Este es mi pueblo: Aýna con Juan Ángel, el niño «deprimío» de «Amanece, que no es poco»

Escrito por
17.10.2026
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5min. de lectura
Aýna, Albacete. Por Dronie_Spain
Hay pueblos que se visitan y otros que se descubren. Aýna, en plena sierra del Segura (Albacete), pertenece al segundo grupo. Encaramado sobre un profundo cañón excavado por el río Mundo, este rincón manchego conquistó a José Luis Cuerda hasta convertirse en uno de los escenarios principales de Amanece, que no es poco (1989). Y, curiosamente, nuestro guía conoce esa historia mejor que nadie.
Juan Ángel Martínez González, propietario de Miralmundo Alojamientos Rurales y Lignum Rural Style, fue el famoso niño «deprimío» de la película. Bastantes años después llegó a ser alcalde de Aýna y hoy sigue viviendo aquí, así que pocos pueden presumir de conocer el pueblo tan bien como él.
Estos son los lugares, consejos y rincones secretos que recomendaría a cualquier viajero de EscapadaRural que quiera conocer el Aýna más auténtico.
📍Imprescindibles de Aýna (pero de verdad)
Primera parada: el sidecar de Amanece, que no es poco
“Si alguien viene por primera vez, la primera foto tiene que ser aquí”, recomienda Juan Ángel.
El sidecar en el que viajan Antonio Resines y Luis Ciges en el film se ha convertido en uno de los grandes símbolos del pueblo y es una parada obligatoria para los fans de la película… y también para quien simplemente quiera llevarse un recuerdo original.
Los mejores miradores
Si madrugas, Juan Ángel lo tiene claro: “El amanecer se disfruta desde el mirador del Diablo, con una de las mejores panorámicas del valle”.
¿Prefieres el atardecer? Entonces apunta “el mirador de los Mayos, junto a la cueva de los Moros”, donde el sol se despide iluminando las montañas que rodean el pueblo.
El rincón que casi nadie visita
Muchos viajeros recorren el casco urbano y se marchan. Sin embargo, no hay que perderse una visita a “la cueva del Niño, un tesoro con pinturas rupestres del Paleolítico Superior declarado Patrimonio de la Humanidad”. Sin duda, uno de los lugares más sorprendentes de la zona.
Si quieres escapar de la gente…
“Yo me iría a pasear entre los almendros de La Dehesa o El Rubial”. Un plan sencillo, tranquilo y perfecto para descubrir el paisaje sin prisas.
👀 Cosas que un viajero debería saber
No esperes encontrar un castillo en pie
Una de las confusiones más habituales es pensar que Aýna conserva el castillo de la Yedra. En realidad, “solo quedan restos, como una pequeña parte de la muralla”.
Reserva para comer (aunque estés en un pueblo)
Es uno de esos consejos que muchos descubren demasiado tarde.
“En los últimos años, en los pueblos también hace falta reservar en bares y restaurantes. Si en las ciudades ya es habitual, aquí todavía más, porque hay menos oferta y cada vez más visitantes”.
¿Hay algún lugar sobrevalorado?
“Ninguno”. De hecho, “mi experiencia con los huéspedes es casi siempre de asombro por lo bonita y lo poco conocida que es Aýna”.
🤫 Secretos que solo te cuenta un vecino
El plan perfecto para una tarde tranquila
No hace falta un gran plan, basta “caminar junto al río Mundo cuando baja el sol en verano o en invierno antes de que anochezca”.
Una carretera para disfrutar sin mirar el reloj
No todas las recomendaciones están en el pueblo, lo importante también puede ser el camino. Para Miguel Ángel, un lugar imperdible para quienes disfrutan conduciendo es “la carretera de acceso a Royo Odrea y Cárcavos, pues se trata de una vía local sin el tráfico de las carreteras principales”.
🍴 Comer como si fueras de aquí
Donde los vecinos toman el aperitivo, una cervezas o tapean
Si quieres sentirte uno más, Juan Ángel lo tiene claro: el lugar perfecto para tomar unas cervezas es “en el hogar del jubilado de La Dehesa en una tarde de verano”. Es frecuentado por la gente del pueblo.
Comer “como en casa”
“En el restaurante La Toba, es un sitio donde vamos todos. Se come como toda la vida y platos de siempre”. No te puedes perder el atascaburras, el gazpacho manchego, unas migas o el cordero segureño, entre otros manjares.
No te vayas sin probar
Olvídate de los recuerdos de imán. Si hay algo que merece la pena llevarse de Aýna son “los suspiros de la panadería Campayo: un merengue con azúcar y almendra tostada cocido a baja temperatura”. Se ha convertido en uno de los sabores más característicos del pueblo.
❤️ Aýna, en palabras de quien siempre vuelve
“Aýna, que no es poco” es la frase que utiliza Miguel Ángel para resumir su pueblo.
Lo que echaría de menos si se fuese
“Me fui y he vuelto. No cambio el despertar frente a los Picarzos”.
Lo que no se aprecia en las fotos
Aýna sorprende mucho más cuando se pisa que cuando se ve en fotografías. Porque, como dice Juan Ángel, “nuestro pueblo es conocido, pero aun así sigue sorprendiendo cuando se llega. Nadie se espera que hicieran un pueblo en un lugar así”.
Laura Fernández
Periodista, blogger y viajera. No necesariamente en ese orden. En ocasiones me despierto sin saber dónde estoy. Adicta a los cómics y a los noodles con salsa de cacahuete. Redactora en @escapadarural, colaboradora en la Conde Nast Traveler y en la Divinity. Mi casa: Meridiano180.
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