Ilustración de Blanca Bocos

No todos los pueblos de España están donde deberían de estar. Es decir, hay un ayuntamiento en Guadalajara que en realidad pertenece a Madrid. Se trata de Torrejón del Rey. Y hay un pueblo catalán que está en Francia. Es Llívia.

Son enclaves. Este es el nombre que reciben la mayoría de estos lugares. Según la definición de la RAE: “Territorio incluido en otro con diferentes características políticas, administrativas, geográficas, etc.”.


En total, según redactó Ramón Carnicer en 1995 en su libro Viaje a los enclaves españoles, en nuestro país habría unos 26 enclaves. Atiende a la división territorial de Javier de Burgos –Secretario de Estado de Fomento durante la regencia de María Cristina– de 1833 y se mantiene actualmente.

Sin embargo, cabe mencionar que existen diferentes tipos de enclaves y que, el que no está totalmente rodeado de una misma provincia en realidad se trataría de un “Territorio separado no enclavado”, como lo define Nicolás García Galán en uno de los artículos publicados en Revistas Espacio, Tiempo y Forma de la UNED.

Existen más diferenciaciones. Según la división que el autor José Luis Zubieta Irún hizo en 1998, también habría que distinguir entre: internacional, como Llívia; intercomunitarios, que están en otras Comunidades Autónomas; e intracomunitarios, que están en su Comunidad Autónoma pero no en su provincia.

El tema de los enclaves es complejo. Según declaraciones de Ramón Carnicer para El País en 1995, “Algunos tratadistas enumeran unos cuantos, pero casi nunca son exhaustivos. Me di cuenta, al empezar a investigar el tema, que era un laberinto y que había un gran desconocimiento”.

Estos 6 son algunos de los enclaves más conocidos de España por sus curiosidades e historia.

Condado de Treviño: el enclave del referéndum

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Treviño (formado por el Condado de Treviño y La Puebla de Arganzón) es uno de los enclaves intercomunitarios más conocidos de España. Desde 1946 los vecinos han mostrado públicamente su deseo de dejar de pertenecer a Burgos y formar parte de Álava, la provincia en la que se encuentra.

En 1998 realizaron un referéndum para decidir si ser o no vascos. La mayor parte de los treviñeses votó a favor de hacer una consulta entre los ciudadanos. Sin embargo, hoy todavía siguen formando parte de Castilla y León.

Según los vecinos, pertenecer a la provincia en la que se reside es mucho más cómodo para acceder a los servicios. Muchos son los que se desplazan cada día a Vitoria –situada a tan solo 18 kilómetros– para trabajar, pero los servicios los tienen en Burgos, a una hora.

Treviño fue fundado en el siglo XII por el rey Sancho VI de Navarra. Fue una villa próspera situada en un cruce de caminos durante la Edad Media. Hasta que Navarra fue conquistada por el Reino de Castilla. Alfonso VIII se hizo con Álava, el Duranguesado y Guipúzcoa.

Tras el conflicto, Sancho el Sabio de Navarra y Alfonso VIII de Castilla firmaron un armisticio en el que se repartían algunas de las tierras. Alfonso VIII se quiso quedar con Treviño y Portilla, a cambio ofreció Inzura (en Améscoa) y Miranda. Desde entonces, Treviño no participó de los fueros alaveses.

Cuando Javier De Burgos redactó la División territorial de España en 1833, primó el criterio jurídico al geográfico. Este es el motivo por el que, aún estando en Álava, pertenece a Burgos.

Aunque este no es el único territorio de Burgos situado fuera de sus fronteras. En La Rioja tienen Sajuela y El Ternero (están despoblados); y en Palencia está la pedanía de La Rebolleda.

Palencia a su vez tiene Berzosilla en Burgos y en Cantabria, además de la pedanía de la Cezura.

Valle de Villaverde: el enclave llevado al Tribunal Supremo

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Cantabria tiene el Valle de Villaverde en Vizcaya. Y, al igual que pasó con Treviño, este municipio también intentó incorporarse al País Vasco durante la década de los 80.

Cantabria se negó en numerosas ocasiones, por lo que en 1986 se tuvo que enfrentar a Vizcaya en los tribunales. Las resoluciones judiciales, incluidas las del Tribunal Supremo, han apoyado la pertenencia a tierras cántabras.

En el siglo XII, el Valle de Villaverde pertenecía a las Encartaciones del Señorío de Vizcaya. Tres siglos después, el señor se lo regaló al linaje de Avellaneda, quienes acabaron vendiendo todo el valle, incluso con los vasallos, a Pedro Fernández de Velasco.

A finales del siglo XVIII, Villaverde pasó a formar parte del Ducado de Frías y se forma la provincia de Cantabria, a la que pasaría a pertenecer hasta nuestros días.

Orduña: el más turístico

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Conocido por el impresionante Salto del Nervión, la localidad de Orduña es el ejemplo de un enclave intracomunitario. Está en Álava y en el sur colinda con Burgos, aunque desde 1284 pertenece a Vizcaya.

Su lugar estratégico hace que, según como explica Nicolás García Galán en Revistas Espacio, Tiempo y Forma de la UNED, los vecinos “consideren una ventaja la equidistancia existente con Vitoria y con Bilbao, a la hora de tener acceso a diferentes servicios”.

