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Curas Youtubers y misas por Whatsapp desde el mundo rural

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En las últimas semanas hemos visto cómo algunos curas anunciaban misas online, por YouTube y Whatsapp. Parecía que el confinamiento estaba revolucionando digitalmente a la iglesia. Ver al Papa Francisco conceder una entrevista a través de la videollamada fue, cuanto menos, sorprendente.

Sin embargo, nada de esto es nuevo. Hay curas que llevan años promulgando la palabra de Dios a través de las redes sociales.

Dios está en línea

Antonio María Domenech, un sacerdote rural afincado en Santa María del Campo de Rus (Cuenca), lleva dos años dando misas online. “Quiero acercar a Jesucristo a la gente a través de las redes sociales”, dice.

La primera misa que subió a su canal de YouTube fue la Novena de las Fiestas de la Virgen de Amparo, el 30 de agosto de 2018. “Había vecinos que no podía venir, así que la retransmití para que no se la perdieran”, cuenta.

No era la primera vez que el Padre Antonio María Domenech se ponía delante de una cámara. El canal lo abrió en 2016.

“La idea de hacer un canal de YouTube surgió de una broma con un amigo. Yo suelo vestir sotana y en verano, cuando hacía mucho calor, la gente me preguntaba por qué llevaba sotana. Yo respondí “Por qué me da la gana”. La respuesta les hizo mucha gracia y mi amigo dijo que subiera el vídeo a YouTube”, cuenta entre risas. En dos horas, el vídeo tuvo 7.000 visualizaciones.

Domenech fue pionero en subir a la plataforma todos los temas del primer curso online de catequesis de confirmación que atrajo a numerosos fieles. A día de hoy, su cuenta de YouTube suma más de 8.000 suscriptores. “Son muchos teniendo en cuenta que hablo de religión y no de fútbol”, apunta. La gente “Me escribe para decirme: gracias, Padre”.

Los vídeos los graba desde la iglesia. “Tengo que llamar esta semana para comprar más gigas”, cuenta. El internet en Santa María del Campo de Rus no es muy bueno. Con apenas 400 habitantes, el pueblo dispone de una antena satélite que no siempre funciona.

“Tengo que llamar esta semana para comprar más gigas”

Además de YouTube, este sacerdote rural tiene FacebookTwitter e Instagram bajo el nombre de Sotana Rural. También es blogger (Se llenaron de inmensa alegría), colabora con Radio María y 13TV, y tiene un libro publicado: Desvelos de un cura rural.

“Para mí no hay diferencia entre Antonio sacerdote y el Antonio no sacerdote. Soy el mismo siempre, las redes las uso para todo”, dice.

Tiene seguidores de todo el mundo, aunque una mayoría son españoles y mexicanos. La media de edad es de unos 40 años. Muchas consultas que le llegan tienen que ver con la fe, de jóvenes que quieren acercarse a Dios y de matrimonios con problemas.

Entre sus servicios también está el Whatsapp, donde tiene un grupo con más de 170 fieles. “Son gente mayor y les resulta más cómodo recibir la información y los audios por Whatsapp que andar buscandolo por las redes”.

Esta es una de las misas que los oyentes reciben:

Cada mañana, a las 12:00 pm, Antonio María toca las campanas para recordar a los difuntos y hace el rezo del Ángelus. Gran parte de su trabajo estos días son los funerales. Santa María del Campo de Rus es uno de los pueblos que se ha visto afectado gravemente por el Coronavirus.

“Estoy enterrando a gente yo solo. Aquí los velatorios eran una tradición importante. Se reunían todos. Ahora solo hace unas horas que se han muerto y ya los estamos enterrando. Es todo repentino y anónimo”. A través de sus redes, les ofrece el último adiós.

Un café con Dios y con Patxi Bronchalo

Patxi Bronchalo, uno de los sacerdotes de Nuestra Señora de la Asunción, en Valdemoro, es otro de los “Curatubers” que lleva años divulgando la fe cristiana en internet. En su canal de YouTube hay misas, testimonios, responde preguntas y da consejos.

