Hay viajes que se disfrutan mejor despacio. En la Comarca Comunidad de Teruel, municipios que parecen cercanos entre sí, pero en realidad esconden mundos muy distintos. Su eslogan,Un viaje, mil destinos, podría parecer una frase bonita de promoción turística. Pero basta con empezar a moverse por sus pueblos para comprobar que no exagera.

El hilo conductor de este recorrido es el Photo Grand Tour, 15 paradas fotográficas acompañadas por esculturas diferentes, pensadas para admirar el paisaje, hacerse una foto y compartir la experiencia. Se trata de una actuación enmarcada en el Plan de Sostenibilidad Turística de la Comarca Comunidad de Teruel, desarrollado dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.

Más allá de ese impulso institucional, lo interesante es cómo esta propuesta transforma el paisaje en un escenario interactivo y convierte al visitante en embajador del destino. Porque estos puntos no son solo miradores: cada uno abre la puerta a una historia, a una ruta, a un pueblo o a una forma distinta de entender esta tierra.

¿Cómo llegar?

  • Si vienes en coche

La ciudad de Teruel funciona como una buena puerta de entrada para organizar la escapada. Si se viaja en coche, la principal vía de acceso es la Autovía Mudéjar, la A-23, que conecta Zaragoza y Valencia y sitúa Teruel aproximadamente a medio camino entre ambas ciudades. Desde Madrid, una de las opciones habituales es llegar por la A-2 y enlazar después con carreteras como la N-211, mientras que desde Barcelona se puede plantear el viaje por el corredor mediterráneo y la N-420.

Es la opción más cómoda para recorrer el Photo Grand Tour, porque los 15 puntos están repartidos por distintos municipios y muchos de ellos se disfrutan mejor con libertad para parar, desviarse o alargar la visita.

  • Si vienes en tren

También se puede llegar en tren hasta Teruel. La estación se encuentra junto al centro histórico y tiene conexiones de Renfe desde Zaragoza y Valencia. Para quienes lleguen desde más lejos, los aeropuertos comerciales más cercanos son los de Zaragoza, Valencia y Castellón. A partir de ahí, lo más práctico es alquilar coche o combinar transporte público con vehículo para moverse por la comarca.

15 Paradas para descubrir una comarca de contrastes

Un arco de piedra enmarca una vista panorámica de un pueblo asturiano con tejados de tejas rojas, una torre de iglesia y campos verdes que se extienden en la distancia bajo un cielo parcialmente nublado.

 

El Photo Grand Tour es una forma muy bonita de ordenar el viaje, sobre todo si se viaja con niños. Tener esos 15 puntos como reto ayuda a construir una ruta: “vamos a buscar la siguiente escultura” o “vamos a completar el mapa”. Y, sin darse cuenta, uno acaba atravesando buena parte de la comarca y descubriendo que cada zona tiene un carácter propio.

1. Peña Palomera, Torremocha: la comarca desde las alturas

Una escultura geométrica de metal de color óxido de una persona con los brazos levantados se alza en la cima de una colina rocosa en Asturias, con vistas a un vasto paisaje verde bajo un cielo azul despejado.

 

El recorrido comenzó con una de las imágenes más potentes del viaje: la Cima de Peña Palomera, en Torremocha. Con sus 1.533 metros, esta montaña es uno de esos lugares que te obligan a cambiar el ritmo.

La subida y la bajada requieren tiempo -calcula alrededor de hora y media de subida y otra hora y media de bajada- y algo de esfuerzo, pero la recompensa está arriba: una panorámica inmensa de las comarcas del sur de Aragón. Es una parada pensada, sobre todo, para personas acostumbradas a caminar por el monte o para quienes quieran descubrir esa cara más vertical y desconocida del territorio.

El inicio de la ruta puede plantearse desde Torremocha de Jiloca, tomando desde la N-234 una pista que permite aproximarse en coche por un camino en buen estado. En el entorno de Sierra Palomera se ha preparado una zona de aparcamiento desde la que continuar a pie, por lo que conviene revisar previamente el itinerario elegido y las condiciones del camino.

Además, la Sierra Palomera cuenta con una vía ferrata de dificultad K2/K3, una propuesta orientada a quienes ya tienen experiencia o van acompañados por profesionales y con el equipo adecuado.

2. Alba del Campo: un castillo para hablar de culturas y caminos antiguos

El paisaje cambia al acercarse a Alba del Campo. Aquí el Photo Grand Tour deja atrás la sensación de altura y se detiene ante una fortaleza vinculada a la vigilancia de la antigua vía romana y a una larga historia de culturas que fueron dejando su huella en el territorio.