Según Galán, la historia de Orduña dice que en el siglo XIII Fernando III regaló estas tierras a su hermana doña Urraca como dote para casarla con don Lope Díaz II de Haro, señor de Vizcaya. A finales de siglo, este territorio acabó pasando a manos de Alfonso X el Sabio, quien conquistó la ciudad.

Hasta la llegada de los Reyes Católicos, Orduña no vuelve a ser parte del señorío de Vizcaya. Tras la guerra carlista, el general Espartero ofrece Orduña a Álava. Con su derrota vuelve a ser vizcaíno definitivamente.

Rincón de Ademuz: el más grande

Ilustración de Blanca Bocos

El Rincón de Ademuz pertenece a Valencia y está entre Cuenca y Teruel. Esto ha hecho que a lo largo de la historia pasara de unas manos a otras.

Antes de la creación del enclave, los musulmanes se asentaron en estas tierras. Fue alrededor del siglo VIII. Aquí levantaron sus asentamientos, que más tarde pasaron a pertenecer al taifa de Albarracín y a los almohades de Valencia.

Jaime I el Conquistador arrebató estas tierras a los musulmanes durante la Reconquista del Reino de Valencia. A mediados del siglo XIII se crea el Rincón de Ademuz.

En el siglo XIX, con la vuelta de los Borbones y la Constitución de 1812, esta comarca durante un año pasó a formar parte de Teruel. Luego, volvió a pertenecer a Valencia con categoría de enclave.

El Rincón de Ademuz tiene una extensión poco más pequeña que Andorra (370 kilómetros cuadrados), por lo que es el enclave más grande en superficie de España. Está compuesto de 7 municipios: Castielfabib, Puebla de San Miguel, Vallanca, Torrebaja, Casas Altas, Casas Bajas y Villa Ademuz, la capital.

Rodeado por Aragón también está Petilla de Aragón, que pertenece a Navarra.

Petilla de Aragón: el enclave de una deuda

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Según la leyenda, Aragón perdió Petilla por una deuda entre reyes. Fue Pedro II, rey de Aragón, quien debía dinero a Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra. Como no podía afrontar la deuda, ofreció los castillos de Peña, Gallur, Ascó y Petilla como seña hasta realizar el pago.

La deuda la heredó el hijo de Pedro II, Jaime I el Conquistador, quien tampoco pudo pagarla. En 1231, Petilla pasó a manos de Navarra. Ese el motivo por el que está rodeada de tierras aragonesas.

A lo largo de la historia los aragoneses intentaron recuperar Petilla, aunque sus habitantes se opusieron a ello, pues contaban con algunos privilegios que Navarra les había ofrecido por su resistencia.

Petilla de Aragón es conocida por ser la villa natal del Premio Nobel de Medicina, Santiago Felipe Ramón y Cajal. Aunque a los dos años se mudó con el resto de su familia debido al trabajo de su padre, médico cirujano.

En Recuerdos de mi vida, Ramón y Cajal narra cómo volvió de mayor a su pueblo y lo que sintió al verlo: “Es Petilla uno de los pueblos más pobres y abandonados del alto Aragón, sin carreteras ni caminos vecinales que lo enlacen con las vecinas villas aragonesas de Sos y Uncastillo, ni con la más lejana de Aoiz, cabeza del partido a que pertenece. Sólo sendas ásperas y angostas conducen a la humilde aldehuela, cuyos naturales desconocen el uso de la carreta.” Hoy, en Petilla de Aragón se puede visitar la Casa-Museo de Ramón y Cajal.

Llivia: una villa catalana en Francia

Ilustración de Blanca Bocos

Esta villa, antigua capital de la Cerdanya, pertenece a Girona pero está en Francia. A tan solo 5 kilómetros de la frontera con España.

Según explica Nicolás Galán en Revistas Espacio, Tiempo y Forma, Serie VI, Geografía: Tras la Guerra de los Treinta años (1618- 1648) –en la que España fue derrotada– se firmó el Tratado de los Pirineos (1699). En él, España debía cederle a Francia 33 pueblos de la Cerdanya. Los habitantes de Llivia se revelaron, ya que ellos no eran un pueblo –sino que un siglo antes, en 1528, Carlos I les había concedido el título de villa– por lo que no fueron entregados.

Aunque no fue hasta el Tratado de Bayona (1866) cuando se delimitaron las fronteras, este es el motivo por el que hay una “isla” española en tierras francesas.

Otros enclaves en España

Aunque muchas disputas de territorios tuvieron que ver con las guerras entre la corona de Aragón o la de Navarra, en el sur también hay un caso, el de Villar, un enclave cordobés que está en Sevilla.

También reclama su territorio Segovia con la Dehesa de la Cepeda, que es un enclave madrileño situado entre Segovia y Ávila.

Y, aunque en cuestión de enclaves a muchos se nos viene a la cabeza los casos de Ceuta y Melilla, lo cierto es que no se pueden considerar enclaves en África; pues tienen salida a aguas territoriales y acceso al mar internacional. Según Dionisio García Flórez, en Ceuta y Melilla en la política española. Perspectiva de futuro, se podrían llamar enclaves marítimos o enclaves imperfectos.

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