Calita cerca de Lloret de Mar. Por travelpeter

Según el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya, la costa catalana tiene una longitud de 580 kilómetros. En ella se pueden encontrar numerosas playas y calas de aguas turquesas y cristalinas que nada tienen que envidiar a las de los países tropicales. Bueno, quizá la temperatura del agua, aunque en el Mediterráneo está buenísima.

Las playas de la costa de Cataluña están repartidas entre la Costa Dorada –llamada así por el color de la arena–, la Costa del Garraf, Barcelonés, Maresme y la Costa Brava. Aunque existen muchas playas y calas paradisíacas en Cataluña, aquí os dejamos 15 de ellas que nos encantan.

1. Cala Fonda (Tarragona)

Por Nito

A unos 6 kilómetros al norte de Tarragona ciudad está la cala Fonda. Un pequeño paraíso de arena rodeado de acantilados y espesa vegetación a la que solo se puede acceder atravesando el bosque, o a través de las playas Roca Plana o La Mora.

Tiene una longitud de 200 metros y está prácticamente virgen, por lo que en ella no hay bares ni servicios básicos. La mitad de la playa es nudista.

Por su belleza, la cala Fonda también es conocida como Waikiki. Un nombre que, aunque intenta darle exotismo, no le hace justicia. La costa de Waikiki (Oahu) está a rebosar de hoteles y edificios. Nada que ver con Fonda, ubicada al final del frondoso bosque de La Marquesa.

2. Playa Punta del Fangar (Terres de l´Ebre)

Por Tono Balaguer

Un extenso arenal con dunas que desembocan en el mar. Así es la playa de Punta del Fangar, en el Delta del Ebro. Una franja de 4 metros de longitud totalmente virgen a la que se accede tras una caminata donde no hay ni una sombra. Es importante ir con la cabeza cubierta durante los meses de calor.

Estas formaciones dunares son las mejor conservadas de Cataluña y tienen un gran valor ecológico debido a la fauna que habita en ellas. Hay reptiles y aves.

Lo más emblemático de la zona es el faro Fangar, ubicado en medio de la nada e incrustado en la arena. Un lugar de lo más fotogénico en el que no puede faltar un buen chapuzón.

3. Cala Jovera (Tamarit)

Por Santi Rodríguez

El castillo de Tamarit, en Tarragona, sirve de frontera entre la playa de Tamarit y la cala Jovera. Y ambas son una pasada. El color ocre de la arena, con las vistas al castillo –que parece querer entrar al mar–, hacen honor a la Costa Dorada.

La cala tiene unas dimensiones de unos 90 metros de largo por 20 de ancho, por lo que en los meses de verano suele estar bastante masificada. No obstante, su ubicación entre rocas, vegetación y el castillo, es una auténtica pasada. Si no hay sitio, siempre podrás probar suerte en la playa de Tamarit, también rodeada de naturaleza y algo más grande.

La cala Jovera y la playa Tamarit están próximas al espacio natural protegido del río Gaià.

4. Cala de la Roca Plana (Tarragona)

Por lunamarina

Muy cerca de cala Fonda está Roca Plana, también a las afueras de Tarragona. Una playa de arena dorada y aguas cristalinas que se caracteriza por su naturaleza, estar aislada –el acceso no es fácil– y por su intimidad, lo que ha favorecido que sea nudista.

La cala tiene una longitud de poco más de 200 metros y no dispone de servicios básicos. La agreste vegetación que la rodea se debe a que se encuentra también dentro del parque de La Marquesa, lo que hace que sea una de las playas paradisíacas de Cataluña.

5. Les Casetes del Garraf (Garraf)

Por Antoni Traver

Aunque quizá no tiene la imagen de paraíso que podríamos tener en la cabeza (el paraíso, no obstante, es muy subjetivo), la incluimos por una razón: su peculiaridad.

