Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

Uno de los paisajes más sobrecogedores de la costa vasca es el que forman los acantilados del Flysch. Trece kilómetros de incalculable valor geológico que recorren el litoral de Guipúzcoa entre las localidades de Deba y Zumaia ofreciendo a su paso escenarios de indiscutible fotogenia. Un tesoro natural admirado a partes iguales por fotógrafos y geólogos y cuya espectacularidad llega a emocionar.


Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

¿Pero qué es realmente el Flysch y por qué es tan especial? El Flysch es una formación rocosa compuesta por varios pliegues de roca gigantescos que albergan sedimentos y fósiles de nada menos que 60 millones de antigüedad. Desde la extinción de los dinosaurios hasta el choque de lo que hoy día es la India con Europa. Todo acontecimiento geológico sucedido en La Tierra ha dejado su impronta en este lugar. Es por ello que el Flysch también es conocido como el Libro de la Tierra.

Además de por acantilados, el Flysch también está formado por las conocidas como rasas mareales, que no son sino placas horizontales situadas a ras del mar en las que se entremezclan diferentes tipos de materiales, unos de consistencia más blanda que otros. Cuando la marea está baja es posible, y muy curioso, caminar por ellas. Eso sí, extremando al máximo las precauciones.

Tal es la relevancia del Flysch para los expertos geólogos, que en torno a él se ha creado el Geoparque de la Costa Vasca, un espacio protegido dedicado al estudio de la comunidad científica internacional que integra a los pueblos costeros de Deba, Mutriku y Zumaia. Unos municipios en los que, además de probar la sabrosa cocina vasca, se respira la auténtica y acogedora esencia marinera de antaño.

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

El Geoparque se encuentra gestionado por la Asociación Geogarapen, una institución entre cuyas funciones está la de preservar el Flysch y organizar visitas guiadas de diferente tipología para ayudar a interpretar cada una de las partes que componen esta maravilla geológica.

Además de participando en alguna de las actividades guiadas, los trece kilómetros que separan Zumaia de Deba pueden recorrerse por libre, pues hay un cómodo sendero habilitado para ello. Da comienzo justo detrás de la Ermita de San Telmo – dedicada al patrón de los marineros -, situada en lo más alto de Zumaia. Esta ruta, conocida popularmente como la Ruta del Flysch, es una de las excursiones al aire libre más reconfortante y bonita de Euskadi.

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

La ruta integra un primer tramo de costa con senderos de interior, por lo que es de vital importancia tener controlados los horarios de las mareas, pues únicamente cuando la marea está en su punto más bajo se puede caminar por la playa. Al no haber datos recogidos de Zumaia, se deben consultar los de su vecina Zarautz. Es tal la proximidad que comparten condiciones marítimas.

Flysch de la Costa Vasca Fuente: Elísabet García

Tras bajar los primeros metros del sendero, se alcanza la espléndida Playa de Itzurum de Zumaia. Es el primer contacto con la majestuosidad del Flysch. Los enormes pliegues que yerguen colina arriba tienen la capacidad de dejar boquiabierto a todo el que los visita, y no sólo por su altura, que también, sino por los intensos y vivos colores de sus paredes. Unos pigmentos que pueden apreciarse, con más brillo si cabe, en el interior de algunas de sus cavidades.

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

El trayecto continúa por el deslizante suelo de las rasas mareales hasta llegar a la Playa de Sakoneta. Una aventura entre cantos rodados, charcos repentinos, pliegues horizontales y tramos de fina arena que obsequia a la retina con escenas de película. Máxime con un día soleado y en pleno atardecer.

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

El infinito manto verde de las colinas que asoman al Mar Cantábrico es el protagonista de la última parte de la Ruta del Flysch, con el ganado y las pequeñas casas de montaña como fieles compañeras de viaje.

Un viaje que tiene su punto final en el Flysch Negro de Deba, la zona que recoge los registros más antiguos, pues alberga fósiles de hasta 100 millones de años de antigüedad.

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

Flysch de la Costa Vasca

Fuente: Elísabet García

Paisajes imposibles repletos de historia en el lugar más fascinante de todo el País Vasco.

4 Comentarios publicados

  1. PEDRO ANTONIO
    Publicado 20 febrero 2018 en 0:43

    Gracias por preservar este tesoro Mundial.Quisiera informacion de fechas y horarios para poder vsitarlos.Un saludo.

  2. Ana Belia
    Publicado 20 febrero 2018 en 16:45

    Algo hermoso para preservar y visitar. Es posible realizar la ruta en semana santa, pregunto por el clima ya que cambiaría el entorno.
    Gracias.

  3. Manuel
    Publicado 27 febrero 2018 en 9:12

    Los pliegues de la corteza terrestre, cuando están a la vista como en esta zona del País Vasco es un preciosidad, hay que empezar a valorar los Geoparques donde podemos apreciar los diferentes estratos donde nos asentamos, súmanos sus pueblos con mucho encanto Deba, Mutriku y Zumaia, y su buen comer. Otro Geoparque con mucha belleza es el de las Villuercas. cerca de Guadalupe, os invito a descubrir.

  4. Almudena
    Publicado 28 febrero 2018 en 19:25

    Merece la pena visitarlos, es como estar en otro mundo.

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