Un hombre subido a una balsa de troncos ni tiene por qué estar en el Caribe ni representar la imagen de un naufragio. En España, en concreto en el Sobrarbe, Aragón, esos hombres sobre esas balsas representan la historia y la capacidad del hombre para que la memoria no se desmembre como el algodón al tirar de él.

Durante más de cuatro siglos se trasladaron los troncos desde la Sierra, el entorno del Parque Nacional de Ordesa, hasta Zaragoza a través del río Cinca, afluente del Ebro, sobre nabatas, embarcaciones manuales sobre las que dirigían ese comercio. El oficio desapareció en 1943, debido al creciente transporte terrestre y a la la construcción de embalses y pantanos. En 1983, recuperaron la tradición los Nabateros del Sobrarbe.

El Descenso en Nabatas se organiza cada penúltimo domingo de mayo. Suele coincidir con el “mayenco” (deshielo y crecida del río Cinca).

Nabateros del Sobrarbe

Fuente: Carnuzo

Desde el 21 de junio de 2013, el Descenso de Navatas en el río Cinca es Actividad de Interés Turístico de Aragón: “una actividad original y diferenciada con elementos esenciales que la singularizan de las existentes en otros municipios, consistente en finalizar la construcción de las navatas, realizada durante todo el año, así como la botadura y navegación por el río Cinca, recuperando la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón”. Las nabatas, a su vez, se declaradon Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2013.

El esfuerzo de los nuevos nabateros del Sobrarbe ha valido el reconocimiento oficial. Recuperaron el oficio gracias a las lecciones de los nabateros que todavía pueden transmitir sus conocimientos. Uno de ellos es Domingo Tomás, que a los 90 años recuerda cómo era el oficio y bromea sobre la dureza de aquellos tiempos: “Yo me metí a eso por ver mundo”.

Hoy los Nabateros descienden el Cinca sobre la nabata que terminan de construir el día anterior al descenso. El gran día, recorren 14 kilómetros fluviales desde el Puente de Laspuña. Uno de sus miembros, Juan García, explica que lo hacen para evocar a los nabateros, que muchos de ellos no sabían ni nadar, para aprender y “porque nos da un poco de vida”.

Nabateros del Sobrarbe

Fuente: Carnuzo

Para mucha gente de la Tierra Baja, la primavera la traían los nabateros. Con ellos se acababa el invierno

A principios de siglos, las condiciones eran muy diferentes, a pesar de que en la actualidad, en un ambiente festivo, recuperan los trajes, las palabras, los instrumentos. Por entonces los nabateros podrían llegar hasta Tortosa sobre la nabata y volver caminando, durante jornadas enteras. Era, además, un oficio peligroso. Encallan, sortean rápidos, combaten el sol, el calor del traje, el peligro del agua aun sabiendo nadar, el cansancio, la vuelta.

Joaquín Betato, portavoz de los Nabateros del Sobrarbe, explica el porqué de la celebración: “Para nosotros es sentir dentro el sufrimiento y las penurias que pasaron todos nuestros ancestros para conseguir lo que ahora tenemos. Era duro porque eran días enteros bajando a tierras, para ellos, desconocidas, dejando a sus familias aquí. Y luego que subían andando”.

Los nabateros traen la primavera

El momento en el que se lanzan las nabatas al río no es casual. Severino Pallaruelo, de familia de Nabateros, resulta evocador al recuperar la memoria del oficio: “el tiempo de las nabatas es durante el deshielo, cuando el río crece muchísimo y pilla ese color plateado. Por eso para mucha gente de la Tierra Baja, la primavera la traían los nabateros. Con ellos se acaba el invierno”.

El nabatero no se ocupaba únicamente de su oficio en primavera. Entre diciembre y abril se cortaban los árboles, se limpiaban y se dejaban secar. “Cuando llegaba la primavera comenzaban a barranquiar o arrojar todos los troncos al agua y conducirlos sueltos por los ríos pequeños. Las ganchas, pértigas de madera en cuyo extremo se coloca un gancho de metal, eran utilizadas por los barranquiadores para empujar e impulsar los maderos en dirección a ríos de mayor tamaño”.

La fiesta hoy en día se organiza el tercer domingo de mayo. Se construyen las nabatas, se lanzan al río, se come, se baila, y se desciende el Cinca, ante la mirada antenta de los vecinos y curiosos en las orillas y sobre los puentes, hasta Aínsa.

