Javier Bachi... 1 opinión
6a9fb6bdc96ef https://www.escapadarural.com/opinion/perfil-usuario/6a9fb6bd5baad"El paraíso familiar perfecto en Asturias: desconexión, naturaleza y un trato inmejorable."
El propietario ha certificado que esta persona estuvo en el alojamiento.
Si buscas un verdadero oasis de paz para bajar las pulsaciones, desconectar del ritmo diario y reforzar el ambiente familiar, El Berañizu es el lugar definitivo. Fuimos un grupo de seis adultos y cuatro niños, y la experiencia ha sido un absoluto 10/10.
Aunque la casa está apartada para garantizar la máxima tranquilidad en pleno valle asturiano, llegar es muy fácil y el acceso es perfecto; eso sí, es fundamental seguir las indicaciones precisas de los anfitriones y olvidarse del GPS. Las vistas desde la finca son increíbles y el entorno te invita constantemente a la calma y a pasear libremente entre vacas, caballos y naturaleza pura.
En cuanto a la casa, la higiene a nuestra llegada fue impecable. Su distribución, con cuatro habitaciones de dos camas, una con cama de matrimonio y tres baños completos, resultó perfecta para nuestro grupo. El exterior es el gran protagonista para familias: un recinto y jardín totalmente abiertos donde los niños corren con total libertad y seguridad. Han disfrutado muchísimo de la zona de barbacoa, el ping-pong y la red de bádminton.
Lo mejor de todo ha sido el trato humano. Ángel, Mª Dolores y Sandra viven al lado y son extraordinarios. Estuvieron pendientes de nosotros y mostraron un cariño inmenso con los niños, dejándoles jugar con sus perros, ver las vacas y dar de comer a la cerda. Charlar con ellos es un auténtico privilegio.
Nos ofrecieron hacer una ruta a un antiguo molino y una poza que no pudimos hacer por falta de tiempo (¡nos faltaron días!). Como broche de oro, nos regalaron huevos recién puestos de sus gallinas. Un entorno espectacular, instalaciones perfectas y unos anfitriones con un corazón enorme. ¡Gracias por todo, volveremos!
Aunque la casa está apartada para garantizar la máxima tranquilidad en pleno valle asturiano, llegar es muy fácil y el acceso es perfecto; eso sí, es fundamental seguir las indicaciones precisas de los anfitriones y olvidarse del GPS. Las vistas desde la finca son increíbles y el entorno te invita constantemente a la calma y a pasear libremente entre vacas, caballos y naturaleza pura.
En cuanto a la casa, la higiene a nuestra llegada fue impecable. Su distribución, con cuatro habitaciones de dos camas, una con cama de matrimonio y tres baños completos, resultó perfecta para nuestro grupo. El exterior es el gran protagonista para familias: un recinto y jardín totalmente abiertos donde los niños corren con total libertad y seguridad. Han disfrutado muchísimo de la zona de barbacoa, el ping-pong y la red de bádminton.
Lo mejor de todo ha sido el trato humano. Ángel, Mª Dolores y Sandra viven al lado y son extraordinarios. Estuvieron pendientes de nosotros y mostraron un cariño inmenso con los niños, dejándoles jugar con sus perros, ver las vacas y dar de comer a la cerda. Charlar con ellos es un auténtico privilegio.
Nos ofrecieron hacer una ruta a un antiguo molino y una poza que no pudimos hacer por falta de tiempo (¡nos faltaron días!). Como broche de oro, nos regalaron huevos recién puestos de sus gallinas. Un entorno espectacular, instalaciones perfectas y unos anfitriones con un corazón enorme. ¡Gracias por todo, volveremos!
Estuvo en Septiembre 2026, con amigos
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Limpieza
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Trato del propietario
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Entorno
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Equipamiento
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Relación calidad/precio
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Calidad del sueño
