Cal Pianista

¿Qué tiene que tener un alojamiento para ser el mejor? En Escapada Rural lo tenemos claro: sentirte como en casa, desconectar, disfrutar de la experiencia y, sobre todo, tener muchas ganas de volver. Y este es el caso de Cal Pianista, la casa rural de La Llacuna (Barcelona) que está arrasando en nuestro portal.

El responsable de su éxito es Antoni, el propietario de Cal Pianista que no ha dejado indiferente a ninguno de sus huéspedes. Como prueba de ello los más de 250 comentarios positivos que tiene en las diferentes páginas donde se promociona desde hace cuatro años. 140 de ellos en Escapada Rural.


Cal Pianista

“Desde la apertura de la casa, en julio del 2014, sólo he tenido una queja. Fue por uno de los termos eléctricos”, nos comenta Antoni por teléfono. Para el resto de viajeros, Cal Pianista es una casa amplia (tiene 215 m2 en una sola planta y una capacidad para 16 personas) con un precioso jardín con piscina, barbacoa y porche, más una terraza solárium.

Antoni, para el que también hay buenas palabras, es “Una gran persona, amable, atento en
todo momento y súper detallista con sus clientes”, comenta un viajero. Además de, según algunos comentarios, un gran cocinero: “Nos preparó una cena digna de un restaurante con estrella Michelin”, dice José Martínez en nuestra web.

Para Antoni, la clave de que su casa funcione es que nunca ha dejado de trabajar en ella. “No me muevo del pueblo por si a los huéspedes les falta cualquier cosa. Quiero que estén tranquilos y que disfruten de un fin de semana a su gusto. Si quieren hacer alguna visita, yo estoy ahí para llevarlos. Si voy al supermercado, también me gusta preguntarles si quieren que les traiga algo”, explica.

En su interior, además, se encontrarán con pequeños detalles, tales como bombones en las habitaciones.

El pianista de La Llacuna

Cal Pianista

Cal Pianista se llama así por Antoni. Un pedagogo y pianista que, hace algunos años, daba conciertos a nivel nacional y europeo. En su dilatada carrera musical llegó a montar diez academias de música, de las cuales en la actualidad, mantiene una en Sant Pere de Ribes (Aula de Música) y otra en Igualada (El Petit Pianista).

Hasta 2014 aquella era su casa. Sin embargo, un accidente en el dedo meñique de la mano derecha que le causó varias fracturas hizo que tuviera que apartarse de los escenarios de forma casi definitiva. Esta serie de infortunios, sumadas a la crisis que atravesaba el país, le llevaron a convertir su casa habitual en Cal Pianista.

Cal Pianista

Un alojamiento rural que no ha parado de reformarse para ofrecer el mejor servicio. “En estos cuatro años sólo tuve la casa vacía tres fines de semana, y fue porque una pareja canceló unas semanas antes”, explica. “Muchos de ellos repiten. Este mes de mayo, de hecho, me viene un grupo que ya es la quinta vez que reservan la casa”.

Cal Pianista no sólo recibe a familias y grupos de amigos, sino que también organiza pequeñas bodas. “Preparamos el catering a medida”, comenta. La comida es otro de los servicios exclusivos del que pueden disfrutar sus clientes. El menú básico cuesta unos 12€ y los productos son de mercado.

Cal Pianista

En los próximos meses la casa está completa, aunque aún le quedan plazas para julio y agosto. Además, debido al éxito que ha tenido con Cal Pianista, Antoni ha decidido abrir un nuevo alojamiento.

Cal Sisco

Desde la Semana Santa pasada, Antoni ya recibe viajeros en Cal Sisco, la que fue parte de la casa de sus padres y que reformó para ofrecer el mismo servicio que en la anterior. Con un tamaño menor – tiene una capacidad para 6 u 8 personas- la vivienda cuenta con jardín, barbacoa y con opción de contratar las comidas.

Ambas casas se ubican en La Llacuna, muy cerca de las montañas de Montserrat, el monasterio de Poblet, Port Aventura, Sitges y Vilafranca del Penedés.

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