Les Casetes del Garraf es una playa conocida –y llamada así– por las casetas que la rodean. Antiguamente, las casetas eran utilizadas por los pescadores, donde guardaban el material. También sirvieron de refugios, para resguardarse del sol.

Durante la guerra civil española sufrieron algunos desperfectos, por lo que tuvieron que ser reconstruidas. Hoy, estas casas blancas y verdes de madera son todo un emblema del Garraf y un importante patrimonio de Barcelona.

Respecto a la playa, tiene unos 380 metros de longitud y en verano suele estar bastante concurrida.

6. Playa de l’Home Mort (Sitges)

Por Nito

Entre abruptos acantilados y espesa vegetación está la playa de l’Home Mort. Un pequeño arenal nudista de unos 110 metros de longitud bañado de aguas cristalinas. Está situado junto a la playa de Roses y, a pesar de su aislamiento y privacidad, dispone de un chiringuito con terraza donde tomar algo.

Ambas playas están muy cerca de Sitges. Para acceder a ellas hay que seguir el sendero que empieza donde la discoteca Atlántida y que está marcado como GR-92.

7. Gola del Ter (Torroella de Montgrí)

Por iriheu57

La Gola del Ter, llamada así porque es donde desemboca el río Ter, es una playa larga de arena dorada con, posiblemente, una de las mejores vistas de la Costa Brava: las islas Medas.

La zona está prácticamente virgen, aquí la vegetación se entremezcla con la arena hasta formar un arenal de unos 5 kilómetros de longitud que llegan hasta la propia desembocadura del río, reserva natural protegida. El agua dulce se mezcla con la salada y, debido al paso del río, en la playa hay varias lagunas.

La Gola del Ter también se conoce como la playa de la Fonollera.

8. Cala Pola (Tossa de Mar)

Por peresanz

Entre los acantilados de la costa que van de Tossa de Mar a Sant Feliu de Guíxols se pueden encontrar numerosas calas. Una de ellas es la cala Pola, rodeada de un bosque de pinares y alcornoques.

Se puede acceder en coche, ya que en ella hay un camping con parking; o a pie, por un camino que va desde Tossa de Mar (a 6 kilómetros) hasta cala Giverola.

Con el camping, cala Pola dispone de todos los servicios: duchas, restaurante, tienda, etc. Aunque en los meses de verano suele estar concurrida de campistas.

9. Sa Boadella (Lloret de Mar)

Por lunamarina

Bajo los jardines de Santa Clotilde (visita imprescindible en Lloret de Mar por su belleza y vistas), está Sa Boadella. Una cala encajada entre acantilados que, debido a su privacidad, acepta el nudismo.

Está a las afueras de la urbe, en la carretera que va de Blanes a Lloret de Mar. Por ello, su acceso solo se puede realizar a pie, desde un camino que parte de la ermita de Santa Cristina y que desciende unos 200 metros.

Sa Boadella ha sido distinguida con la bandera azul. En ella hay servicios básicos, además de bar y restaurante.

10. Cala del Pi (Platja d´Aro)

cala del pi

Por mrks_v

Uno de los premios del Camino de Ronda es la cala del Pi, entre otras muchas playas cristalinas que se pueden encontrar en este tramo del trayecto; considerado como uno de los más bonitos de la Costa Brava.

La cala, llamada así por la cantidad de pinos que la rodean –algo muy frecuente en el resto de calas y playas de los alrededores–, se caracteriza por el color blanco de su arena y la transparencia de sus aguas. En uno de los laterales hay un islote, al que se puede acceder nadando.

Pi tiene con una longitud de 65 metros y no dispone de servicios básicos. Es ideal para practicar esnórquel, o para explorar las calas de los alrededores.

