Palacio de Olite

Fuente: Chanclos

Considerado en la Edad Media como una de las fortificaciones más grandes de Europa, el palacio real de Olite (Navarra) no fue levantado con fines defensivos, sino como símbolo de poder y elegancia. Su responsable fue el rey Carlos III de Navarra, más conocido como el Noble, quien ordenó su construcción en 1387 y lo convirtió en uno de los símbolos más representativos del antiguo reino.

El palacio real de Olite está compuesto por dos grandes edificios de estilo gótico que fueron construidos sobre los cimientos de una fortaleza romana. En su época de máximo esplendor, siglo XV, contaba con uno de los mejores sistemas hidráulicos de Navarra, jardines colgantes suspendidos a 20 metros de altura, flores de todas las partes del mundo, estanques y hasta un zoológico repleto de animales exóticos en el que había hasta jirafas, tigres y lobos.

Palacio de Olite

Fuente: Pedro Rufo

Un viajero alemán que lo visitó en el siglo XV escribió en su cuaderno de viaje que “Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas”. Actualmente, el texto está expuesto en el Museo Británico de Londres.

La decadencia del palacio real de Olite comenzó tras la conquista del Reino de Navarra (1512), cuando fue ocupado por otras familias reales y posteriormente abandonado; y culminó en 1813, cuando el comandante militar Francisco Espoz y Mina le prendió fuego para evitar que fuera tomado por los franceses durante la guerra de la Independencia.

El aspecto que hoy luce el palacio pertenece a su última gran reconstrucción de 1937. De su estructura original apenas se conservan algunos muros y torres, todos ellos situados en el palacio viejo, actualmente el Parador Nacional Príncipe de Viana. De aquella época también se pueden ver algunos elementos decorativos de la Cámara de los Yesos, y una nevera medieval de piedra con forma ovalada ubicada en sus exteriores.

Actualmente, el palacio de Olite está abierto al público. La mejor época para visitarlo es durante el verano, cuando a su alrededor se monta un vistoso mercado medieval con el que transportarse a sus mejores años.

Los fantasmas del palacio real de Olite

Como todo palacio que se precie, el de Olite también cuenta con su propia historia de fantasmas. Según el libro Leyendas de paradores, escrito por el periodista Felipe Alonso, en el Parador Príncipe de Viana, ubicado en el palacio viejo: “Se escuchan ruidos, lamentos y, sobre todo, melodías de otros tiempos que los espíritus que pueblan el castillo trasladan cada noche a su paseo por las torres y las salas, especialmente a la Galería Dorada”. Entre los espectros más conocidos de Olite estaría Carlos III el Noble, del que se dice que pasea por los jardines del castillo junto a su tigre.

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