Día 1. Logroño-Tricio

Es viernes 12 de mayo y hace un día primaveral en Logroño, preludio de un fin de semana radiante. Estamos en la estación de tren esperando a Isabel y Pedro, una de las dos parejas ganadoras del concurso #PeregrinaLaRioja. Vienen de Barcelona y llegan puntuales en su tren a las 19.30. Conocen vagamente la ciudad porque vinieron en una ocasión a comprar un coche pero aquel viaje no incluía el recorrido por el patrimonio arquitectónico, histórico y gastronómico que les hemos organizado recorriendo diferentes etapas del Camino de Santiago a su paso por La Rioja.

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La primera parada es Logroño y la mítica Calle Laurel. Es la zona del tapeo por antonomasia, conocida ya en toda España por su ambiente, la calidad de sus tapas y la variedad de locales donde disfrutarlas. Hay 265 bares en un tramo de 200 metros, donde se mezclan indistintamente logroñeses, peregrinos de paso en la ciudad y visitantes extranjeros. Sobre las 21 horas nos lanzamos a explorar la calle y hacernos hueco en diversas barras, Isabel y Pedro tienen un antojo: comer champiñones y vaya si lo consiguen. No en vano, La Rioja es la mayor zona productora de España y algunos locales se han especializado en tapas protagonizadas por este producto.

La segunda jornada arranca temprano: nos espera un intenso día con salida en Logroño y final en Tricio. Cruzamos el puente del río Ebro, un lugar simbólico porque por él pasan todos los peregrinos que llegan procedentes del Camino Francés. Allí nos reciben en la oficina del peregrino, donde nos proveen de mapas e información.

El camino discurre por la Rúa Vieja, que es la calle más antigua del nomenclator callejero logroñés y donde ya empezamos a disfrutar del patrimonio arquitectónico del casco antiguo. Acabaremos desembocando en la bonita Calle Portales, que debe su nombre a los numerosos soportales que decoran su acera meridional. Al fondo de la calle, la Plaza del Mercado, donde visitamos la Concatedral de Santa María la Redonda. Después de hacer unas compras en un mercadillo de productos artesanales toca salir a la naturaleza y caminar. ¡A eso hemos venido!

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Nuestro siguiente objetivo es Navarrete, a 12 kilómetros de Logroño, pero haremos un alto en el camino ineludible en el Pantano de La Grajera, un área de recreo muy apreciada por los logroñeses que incluye zonas de picnic junto a una laguna. El pantano, además, es zona de observación de aves y hábitat de numerosa fauna y flora. Salvamos la distancia que separa la ciudad del pantano en apenas hora y media junto a Isabel y Pedro. Comemos en el pantano con el irresistible olor que nos llega procedente de numerosas barbacoas, tiempo para unas fotos y seguimos la marcha.

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Navarrete es uno de los más importantes centros alfareros del norte de España y por ese motivo nuestros peregrinos, Pedro e Isabel, tienen pensadas varias compras en los talleres de alfarería que se encuentran a las afueras de la localidad. Pero antes hemos programado una visita a la imponente iglesia parroquial, que se encuentra encaramada en un montículo en la zona alta de la localidad y aloja uno de los retablos barrocos más notables de la comunidad.

Para llegar hasta aquí el Camino ha discurrido ya junto a los primeros campos de viñedos y en paralelo a la autovía de Burgos, aunque a una distancia lo suficientemente amplia como para olvidarnos de los coches y el ruido. Saliendo de la localidad visitamos la puerta del cementerio. Son las ruinas de un hospital de peregrinos de siglo XII, el Hospital de San Juan de Acre, un conjunto muy significativo por la belleza de su arquitectura románica. Ante nosotros se abre un horizonte de 18 kilómetros hasta llegar a nuestra siguiente parada: Tricio.