11. Playa Es Castell (Palamós)

Por nacho Suko

Si la playa de Es Castell se mantiene como una de las más vírgenes de la Costa Brava es gracias a sus vecinos. En junio de 1994, los lugareños votaron en un referéndum para posicionarse a favor o en contra de la construcción de un campo de golf en sus inmediaciones. Un 74% votaron en contra, por lo que la playa Es Castell sigue rodeada de bosques, olivos y de campo, sin haber sido urbanizada.

La playa, con 375 metros de longitud, tiene forma de media luna. Su nombre, Es Castell, viene de las ruinas del poblado ibérico que hay en su extremo izquierdo, sobre uno de los peñones. Un importante yacimiento que data del siglo VI a.C.

12. Cala d’Aigua Xelida (Palafrugell)

Un kilómetro al norte de Tamariu está la cala d’Aigua Xelida, una de las escalas de Un viatge frustrat que realizó el periodista y escritor catalán Josep Pla junto con Sebastián Puig “El hermoso”. El lugar se popularizó tras la publicación de Aigua de mar (1966).

Por aquel entonces, este rincón rodeado de naturaleza, protegido por las puntas des Banc y de Esguard, estaba totalmente aislado. Solo los locales accedían hasta él a través de un camino de tierra, lo que favoreció que se mantuviese virgen. Hoy, se baja por unas escaleras de piedra.

La cala d’Aigua Xelida tiene una longitud de 25 metros, está compuesta de piedras y arena y ofrece unas aguas cristalinas ideales para practicar esnórquel o submarinismo.

13. Cala Estreta (Palamós)

Por funkyfrogstock

No muy lejos de la playa Es Castell, en el norte, está la cala Estreta. Un rincón de unos 100 metros de largo, rodeado de roca y con unas excelentes vistas a las islas Formigues. Como su propio nombre indica, se trata de una playa muy estrecha que está dividida en dos por un saliente rocoso llamado la Roja.

El agua es tan clara que esta cala es perfecta para practicar esnórquel. Gracias a su intimidad y a su complicado acceso –hace falta caminar por un sendero de tierra entre pinares– Estreta acepta el nudismo. Eso sí, no cuenta con servicios básicos.

14. Cala dels Esculls (Sant Antoni de Calonge)

Por funkyfrogstock

En el Camino de Ronda, saliendo por la playa Torre Valentina, llegamos a esta diminuta cala rocosa que parece sacada de un catálogo de viajes. El color turquesa de su agua y la vegetación que la rodea hacen que sea uno de los rincones más exóticos de Sant Antoni de Calonge.

En nombre de Els Esculls, que significa roca/arrecife, hace referencia a su orografía. Se trata de la penúltima cala y está repleta de rocas que la separan del mar abierto.

15. Cala Jugadora (Cap de Creus)

Por Xevibp

El Parque Natural del Cap de Creus cuenta con numerosas calas y playas que son auténticas joyas. Una de ellas es la Jugadora, resguardada del viento de la Tramuntana entre acantilados y el espesor del bosque.

El agua, totalmente transparente, hace que sea perfecta para disfrutar de la biodiversidad de su fondo marino. Lo más llamativo es la colonia de posidonias que hace que sea un lugar muy frecuentado por los submarinistas.

Jugadora no cuenta con servicios básicos y permite el nudismo. Se trata de uno de los patrimonios naturales más preciados del Cap de Creus. Su conservación se debe gracias a su aislamiento, acceder a ella no es sencillo. Hay que llegar hasta el faro y luego descender. Antes de llegar al mar hay un sendero que, en unos minutos, llega hasta la cala Jugadora.

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Un Comentario publicado

  1. Emilio
    Publicado 7 agosto 2019 en 14:27

    Deberíais informaros un poco más antes de escribir. Visitad las playas, hablad con la gente… Cala Fonda y Roca plana, por ejemplo, son playas nudistas desde siempre, la totalidad de las mismas (eso de la mitad…) y así como con casi todas las demás.
    Y por otro lado, sería de agradecer que ya que son playas naturales, etc., informéis de la obligación de recoger la basura cuando nos vamos.

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