Sa Tuna

Sa Tuna. Fuente: funkyfrogstock

Si imagináis un paisaje rural, con pueblos fortificados sobre colinas y campos de color amarillo y verde llenos de amapolas y girasoles, quizás creáis que estamos en la Toscana; pero no, nos encontramos en uno de los lugares más bonitos de Catalunya: el corazón de la Costa Brava.

Os proponemos una ruta en coche en la que pasearéis por pueblos preciosos, descubriréis paisajes que enamoran y os bañaréis en algunas de las calas más bonitas de la Costa Brava. Si disponéis de poco tiempo, la ruta puede hacerse en dos o tres días ya que algunos de los pueblos son muy pequeños y se ven rápidamente en un paseo corto.

Nos encontramos en la comarca del Baix Empordà, en la provincia de Girona. A 1h30min de Barcelona por autopista. Podéis organizar la ruta como más os convenga. Una buena idea puede ser visitar un par de pueblos de playa por la mañana y ver dos o tres más de interior por la tarde.

Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu

Calella de Palafrugell

Calella de Palafrugell. Fuente: Roser Goula

Llafranc

Llafranc. Fuente: Roser Goula

Tamariu

Tamariu. Fuente: Roser Goula

Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa… En Calella compuso Serrat su mítica canción Mediterráneo. Las casas blancas de pescadores y los arcos junto a la orilla del mar os dejarán boquiabiertos y os inspirarán a disfrutar de su ron quemado y pescado fresco.

Desde Calella podéis hacer un tramo del Camino de Ronda que va hacia Llafranc (20 min) y que continúa (subiendo) hacia el faro de Sant Sebastià.

En Calella, no os perdáis las vistas desde el mirador que hay pasada la playa del Port Bo. Y si sois fans de las habaneras, reservad sitio en la Cantada de Habaneras de Calella, que se celebra cada primer sábado de julio.

Calella, Llafranc y Tamariu conforman las playas de Palafrugell. Si os apetece ir a la playa, Llafranc y Tamariu son perfactas para ello. Ideales para ir con niños y también para pasear por la noche ya que tienen mucho ambiente.

Monells y Cruïlles

Monells

Monells. Fuente: Roser Goula

Y nos adentramos en los pueblos del interior, en el Empordà más rural. Monells es un pequeño pueblo medieval, con mucho encanto y con una plaza central porticada magnífica. Aquí se rodaron algunas de las escenas exteriores de Ocho apellidos catalanes. Monells se construyó alrededor de un antiguo castillo, del que ya solo quedan las murallas.

Cruïlles forma parte del mismo municipio y está situado al lado de Monells. También diminuto y encantador, merece la pena dar un paseo y descubrir el monasterio de Sant Miquel de Cruïlles.

Madremanya

Madremanya

Madremanya . Fuente: Roser Goula

Todavía más en el interior encontraréis el pueblo de Madremanya, igual de diminuto pero más encantador si cabe. Parte de su encanto reside en que es un pueblo menos conocido que sus vecinos empordaneses. Mardemanya es uno de los secretos mejor guardados de la Costa Brava interior. ¡No os lo perdáis!

La Pera – Púbol

La Pera

La Pera. Fuente: Albert Torelló

La Pera está muy cerca de Madremanya y además de tener un curioso nombre, está muy cerca del castillo de Púbol que Salvador Dalí regaló a su musa, Gala -y que puede visitarse a diario. La Pera, igual que su vecino Madremanya, es un pueblo medieval precioso y poco frecuentado por turistas. Un paseo por sus calles empedradas es más que recomendable.

Begur

Begur es uno de los pueblos más grandes de la zona y un buen plan para una tarde de paseos y compras, tras haber estado recorriendo los caminos de ronda de la zona de Begur -o de estar tumbados en sus hermosas calas de agua azul turquesa. ¿Necesitáis ideas? No os perdáis Aiguablava, Platja Fonda, Fornells, Aiguafreda, Sa Tuna…

Las calles de Begur son peatonales y el castillo, situado en lo alto de una colina, es de visita obligada. En un día claro, desde allí veréis buena parte de Cataluña: las Islas Medas, los Pirineos, el Montseny… Y si os interesa la arquitectura, seguid la ruta de las Casas de los Indianos donde descubriréis auténticas mansiones de época.

Sa Tuna

Sa Tuna. Fuente: Roser Goula

Sa Tuna es una de las playas de Begur y probablemente uno de los rincones con más encanto de la Costa Brava. Una cala pequeña y acogedora, rodeada de pinos y naturaleza y arropada por el calor de la gente que reside en el núcleo de Sa Tuna. Preparaos para morir de amor.

Pals

Pals

Pals. Fuente: Roser Goula

De nuevo nos vamos al Empordà interior. Pals es posiblemente el más famoso de los pueblos medievales de la Costa Brava. Su fortificación, sus calles empedradas, sus balcones de flores y también su arroz lo hacen de visita obligada. Y sí, ¡su buena reputación está más que merecida!

Peratallada

Peratallada

Peratallada. Fuente: Marques

Peratallada podría ser la hermana pequeña de Pals. Un pueblo igual de encantador, lleno de casas antiguas, arcos y adornos de flores; pero más pequeño. Peratallada se visita en un paseo corto pero si os sentís a gusto, no dudéis en sentaros a tomar algo en la plaza del pueblo y a disfrutar del dolce far niente del Empordà.

Palau-Sator

Cierra la lista un pueblo que bien podría encabezarla si el orden de este listado hubiera sido siguiendo la belleza de los pueblos. Palau-Sator es otra de las joyas escondidas del corazón de la Costa Brava. Tras pasar por debajo de la imponente Torre de las Horas, descubriréis el pueblo, que conserva todo su encanto medieval con las murallas y el castillo.

Casas rurales en la Costa Brava

Por último, una buena base de operaciones para vuestra escapada por el Empordà podrían ser los alrededores de la Bisbal d’Empordà, donde destacan la cerámica, la artesanía y la pastelería. Echad un vistazo a las casas rurales disponibles para vuestra escapada y poned rumbo al corazón de la Costa Brava.

Un Comentario publicado

  1. Albert Enseñat Gonza
    Publicado 12 julio 2017 en 9:59

    Estoy interesado en septiembre para hacer un viaje por estos pueblos y una casa rural o habitación para dos personas .

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