Para capturar los atunes rojos, la empresa Balfegó desplaza una piscina móvil de 35 m de diámetro (50 m de profundidad) desde la Costa Daurada hasta la costa balear. Mientras se incorpora cada especimen, de 2 metros de largo y 200 kg aprox., tú vas buscando dónde se encuentra l’ Ametlla de Mar. Te adelantamos que está en Tarragona.

Para cuando localices el lugar, Balfegó ya ha dispuesto un catamarán que desde el puerto recorre 4 km hasta la piscina en la que, si ya te has decidido, te bañarás con 600 atunes rojos, más o menos. Tienen menos dentadura que las merluzas. Si se te ha ocurrido que es una actividad peligrosa, olvídalo: más de 6.000 personas lo han experimentado, incluido niños. Te aseguro que los atunes nunca más serán una lata.

Atunes rojos en la Costa Daurada

Acuicultura de atunes rojos de Balfegó. Fuente: tuna-tour.com

Bañarse con atunes rojos en el Mediterráneo
Atunes rojos en la Costa Daurada
Bañarse con atunes rojos en el Mediterráneo
Un blogger de viaje bañándose con atunes.
A punto de saltar a la piscina con atunes rojos
Atunes rojos del Mediterráneo

Balfegó atunes rojos

Bañarse con atunes rojos en el Mediterráneo

Probamos la experiencia durante el TBMCatSur, el evento de bloggers de viaje más importante a nivel internacional. En mayo y en alta mar, el Mediterráneo no es tan caluroso: ahí que nos enfundamos en los trajes de neopreno, nos colocamos las gafas y el tubo y nos lanzamos (ay, qué fresco) a la piscina.

El atún rojo del Mediterráneo puede llegar a medir 3 m y pesar 600 kg

Piscina es una forma de llamarlo. En realidad, puede llevarte a engaño: conviene que después de aclimatarte el fresco del mar busques las cuerdas dispuestas porque la corriente marítima es más poderosa que tú. Si te sueltas un buen rato, cuando mires la superficie estarás a unos cuantos metros de donde te encontrabas. No es tan grave. El fresquete, el bamboleo marítimo y la promesa de animales enormes contribuyen a la experiencia “salvaje”.

Los atunes rojos, como especie salvaje, aunque en piscinas de acuicultura, no son carroñeros ni comodones: les encanta cazar seres humanos peces más pequeños. Los compañeros de Balfegó lanzan pues sardinas y pescado azul a la piscina. Entonces ves pasar un pez enorme, plateado, con unos añadidos triangulares a la cola que según venga el Sol se tornan verdes o amarillos, intermitentemente. “Ese dragón que acabo de ver debe ser el atún rojo”, piensas ensimismado.

Ya no hace frío. Escuchas tu respiración multiplicada porque tienes las orejas sumergidas y respiras por la boca desde el tubo. Te mueve el oleaje y ¡zas! pasa otro dragón. “Sí, este es el atún rojo que hemos visto en el documental del barco”. Certificas el hallazgo y te das los próximos 15 min a la contemplación. Mis compañeros de viaje y yo estábamos entusiasmados.

Decidimos por unanimidad que era hora de salir. El neopreno ya no era suficiente para soportar la baja temperatura del agua, de manera que fuimos saliendo, no sin antes echar un último vistazo. Ahí pasa otro.

Y después del baño, ¿qué?

Tuna-tour balfegó Bañarse con atunes con Balfegó cuesta 50€. Es una experiencia inolvidable, dirigida a un público exclusivo. Pero puedes encontrar ofertas como las de mayo, a 26€ la actividad.

Pues te quitas el traje de neopreno (a no ser que vayas en verano) y vas a la ducha de agua caliente, que sienta como la comida en el hambriento. Mientras te vas secando, la tripulación va disponiendo un sashimi con wasabi, es decir, el atún crudo con una salsa picante opcional. Es un plato típico de Japón, país por cierto al que Balfegó exporta atún rojo fresco los 12 meses del año.

No sé qué cara habrás puesto, pero aquel bocado es una delicia. De verdad. Un atún riquísimo. Alguien dijo en voz alta lo que todos pensábamos: te bañas con ellos y luego te lo comes. Cierto, tratamos al animal como en los circos, y no sé qué decir.

Ya estarás de vuelta en el puerto cuando te hayas acabado el sashimi de atún rojo. Habrás visto también un segundo documental en el que aprenderás conceptos como “trazabilidad”: la ubicación y trayecto del atún que te vas a comer. Y ya estarás convencido, como nos advierte Núria Chertó, responsable y guía de la actividad en Balfegó, que los atunes jamás volverán a ser latas de conserva.

Más información: tuna-tour

5 Comentarios publicados

  1. Casandra Abril
    Publicado 24 mayo 2013 en 10:01

    Pues sin tener que irse tan lejos, hace un par de fines de semana estuvimos pesacando carpas y siluros en el Ebro, una gozada!!! peces enormes que ademas sueltas despues de capturar…. un fin de semana diferente. Os dejo el enlace a la pagina de los que los organizan, por si quereis echarle un vistazo, a mi me encantó!!! http://www.francarpasiluro.com

  2. Not Just a Tourist
    Publicado 25 mayo 2013 en 13:49

    Muy interesante el relato. Gracias por compartir. Desafortunadamente no hemos podido realizar esta actividad ya que aún no hay muchas empresas que la organicen para gente en silla de ruedas :). Algún día quizás! Supongo que tendrás que venir algún día al sur a verlo en vivo por la costa gatidana. Ya nos avisarás. Saludos desde Sevilla

  3. Javi Rodríguez Godoy url url'>Javi Rodríguez Godoy
    Publicado 27 mayo 2013 en 8:59

    Hola! Siento que no la pudierais disfrutar. Claro que me pasaré por la costa gaditana. Me encantó conoceros!

  4. Tuna Tour
    Publicado 27 mayo 2013 en 11:11

    Javi… muchas gracias por tus comentarios y os esperamos de vuelta para repetir la experiencia… esta vez ya sabiendo que te encuentras en la “piscina”! Recuerdos!!!

  5. yeya
    Publicado 27 mayo 2013 en 18:41

    No creo k bañarse con esos pobres animales k van a morir cruelmente para ser comidos sea una experiencia agradable. Dejen a los animales en su habitat y no los utilicen como objetos de diversion. Hay muchs maneras de disfrutar de la naturaleza sin hacer uso ni abuso. Cuando vamos a respetar a los animales y su forma de vida?

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