La casa fue el resultado de su aventura cubana. Su enorme aljibe, riqueza infrecuente para la época, les permitió presumir de los mejores pimientos de la zona y de una platanera al lado del chorro de la pileta, cuya piedra desplazada años después por el invento de las lavadoras, terminó como tapa del brocal. Junto al camino real que unía Mazo con La Bajita, era la última casa del pueblo o la prime