¿Os imagináis una basílica del siglo XI rodeada de una necrópolis? Es lo que nos encontramos en la preciosa basílica de Santa María de los Arcos, en un bonito paraje a las afueras de Tricio. Este conjunto arquitectónico es el monumento religioso más antiguo de La Rioja y su valor real estuvo oculto durante años hasta que unas obras pusieron al descubierto todos los secretos que guardaba. En Tricio nos despedimos hasta la jornada siguiente. Junto a Isabel y Pedro llevamos 30 kilómetros en muestras piernas (de buen Camino).

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Día 2. Tricio-San Millán de la Cogolla

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El domingo desayunamos fuerte, tenemos por delante 16 kilómetros de etapa hasta San Millán de la Cogolla. Hemos decidido realizar este camino secundario de peregrinación para no perdernos el patrimonio arquitectónico de este conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.

El camino discurre en paralelo al bonito valle del río Najerilla, un paisaje que se va volviendo verde conforme nos acercamos a nuestro destino y que ya nos permite ver en la lejanía el tímidamente nevado monte San Lorenzo. La parte del Camino que hacemos es una variante que empezó a usarse en el siglo X para visitar el conjunto de San Millán.

En Berceo, Isabel recuerda al poeta medieval que aprendió en la escuela, Gonzalo de Berceo, y somos conscientes de que estamos en una zona muy importante históricamente para la lengua española, por ser cuna del castellano. También aprovechamos para refrescarnos en un pequeño arroyo, notamos los dos días de esfuerzo aunque nos reconforta avistar en la lejanía el descomunal campanario del monasterio de Yuso, majestuoso al fondo del valle, rodeado de pequeñas colinas.

En Yuso visitamos la reconstrucción de las arquetas de San Felices y San Millán, con relieves tallados en marfil. La Biblioteca conserva códices y manuscritos de incalculable valor con unos diez mil volúmenes aproximadamente. La guía nos explica que hacia la segunda mitad del siglo X un monje hizo las primeras anotaciones en castellano en el Códice 46 y en vascuence en el Códice 60. Tenemos el privilegio, después de la visita, de reposar en el claustro y nuestra mente se va siglos atrás, tratando de imaginar cómo se vivía allí.

Para llegar a Suso nos toca remontar una pequeña colinita que le confiere una ubicación aislada del resto del conjunto. En ese monasterio es donde vivió San Millán aprovechando las cuevas naturales excavadas en la pared. Este anacoreta atrajo gracias a su carisma y sabiduría a toda una comunidad de monjes en torno a su figura. Cuando murió, cuenta la leyenda que sus restos fueron bajados colina abajo y a la altura de Yuso, los animales que tiraban de él no querían avanzar más, por lo que sus restos reposan en el monasterio de abajo.

Queremos finalizar nuestra segunda jornada de peregrinaje brindando con Isabel y Pedro por el esfuezo y qué mejor que hacerlo con unos vinos de Rioja. Han sido cerca de 50 kilómetros de paisajes y aventuras y el fin de semana llega a su fin. La próxima etapa nos conducirá de Nájera a Grañón.

4 Comentarios publicados

  1. Alicia
    Publicado 19 junio 2017 en 22:23

    Se ve hermoso y atractivo

    Quisera informacion de fechas y costos. Vivimos en Valencia

  2. Juan Busquets Clotet
    Publicado 19 junio 2017 en 22:25

    Quizás una de los tramos del Camino más acogedoras, llena de historia, limpia, bien señalizada, con buena comida y gente encantadora.

  3. JOSE SANCHEZ MORENO
    Publicado 22 junio 2017 en 12:34

    ME PUEDEN MANDAR COSTOS Y FECHAS DESDE VALENCIA. GRACIAS

  4. German Sierra German Sierra
    Publicado 22 junio 2017 en 15:52

    Gracias a tod@s por vuestro interés y comentarios. Jose Sanchez Moreno, no podemos facilitar costes porque es una ruta abierta con cambios de precio en función de los pueblos donde se aloje y de los establecimientos. Buen Camino en cualquier caso!

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