Camino de Santiago. Fuente: michelangeloop / Shutterstock

Camino de Santiago. Fuente: michelangeloop / Shutterstock

Los atardeceres no son lugares, son momentos. Su belleza reside en lo efímero de los colores, las luces, hasta los olores. Muchas veces nos hemos preguntado cómo se crean esos colores tan intensos en el cielo, su explicación deriva del ángulo con que los rayos del sol llegan a nosotros.

Durante el atardecer, los rayos tienen que recorrer un mayor camino para llegar hasta nosotros, y solo consiguen llegar las ondas de mayor longitud: los rayos rojos. A medida que el sol baja de ángulo y se acerca al horizonte, empezamos a ver pinceladas rojas, rosadas, naranjas y amarillas. Los distintos colores se deben a que los rayos rojos llegan a nosotros difundidos por las partículas de la atmósfera. Qué bonito.

Qué mejor que empezar con un poema de Pablo Neruda para ver estos magníficos atardeceres españoles… ¿Conoces estos versos?

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Pablo Neruda.

Atardecer en Valdemossa (Mallorca) Fuente: Boris Stroujko/shutterstock

Atardecer en Valdemossa (Mallorca). Fuente: Boris Stroujko / Shutterstock

Molino de viento al atardecer, Consuegra (Toledo). Fuente: Frank Fischbach / Shutterstock

Molino de viento al atardecer, Consuegra, España. Fuente: Frank Fischbach / Shutterstock

Puesta de sol en una playa del Parque de Cabo de Gata-Nijar Natural, Almería (Andalucía). Fuente: Fesus Robert / Shutterstock

Puesta de sol en una playa del Parque de Cabo de Gata-Nijar Natural, Almería (Andalucía). Fuente: Fesus Robert / Shutterstock

Hermoso palacio de la Alhambra y las montañas circundantes (Granada). Fuente: Natalia Bratslavsky / Shutterstock

Hermoso palacio de la Alhambra y las montañas circundantes, (Granada). Fuente: Natalia Bratslavsky / Shutterstock

Puesta de sol veraniega en las Bardenas Reales (Navarra). Fuente: Iakov Filimonov / Shutterstock

Puesta de sol veraniega en las Bardenas Reales, (Navarra). Fuente: Iakov Filimonov / Shutterstock

Luz cálida sobre el volcán del Teide, en Tenerife (Islas Canarias). Fuente: Mikadun / Shutterstock

Luz cálida sobre el volcán del Teide, en Tenerife (Islas Canarias). Fuente: Mikadun / Shutterstock

Velero atracado en la costa de Ibiza. Fuente:  Oliver Hoffmann / Shutterstock

Velero atracado en la costa de Ibiza. Fuente: Oliver Hoffmann / Shutterstock

Hermoso paisaje sobre un valle de Navarra. Fuente: Tilyo Petrov Rusev / Shutterstock

Hermoso paisaje sobre un valle de Navarra. Fuente: Tilyo Petrov Rusev / Shutterstock

Fuente: ##//www.cdan.es/es/arte-y-naturaleza/fernando-casas/##Fernando Casás##

Centro de Arte y Naturales (Huesca) Fuente: Fernando Casás

Peine del viento. Fuente: ##//commons.wikimedia.org/wiki/File:Donosti9.jpg##Mikel Uzkudun##

Peine del Viento en San Sebastián (Guipúzcoa). Fuente: Mikel Uzkudun

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