Casas rurales en Vizcaya

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Una escapada rural en Vizcaya

La provincia vasca de Vizcaya es, posiblemente, una de las más bonitas de la cornisa cantábrica. Su perfil costero, en el que se entremezclan los abruptos acantilados, con playas semi vírgenes y el fuerte oleaje, son algunos de los principales atractivos de esta zona cuyo turismo rural va en aumento.

En Vizcaya las ermitas emergen del mar, los bosques son de mil colores y los pueblos pesqueros, de tradición arrantzales, aún conservan su esencia de antaño. Maravillas que conviven con Bilbao, que en pocos años ha pasado de ser una ciudad industrial al icono cultural vasco.

El museo Guggenheim Bilbao, el casco antiguo, el teatro Arriaga, el mercado de la Ribera, la Alhóndiga – declarado de interés cultural-, el palacio Euskalduna o el puente de San Antón son algunos de los atractivos de la capital de Vizcaya que no dejan de sorprender con el paso del tiempo.

La costa vasca

Hace siglos que en la costa vasca ya no hay ballenas, aunque la tradición arrantzale ha marcado el carácter de la mayor parte de los pueblos pesqueros de la costa. Uno de los más conocidos, por su color, es Bermeo, ubicado en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

A pocos kilómetros se halla San Juan de Gaztelugatxe, una pintoresca ermita ubicada en el mar sobre un atolón al que se puede acceder desde la costa tras subir 241 escalones. Actualmente, esta es una de las imágenes más conocidas de la costa vasca gracias a su aparición en la popular serie Juego de Tronos.

El pueblo de Lekeitio, también en Urdaibai, tampoco ha pasado desapercibido para  los viajeros. Sobre todo para la aristocracia, pues en él llegó a veranear la reina Isabel II. Uno de sus principales características es que el paisaje cambia con las mareas, algo habitual en el Cantábrico pero que en Lekeitio deja una estampa asombrosa.

Dependiendo de la bajamar, algunas de sus playas como la de Karraspio queda totalmente al descubierto y hace que sea posible caminar por la arena hasta la isla de San Nicolás, ubicada justo enfrente. También en la desembocadura del río, cuando se funde con el mar, este fenómeno hace que se creen playas a ambos lados.

Además de las mareas, el oleaje también forma parte de la personalidad de la costa de Vizcaya. Sus enormes olas han hecho que sea uno de los lugares favoritos de los surferos. Para más prueba de ello Mundaka, conocido por contar con una de las olas de izquierda más largas del mundo.

La zona de Uribe también es un buen lugar para practicar este deporte, siendo Sopelana una de las playas más demandadas por los surferos, el turismo rural y los amantes de las actividades de aventura o culturales. Se puede hacer una ruta en caballo hasta el castillo de Butrón, y en Bakio visitar el museo del txakolí Txakolingunea dedicado a este popular vino vasco.

Al final de la ría de Bilbao está otro de los pueblos marítimos más bonitos de Vizcaya: Getxo, el lugar donde antiguamente veraneaba la aristocracia. Además de su pintoresca arquitectura, aquí es donde se halla el puente de Bizkaia, más conocido entre los locales como el puente colgante. Un icono de la Revolución industrial.

Getxo también es conocido por sus playas, reconocidas con la bandera azul; Algorta, su puerto viejo; Etxetxu, el antiguo Ayuntamiento;  y el sireno de Getxo, una fotografía realizada por el artista argentino Marcos López que se ubica en el puerto viejo y que queda al descubierto según la marea. 

El corazón verde de Vizcaya

No sólo la costa vasca ha hecho que en los últimos años hayan proliferado en Vizcaya cantidad de casas rurales, el interior también cuenta con múltiples tesoros que atraen a cientos de turistas.

En el pueblo medieval de Durango se halla una de las piezas claves de la cultura vasca: El ídolo de Mikeldi, una escultura zoomorfa del siglo III a.C única en el País Vasco. Aquí también se puede visitar la cruz de Kurutziaga, declarado Monumento Nacional.

Su espectacular verde lo encontramos en el Parque Natural de Gorbeia, donde se pueden realizar numerosas rutas de senderismo de interés geológico; y en el valle de Carranza, uno de los destinos predilectos del turismo rural en el País Vasco. Algunas de sus maravillas son las Peña Ranero, la cueva de Pozalagua, el itinerario megalítico de Haizko y el parque ecológico de Vizcaya.

Además, en el interior de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai se ubica uno de los espacios naturales más populares de Vizcaya: el bosque de Oma, una obra artística del pintor Agustín Ibarrola que mezcla la naturaleza con la presencia humana.

Gastronomía vasca

Los pintxos vascos son una de las señas de identidad de la cultura y la gastronomía vasca. Generalmente las cuadrillas de amigos disfrutan de los pintxos en cualquiera de las muchas tabernas repartidas por las ciudades y pueblos de Vizcaya.

Algunos platos imprescindibles para adentrarse en la cocina vasca son el marmitako, un estofado de patatas y bonito; el bacalao al pil pil; las habas frescas a la bilbaína; y los canutillos de Bilbao, uno de sus postres más tradicionales.  

En el País Vasco la originalidad va de la mano de la calidad. No es de extrañar que de aquí hayan salido algunos de los mejores cocineros del mundo. Para acompañar todos esos sabrosos pintxos y platos nada mejor que un txakolí, sidra vasca o un zurito (nombre que recibe un vaso pequeño de cerveza).