A escasos 30 kilómetros de Barcelona, en la localidad de Torrellas de Llobregat, hay un tesoro natural: las Cuevas Can Riera. Unas cavidades de piedra arcillosa y sinuosas paredes rojizas y anaranjadas que guardan un parecido asombroso con el icónico Antelope Canyon de Arizona. Una espectacular formación que no deja de sumar admiradores y que luce especialmente atractiva bajo los rayos de sol de un día despejado.


Cuevas can riera

Por Ambotes

Las Cuevas Can Riera son un fabuloso ejemplo de lo que el paciente cincel de la madre Naturaleza es capaz de crear. El viento y la lluvia han moldeado a su antojo las paredes arcillosas de estas grutas durante siglos, creando un escenario tremendamente fotogénico repleto de recovecos, recodos y protuberancias rocosas con formas caprichosas.

Tres son las cuevas que componen este prodigio natural. La primera, separada unos metros de sus hermanas, es la de más fácil acceso pero también la menos agraciada. Las dos cuevas superiores están pegadas la una con la otra, siendo la tercera la más sobrecogedora y fastuosa. Una verdadera musa para los amantes de la fotografía.

Cómo llegar a las Cuevas de Can Riera

¿Y cómo se llega a esta maravilla? Varias son las rutas que permiten alcanzar este lugar. La más sencilla nace en el parking del polideportivo de Torrellas de Llobregat -Camp Municipal Can Roig- y asciende en dirección Collet de Can Riera por una senda lineal en buen estado durante cinco kilómetros aproximadamente. Cerca de hora y media  de caminata. Si bien el camino no presenta excesiva dificultad, sí requiere de una mínima de preparación física. Dado que no hay apenas señalización, se aconseja llevar un navegador GPS como compañero de ruta.

El camino penetra por senderos frondosos plagados de arbustos, enormes cactus y amplios mantos de musgo. Una completa inmersión en la naturaleza más profunda que reconforta y relaja. Máxime si ha llovido los días previos a la visita.

El trayecto hasta las Cuevas Can Riera siempre es de subida, ganándole metros a la montaña. Presenta ciertos desniveles y algunos tramos breves donde se hace necesario extremar las precauciones y utilizar las manos para subir. De hecho, para alcanzar una de las cuevas, hay que trepar por una escalera metálica instalada en la base de la roca. Eso sí, la belleza y magia del objetivo final bien merece la pena el esfuerzo.

Estar frente a este portento geológico permite recordar aquello de que no es necesario recorrer miles de kilómetros para disfrutar de un lugar único, inverosímil y original. Un lugar de belleza mayúscula que sorprende y permite sacar el lado más aventurero de todo senderista, pero también frágil, por lo que el cuidado y respeto debe ser máximo. Ver, pero no tocar.

Cuevas can riera

Dado que el polvo de arcilla está presente en cada rincón de las cuevas, se recomienda no llevar ropa muy nueva o a la que se tenga especial cariño. Mancharse forma parte de la experiencia.

Tras el deleite de la visita a las Cuevas Can Riera, existe la posibilidad de continuar ascendiendo durante algo más de una hora por un tramo en zig-zag para coronar el Puig Vicenç, de 468 m de altura.

Cuevas can riera

Por mei_fu

El Puig Vicenç es un mirador desde donde contemplar las abrumadoras vistas panorámias de la Comarca del Bajo Llobregat y en el que se ubica uno de los vértices geodésicos del planeta (punto señalizado que indica una posición geográfica exacta y que ayuda en la elaboración de mapas topográficos a escala).

Varias son las joyas naturales que tienen la capacidad de dejarnos boquiabiertos. Las Cuevas de Can Riera es una de ellas.

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Un Comentario publicado

  1. Abril Viñas Clara
    Publicado 4 julio 2018 en 1:24

    Que agradable regalo esta ruta de senderismo tan cerca de mi ciudad.

    Ya me estoy preparando para experimentar las buenas sensaciones que ofrece este itinerario tan original. Muchas gracias por compartir la belleza de la naturaleza.

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