Por inacio pires

Comenzaremos por el final y diremos que Monsaraz es de esos lugares que no sabes cómo los vas a disfrutar más, si al observarlo u observando desde ellos. Lo mires por donde lo mires, hay belleza. De ahí que pocos dudan en calificarlo como el pueblo más bello del Alentejo.

Monsaraz, belleza medieval

Monsaraz

Por Evgeni Fabisuk

Monsaraz

Por Eduardo Estellez

Los comentarios menos afortunados dicen de esta parroquia del concelho de Reguengos de Monsaraz que se visita en media mañana. Y no es cierto: como mínimo hay que alargar para que el atardecer nos sorprenda desde lo alto de su castillo, que ha pasado de escenario bélico a mirador privilegiado desde el que disfrutar del paisaje de la dehesa portuguesa y del embalse del Alqueva, el mayor lago de Europa.

Entre murallas, así da la bienvenida al viajero Monsaraz, que se levanta desde un promontorio en el valle del Guadina. Alrededor, campos de labranza, alcornoques y olivos. Y es que la región, a pesar de su crecimiento en los últimos años, conserva los modos de vida agrícolas de antaño. Precisamente, ese es uno de los rasgos esenciales del concelho: el que no se haya convertido en un parque de atracciones.

Por seregayu

Dejaremos el coche en el parking habilitado para ello. Desde el mismo, se ven las murallas como el presagio de un viaje en el tiempo. El mejor recorrido por Monsaraz se inicia entrando por la Porta da Vila.

El pueblo medieval se nos presenta en una blancura encalada que los días de sol es deslumbrante. Parras, buganvillas y los geranios de algún balcón forjado dan los toques de color. La rúa Direita es la que orden este entramado medieval. Será nuestra vía principal, con casas de dos plantas y bellos portones de entrada a cada lado.

Por PackShot

Por zafra

A medio camino de la rúa Direita se abre la plaça Velha, presidida por la iglesia de Nossa Señora da Lagoa (o Iglesia Matriz de Monsaraz). Junto a ella, el pelourinho del siglo XVIII, y frente al templo principal, la antigua iglesia y hospital de la Misericordia.

Y cerrando el patrimonio monumental de la plaza, los antiguos Paços do Concelho. Ante tanto patrimonio, el viajero comprende el porqué del lema del lugar: Monsaraz, museo abierto. En nuestro recorrido nos encontraremos con el Museo do Fresco, el edificio civil más noble del municipio. La Sala del Tribunal es una joya del arte portugués delsiglo XV.

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Si seguimos derecho, sin dejarnos tentar por ninguno de los rincones de especial encanto del pueblo, llegaremos al castillo de Monsaraz. A los poco pasos, veremos destacar la antigua torre del homenaje. Poco queda más, aparte de sus murallas y patio de armas, de la construcción del siglo XII declarada Monumento Nacional.  

Por su posición geográfica, la colina de Monsaraz fue un enclave natural para levantar una construcción defensiva de este tipo que desempeñó desde el principio un importante papel en la historia del concelho de Reguengos de Monsaraz. Desde el patio de armas asciende una escalinata de hierro a la parte superior que constituye un estupendo mirador del entorno y del precioso pueblo. El atardecer visto desde aquí tiene una peculiar luz que destaca la magia del lugar.

¿Y qué más se puede hacer en Monsaraz?

Cromlech de Xerez

Cromlech de Xerez. Por compuinfoto

Este es el paisaje que guarda las huellas de los orígenes remotos del Alentejo. Lo atestiguan los restos megalíticos. En Monsaraz hay más de 150 hallazgos arqueológicos dejados por nuestros antepasados ​​prehistóricos, que comenzaron a habitar estas tierras hace más de 6.000 años.

Destaca el menhir de Outeiro, que, con cinco metros de altura, es uno de los más importantes de Europa y el conjunto del Crómlech de Xerez, formado por cincuenta menhires, que no están en su lugar original, ya que en 2004, debido a la construcción del embalse del Alqueva, fueron trasladados delicadamente hasta su ubicación actual.

Monsaraz

Por Evgeni Fabisuk

Si queremos más arqueología, hay que visitar el Museu Arqueológico do Complexo dos Perdigões. En la Torre de la Herdade do Esporão, una de las grandes bodegas del Alentejo, se exponen algunas piezas de un hallazgo asombroso: más de 16 hectáreas de restos del Neolítico y Calcolítico. Toda una referencia en la época prehistórica europea que, además, nos acerca a otro de los tesoros de estas tierras: el vino. La sala de catas de la bodega es un hermoso mirador al embalse del Alqueva.

Y si se abre el apetito con esta última visita arqueológica, estamos en buena tierra gastronómica. Los platos regionales –las migas y ensopados, además de las carnes de caza– son una de las experiencias que no puedes dejar de disfrutar en este viaje al pueblo más bello del Alentejo.

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