El castillo vivió su momento de mayor importancia durante la Edad Media, aunque el lugar habla de mucho más: de poblamientos antiguos, de herencia romana, de presencia árabe y de época cristiana. Es prácticamente el único castillo que queda en la meseta del Jiloca y conserva ese aire de fortaleza sobria que domina el entorno sin necesidad de grandes escenografías. 

La visita se realiza por libre. Al recorrerlo todavía se aprecian restos de lo que fue el foso, y basta con caminar entre sus piedras para entender su función: proteger, vigilar y organizar el territorio… A veces, el mejor recurso turístico es precisamente ese: una historia sencilla contada en el sitio exacto donde ocurrió. 

3. Laguna del Cañizar y Villarquemado: naturaleza, aves y un paseo de cuento

Una escultura geométrica metálica de un mono, de color óxido, se asienta junto a una valla de madera en Asturias, con vistas a un estanque con árboles y hierba bajo un cielo azul parcialmente nublado.

 

Uno de los grandes contrastes del Photo Grand Tour aparece en la Laguna del Cañizar, entre Villarquemado y Cella. Si en Peña Palomera el paisaje era vertical, aquí todo se vuelve horizontal, húmedo, abierto y lleno de vida.

La Laguna del Cañizar fue uno de los mayores humedales de agua dulce de la España interior. Tras años de transformación humana, comenzó a recuperarse a principios del siglo XXI gracias al trabajo y al entendimiento de las gentes de Villarquemado y Cella. Hoy es un espacio de gran valor ecológico, con observatorios, material divulgativo y una riqueza ornitológica que la convierte en una parada muy especial para quienes viajan con prismáticos, cámara o simplemente curiosidad.

Una escena de parque en Asturias con caprichosas casitas de madera, incluida una con un cerdo en el tejado, una casita de tejado azul y creativas casitas en los árboles: una en forma de espiral y otra con figuras de animales encaramadas a las ramas.

 

Para las familias, además, Villarquemado guarda una sorpresa muy distinta: el parque “Un paseo de cuento”. El recorrido avanza por un camino que simula las baldosas amarillas del Mago de Oz y va descubriendo casitas, escenas y personajes como: las casas de los tres cerditos, el lobo, el ratoncito Pérez, el árbol de las hadas, la casita de chocolate de Hansel y Gretel, un ajedrez gigante o el barco de Peter Pan.

4. Fuente de Cella: agua, sombra y una parada perfecta en familia

Una escultura metálica oxidada y angulosa de una figura sentada descansa junto a un canal de aguas tranquilas y muros de piedra en Asturias, rodeada de vegetación. Al fondo, edificios residenciales y barandillas de hierro bajo un cielo azul despejado.

 

La Fuente de Cella es otra de esas paradas que sorprenden por su capacidad de reunir historia, naturaleza y vida cotidiana. Declarada Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural, está considerada uno de los mayores pozos artesianos de Europa.

Su origen se remonta, al menos, al siglo XI, aunque el aspecto actual se debe en buena parte a la intervención realizada en el siglo XVIII por el ingeniero Domingo Ferrari, quien levantó el gran petril de piedra de sillería que la rodea. La fuente tiene unos 130 metros de perímetro, una profundidad aproximada de 9 metros en las orillas y 11,5 metros en el centro, y un caudal que históricamente ha permitido regar las tierras de cultivo de varios pueblos a través de sus acequias principales.

A su alrededor hay una zona ajardinada y de esparcimiento perfecta para descansar, especialmente en primavera y verano. Junto a ella se levanta la ermita neoclásica de San Clemente, patrón de la localidad.

5. Villel: la ermita de la Aparecida y el paisaje de la Fuensanta

Un collage muestra un edificio de piedra con una entrada arqueada, un verde paisaje de un valle asturiano, una estatua geométrica de metal junto a un camino y una pequeña capilla blanca enclavada en unas colinas rocosas bajo un cielo azul.

 

En Villel, la Ermita de la Aparecida aparece en lo alto del monte, en un entorno natural que mezcla espiritualidad, historia y paisaje. Es uno de esos lugares a los que se llega caminando, poco a poco, y que se disfrutan tanto por el destino como por el camino.

La subida hasta la ermita parte del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta. El sendero es accesible, aunque con desnivel en algunos tramos, así que conviene llevar calzado cómodo y tomárselo con calma. Al llegar arriba, las vistas compensan el esfuerzo. Se aprecia el paisaje montañoso turolense, los relieves escalonados, el santuario a los pies y esa sucesión de barrancos, lomas y tonos ocre que acompañan buena parte de esta zona de la comarca.