Estos días realizó una crónica en primera persona de cómo ha sido sufrir Coronavirus. Valdemoro fue uno de los primeros focos de COVID-19 y el pueblo ha sido muy golpeado. Afortunadamente, al cierre de la entrevista, Bronchalo estaba mejor.

“Me abrí el canal de YouTube en 2007, cuando me hice Gmail, aunque no he subido vídeos hasta 2016”, dice. Hasta entonces, lo usaba para escuchar música y ver algún vídeo que le hiciera gracia.

La mayor parte de sus seguidores tienen entre 20 y 40 años. Y, muchos de los mensajes que le llegan son para darle las gracias o pedir oraciones.

“En ocasiones llega algún mensaje impactante de alguna persona que sufre depresión o ansiedad. Te cuenta cómo le ha ayudado algo que has dicho en un vídeo y cómo ha recuperado la relación con Dios y se ha acercado a su parroquia”, explica.

Todos los días a las 16:00 horas emite Café con Dios, una sección donde va leyendo y comentando de forma amena y divertida el catecismo de la iglesia para ayudar a la gente a razonar la fe que vivimos.

“Quiero transmitir ánimos. Notaba que tanto ver noticias y hablar todo el día de lo mismo está machacando psicológicamente a la gente, no quería dar simplemente charlas de ánimo desde la fe (que ya hay mucho y muy bueno de eso) sino poder hablar de otras cosas”, explica.

Otra de las secciones más divertidas del canal de Patxi Bronchalo es la de preguntas y respuestas que realiza junto con Antonio María Domenech y Jesús Silva. En ella, los tres sacerdotes responden las dudas de los seguidores como: ¿Qué es lo mejor de ser sacerdotes? Si os confiesan un asesinato, ¿podéis llamar a la policía? ¿Existe el demonio?

“A Antonio lo conocí en una celebración en Madrid y empezamos a hacernos amigos. Yo había visto algún vídeo suyo grabado con el móvil en vertical, desde abajo, dentro de su coche (que es lo más cutre que puede hacerse en YouTube) y pensé: ¡Este tío tiene ganas de hablar de Dios! Y es muy claro al hablar, me cae bien”, explica. Más tarde contactaron con Jesús –el cura que tiene más de 26.500 seguidores en Tik Tok– y comenzaron a grabar.

A Patxi Bronchalo también se le puede seguir en FacebookTwitter e Instagram, donde se describe como: “Soy cura. Y muy feliz. No querría ni sabría ser otra cosa.” En ellas podemos ver todo su calendario para esta Semana Santa.

La revolución digital de la Iglesia

Antonio María Domenech y Patxi Bronchalo dicen haber tenido el apoyo de la iglesia en todo momento.

Hace dos años, el obispo de Cuenca llamó a Domenech para felicitarlo. “Algunos compañeros se reían. Mucha gente piensa que internet es malo, y es como todo. Depende del uso que le des”, dice.

A Bronchalo el obispo de Getafe siempre le ha apoyado. Dice que ser cura youtuber no es lo habitual, pero sí son unos cuantos. “No a todo el mundo le gusta tener redes sociales. Me parecen un medio estupendo de comunicación para poder acercar el testimonio de Dios a la gente que de otra manera no llegaría”.

Confesiones online, prohibidas

Ante la duda de cómo sería una confesión online, la respuesta es fácil: no se hacen.

“Para poder hacer una confesión tiene que haber garantía de que nadie está escuchando. Los medios digitales son seguros, pero nadie podría asegurarnos al 100×100 que lo que se dice en la confesión no pueda ser escuchado por alguien ajeno con mala intención”, explica Bronchalo.

Este es el motivo por el que la iglesia estos días está pidiendo a los fieles que se confiesen con Dios. No se puede dar sacramento online, aunque sí escuchar. Mucha gente les escribe para desahogarse.

En el caso de Domenech, como “La realidad de un pueblo es diferente a la de una ciudad” –dice refiriéndose a las distancias que hay entre las viviendas– “Después de los funerales de estos días intento ir a las casas de las familias que están aisladas y les confieso desde la ventana. La realidad de un pueblo es diferente a la de la ciudad. Nosotros ya estábamos aislados antes del Coronavirus”, concluye.

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