Mercado de Cascais

Y saliendo de Lisboa, en Cascais, tierra de algunos de los faros portugueses más románticos, aguarda otro de los mercados famosos de Portugal. Está muy céntrico, junto a la estación de ferrocarril, y se celebra todos los miércoles y sábado. Una gran carpa moderna crea un espacio donde lo tradicional convive con lo más actual.

Restaurantes y tabernas lo han convertido en un referente gastronómico de la ciudad. Un habitual punto de reunión de amigos y familiares para pasar un buen rato. Por otro lado, los puestos de toda la vida se dedican, como desde hace 65 años, a ofertar los mejores productos frescos, verduras, frutas y las típicas artesanías realizadas en corcho. Además, el recinto del mercado alberga otros diferentes eventos culturales durante el año.

Feira da Vandoma Oporto

Por Laszlo Daroczy

Oporto desprende un aire entre romántico y decadente que le va fenomenal a este mercadillo de antigüedades. Es cierto que el Mercado do Bolhão, con su singular edificio de estructura metálica, es el más famoso de la ciudad. Pero en la actualidad lo están reformando (se prevé que las obras durarán hasta 2020) así que tampoco se puede disfrutar de su atmósfera y de los animados puestos de venta como siempre.

Una alternativa estupenda, sobre todo para los buscadores de tesoros antiguos, es la Feira de Vandoma. Si Lisboa tiene Feira da Ladra, Oporto tiene la Feria de Vandoma. Su origen se remonta a mediados de los años setenta, cuando los estudiantes vendían sus libros usados. De ahí, comenzó a ser el lugar donde encontrar todo tipo de antigüedades rescatadas: muebles, esculturas, joyas, ropa, discos, postales, móviles que ya son auténticas piezas de lujo. ¡Todo es posible en este mercadillo!

Sus antiguas ubicaciones, primero junto a la Se y posteriormente en el paseo de Alameda das Fontainhas con vistas al famoso puente María Pía, se antojan mucho mejores que la actual, en la Avenida 25 de Abril. Por contra, el mercado ha ganado en tamaño.

Mercado de Olhão los sábados por la mañana, Algarve

A los almendros en flor, los acantilados, la gastronomía –con la cataplana como uno de los platos estrella de Portugal– y sus playas paradisíacas, hay que añadir los mercados y mercadillos como principales encantos del Algarve. Entre ellos, destaca el de la ciudad de Olhão.

La ciudad atrapa con su estética de clara influencia árabe y sus fachadas encaladas. Sin duda, la zona que mejor guarda la esencia histórica del lugar es la próxima al puerto, famoso por el atún y por la fábricas de conservas. Olhão tiene además uno de los más carismáticos y bellos mercados de Portugal, que los sábados por la mañana alberga el mercadillo semanal.

El actual mercado, de un característico ladrillo de color rojo, es heredero del de 1915. Su interior es igualmente llamativo con azulejos firmados por el artista António Costa Pinheiro. Dentro, es imprescindible pasear por la zona de pescados. Sobre el hielo, bien cuidado el género: caballa, sardinas, atunes, chocos, langostinos, almejas…

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