Pero este lugar no solo se explica por lo que se ve. También por lo que se cuenta y se siente. La tradición sitúa aquí la aparición de la Virgen de la Fuensanta en el año 1238, ligada a la historia de un pastor y a la construcción de la ermita. Además, el paraje tuvo relevancia durante la Guerra de la Independencia, cuando en 1810 se produjo una batalla en estos montes.

6. Riodeva: el gigante europeo y el Barranco de los Amanaderos

Una gran estatua de dinosaurio se alza cerca de la entrada de un pueblo llamado Riodeva, rodeado de colinas y vegetación que recuerda a Asturias. Una escultura geométrica de dinosaurio de color marrón y un cartel de recorrido fotográfico están junto a la carretera que lleva al pueblo.

 

Riodeva es uno de esos nombres que cualquier niño aficionado a los dinosaurios debería subrayar en el mapa. Aquí se encuentra la reproducción a tamaño real del Turiasaurus riodevensis, conocido como el “gigante europeo”, el dinosaurio más grande encontrado en Europa.

La escultura impresiona incluso antes de conocer los datos: 30 metros de largo y 10 de alto. Verla de cerca ayuda a imaginar cómo sería aquel mundo perdido y convierte la paleontología en algo tangible. Además, la visita se puede completar con Titania, la subsede de Dinópolis en Riodeva, dedicada a explicar el paisaje y las especies que habitaron esta zona.

Pero Riodeva no es solo dinosaurios. A unos 6 km del municipio se encuentra el Barranco de los Amanaderos, una ruta de naturaleza espectacular donde el río Riodeva desciende entre cascadas y saltos de agua. La aproximación se realiza en coche por una pista forestal hasta la cabecera del barranco, conocida como Camino de los Arcos, y desde allí se puede iniciar el recorrido.

El itinerario completo ronda los 10 km hasta el molino Montereta y salva unos 500 metros de desnivel, aunque también se puede plantear una visita más corta para acercarse a algunos de sus saltos más accesibles. Entre ellos destaca el Salto de la Yegua, con sus 22 metros de caída, es uno de los puntos más accesibles y fotogénicos. 

Esta ruta forma parte de esa red de caminos que permite descubrir la zona a pie. Andatela reúne senderos que combinan naturaleza, patrimonio e historia, con propuestas tan llamativas como los Estrechos del Ebrón o el Barranco de la Hoz. Y, para quienes prefieren moverse sobre dos ruedas, Bicitela propone itinerarios ciclistas que unen pueblos y paisajes, siempre adaptando a cada salida al nivel de los viajeros.

7. Libros: el barrio minero y las casas cueva

Collage de tres imágenes: izquierda, una estatua moderna de dos figuras de color óxido ante una pequeña capilla de piedra en Asturias; arriba a la derecha, interior de una cueva rústica con cerámica; abajo a la derecha, entrada a una cueva enclavada en un terreno rocoso.

 

La parada en las Minas de Libros tiene un tono muy diferente. Aquí el paisaje habla de trabajo, de memoria y de vida cotidiana. La actividad minera comenzó en el siglo XVIII y, durante décadas, el azufre marcó la historia de este enclave.

Lo que más llama la atención es imaginar aquel barrio lleno de vida, con viviendas excavadas en la montaña, puertas pintadas de colores, escuelas, hospital, panadería, carnicería y familias enteras vinculadas a la mina. En su momento llegó a albergar a más de mil mineros y a una población cercana a las dos mil personas.

Hoy, muchas casas cueva están derruidas, pero gracias al trabajo de recuperación de un vecino se pueden visitar varias que conservan la esencia de cómo quedaron cuando sus habitantes tuvieron que marcharse y buscar otro trabajo para ganarse la vida. La visita es libre y todavía queda en pie una ermita.

Además, está previsto habilitar en el edificio de la antigua ermita un centro de recepción de visitantes que sirva como punto de acogida y de información. También se adecuará una entrada de la mina como espacio museístico, se mejorará un sendero turístico en el entorno y se instalará una vitrina-museo en el casco urbano de Libros para divulgar su patrimonio geológico, paleontológico y minero.

8. Tormón: Pinares del Rodeno y arte rupestre

Una escultura geométrica de metal, de color óxido, que representa a un arquero con un arco, se alza sobre la hierba de un parque de Asturias, con un edificio de ladrillo y árboles al fondo, bajo un cielo parcialmente nublado.

 

Cuando pisas Tormón vuelves a sentir otro destino distinto. El paisaje de los Pinares del Rodeno es uno de los más singulares de la comarca: rocas rojizas, formas caprichosas, barrancos, callejones naturales y extensiones de pino rodeno que dan al entorno una personalidad inconfundible.