Nabateros del Sobrarbe

Fuente: Carnuzo

Hace 30 años, el director de cine etnográfico Eugenio Monesma dirigió un documental sobre los Nabateros, donde se puede contemplar el oficio y las emociones vertidas en él, y que recientemente apareció en un programa sobre este antiguo oficio, España a ras de cielo“.

El mundo de los nabateros se ha envuelto todo en un lenguaje propio, porque es una realidad propia y no hay otra forma de referirse a ella, además de señalando con el dedo y con la boca abierta, impresionado, la embarcación y el esfuerzo de los nabateros sobre el río: trampo, verdugo, remeras, nabatero, puntero, codero, Araguas (a la izquierda), Escalona (a la derecha)…

8 Comentarios publicados

  1. Celia Canales
    Publicado 25 noviembre 2013 en 18:02

    Me parece una evocación maravillosa. Si vuelvo a España , no me la perderé, es la fecha en que viajo.
    En mi pais (Argentina) históricamente los troncos cortados en la selva y/o montes del norte se bajaban por los grandes ríos, en jangadas (troncos colocados uno cerca de otros) como balsas y sus marineros “jangaderos”.

  2. J.Betato
    Publicado 26 noviembre 2013 en 15:14

    Gracias por el articulo. De esta forma ayudáis a que nuestra tradición y cultura no quede en el olvido.
    Solo una pequeña observación, el el post decis que “Con “b” o con “v”: nabatero se escribe en castellano. Navatero en aragonés”, lo cierto es que es al contrario “nabatero en aragones y navatero en castellano”
    Saludos Nabateros.

  3. Javi Rodríguez Godoy Javi Rodríguez Godoy
    Publicado 27 noviembre 2013 en 10:10

    Gracias, Joaquín: Nos ha encantado profundizar en vuestra tradición. Gracias por la observación, ya lo hemos corregido.

    ¡Un saludo!

  4. Domingo Tomás Ceresu
    Publicado 27 noviembre 2013 en 19:37

    Entrañable artículo. Muchas gracias Javi Rodríguez por mencionar a mi padre Domingo Tomás. El siempre nos dice que las navatas dejaron de bajar hacia el año 1949. Como tu muy bien comentas el dice que se hizo Navatero principalmente porque era una oportunidad de salir del pueblo y por conocer mundo. No le fue fácil pues mno era hijo de Navatero y un tío suyo de Belsierre fue su valedor, es decir, lo que hoy sería su mentor…. No canso más pero siempre nos comenta que su primer viaje lo bajó desde Brotó por el río Ara y casi siempre ha sido “codero” ( llevar remo de atrás) y antes llegar al Cinca en un movimiento brusco el remo le tiró fuera de la Navata. Con el consiguiente susto y chapuzón… Por aquel entonces tenía 18 años.

  5. Javi Rodríguez Godoy Javi Rodríguez Godoy
    Publicado 28 noviembre 2013 en 9:16

    Gracias por tu comentario Domingo, esperemos que estas historias personales no caigan en el olvido.

    Un saludo

  6. Moraima Silva
    Publicado 2 julio 2014 en 3:58

    Me encanta ese deporte Pero no hay nabateras?

  7. Joaquin Betato
    Publicado 6 febrero 2015 en 20:26

    Respuesta a Moraima Silva.
    El nabatero era un oficio que siempre habian realizado los hombres. En la Asociación de Nabateros del Sobrarbe también hay mujeres. Para bajar en una nabata es necesario tener los 18 años cumplidos y cumplir un requisito, conocer y saber realizar todos los trabajos que se realizan en la construcción de la misma.El puesto en la nabata se consigue por jornales, los que más jornales han realizado tienen derecho al descenso, no obstante se suelen alternar los puestos con los que por circunstancias especiales no han podido acudir a todas las jornadas de trabajo. En la actualidad y por méritos propios, están realizando el descenso varios jóvenes (son el futuro que conservara esta tradición) y entre ello se encuentra una mujer de 23 años que ya lleva el remo delantero de una nabata. En este mismo articulo puedes verla en la segunda fotografía con chaleco lila. Las mujeres bajan vestidas de hombre por respetar la veracidad histórica y por seguridad. Los trajes de las mujeres montañesas llevaban sayones de paño y debajo las sayas y refajos. En caso de caer al agua seria mucho peso y peligroso.
    Gracias por tu interés .

  8. Mayte
    Publicado 22 julio 2015 en 23:21

    Muy buena reseña y muy enriquecedor. Gracias

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