Garoé

Fuente: Jose Mesa

Los bimbaches fueron los aborígenes de El Hierro. Controlaron la isla antes de que los españoles conquistaran las Canarias por completo (1496). Los bimbaches, descendientes de bereberes, llamaron Eseró a la isla y Garoé al árbol que consideraban un ser sagrado.

El Garoé era el árbol santo que proveía de agua al poblado. Un botánico diría a los bimbaches que el vapor de agua se condensa en las hojas y ramas de algunos árboles, como el Tilo, el candidato a ser el antiguo árbol sagrado Garoé. Los bimbaches le dirían que no, que se deje de embrujos, que es sagrado. El Garoé es ya un símbolo de la isla. El escudo de El Hierro incluye una nube goteante en la copa de un árbol.

Garoé árbol

Fuente: José Mesa

Un huracán destruyó el árbol en 1610. Su leyenda no se extinguió, al contrario, y en 1949 se plantó en el lugar sagrado un ejemplar de Tilo, el candidato perfecto para los especialista de haber sido el legendario Garoé.

Entrada Garoé

Fuente: José Mesa

Entorno Garoé

Fuente: José Mesa

Garoé tenía unas hojas enormes. Con ellas, era capaz de captar el agua de la bruma, impulsada por el Alisio, que penetraba hasta él. Los bimbaches esculpieron oquedades en torno a Garoé para recoger el agua. Era la divinidad que les proveía el elemento esencial.

No había agua en ninguna otra parte.

Se cuenta que Garoé era enorme, sus hojas inmensas y su tronco de brujo medía más de metro y medio.

Garoé creció durante siglos en el olimpo de la isla: el Barranco de Tigulate (Los Lomos de Ventejís, Tiñor), a 1.000 m de altura.

En vuestra visita a El Hierro, podréis ir a ver el escenario de una leyenda y ampliar información en el centro de interpretación Árbol Garoé.

Cómo llegar: San Andrés, municipio de Valverde. Dirección: Los Olmos. (922 55 50 72)

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