El color rojo de la piedra, modelada durante millones de años por la erosión, crea un escenario casi cinematográfico. Pero, además de su belleza natural, este espacio conserva manifestaciones de arte rupestre levantino, lo que añade una dimensión cultural importantísima a la visita.

9. Alfambra: tierras rojas, mirador y un reloj muy curioso

Imágenes contiguas: a la izquierda, una pequeña aldea con casas de tejados rojos enclavada entre los verdes campos y colinas de Asturias; a la derecha, una plataforma circular pavimentada en lo alto de una colina domina el paisaje rural asturiano bajo un cielo nublado.

 

Alfambra se reconoce por sus tierras rojas. Y para apreciarlas bien, nada como subir hasta el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, una estatua de 25 metros situada en el cerro del antiguo castillo. Desde allí se contempla el pueblo y el paisaje que lo rodea, con esas tonalidades rojizas tan características.

10. Perales del Alfambra: una estación que nunca vio pasar su tren

Un edificio de ladrillo y piedra de dos plantas, con ventanas arqueadas y tejado de tejas, se alza sobre un prado herboso en Asturias, con altos cipreses a su lado y una escultura metálica de una persona cargando una maleta en primer plano.

 

Seguimos el recorrido hasta Perales del Alfambra, donde la antigua estación de ferrocarril cuenta una de esas historias que te hacen mirar un edificio de otra manera. Formaba parte de la línea Teruel-Alcañiz, una infraestructura que nunca llegó a concluirse. Durante años quedó como testimonio de un proyecto inacabado, hasta que fue recuperada y transformada en un complejo deportivo-cultural.

Donde antes hubo abandono, ahora hay usos nuevos: albergue juvenil, instalaciones deportivas, piscina climatizada y espacios que han devuelto la vida a la antigua estación. El edificio conserva su arquitectura historicista y su aire ferroviario, pero ha cambiado su función.

11. Galve: huellas, dinosaurios y paisaje prehistórico

Una gran estatua de dinosaurio verde se encuentra dentro de una zona vallada de madera en un parque con césped verde y árboles altos y frondosos en Asturias en un día nublado.

 

Galve es otro de los grandes nombres del viaje para quienes viajan con niños. Aquí el Photo Grand Tour enlaza con el Parque Paleontológico, distintos yacimientos de icnitas, la reproducción del Galveosaurus y el Museo Paleontológico.

Las icnitas permiten imaginar a los dinosaurios caminando por un paisaje que no se parecía en nada al actual. La roca conserva información sobre aquel entorno, que fue una zona cálida de playas tropicales. Y ya en el Parque Paleontológico, las reproducciones al aire libre ayudan a completar esa imagen: dinosaurios herbívoros, un carnívoro y un reptil volador aparecen entre chopos centenarios y riberas del río Alfambra.

Para completar la visita, merece la pena acercarse al Museo Paleontológico de Galve, que conserva una colección muy vinculada al importante registro fósil de la zona. Galve es mundialmente conocido por sus fósiles de vertebrados del tránsito Jurásico-Cretácico, de hace aproximadamente entre 150 y 120 millones de años.

12. Camarillas: acueducto y castillo

Vista panorámica de un pueblo rústico de Asturias con tejados de tejas rojas y una torre de piedra, más dos imágenes más pequeñas que muestran una antigua iglesia de piedra y una escultura cerca de un puente de piedra arqueado en el paisaje rural.

 

De nuevo, en otra zona de la comarca, Camarillas reúne dos elementos patrimoniales que resumen muy bien el carácter del territorio: el acueducto y el castillo. El acueducto, construido en mampostería y con tres arcos apuntados, servía para salvar el desnivel de un barranco y conducir el agua hasta el núcleo urbano.

Prácticamente al lado, aunque con una subida que no resulta igual de accesible para todo el público, el castillo domina el pueblo desde lo alto. Su origen se vincula al siglo XIV y a las guerras de los Dos Pedros, aunque también tuvo usos posteriores durante las guerras carlistas.

13. El Pobo: safari por la Sabana Turoliense

Una escultura de metal oxidado y anguloso se asienta sobre una roca en primer plano, con una estatua de elefante de tamaño natural visible al fondo, situada en una zona vallada al aire libre bajo el cielo nublado de Asturias.

 

Continuamos por el municipio de El Pobo, que recibe al viajero con una sorpresa pensada especialmente para familias: la Sabana Turoliense. ¿Un safari en Teruel? Sí, y esa es precisamente la gracia de esta parada. Aquí encontramos reconstrucciones de mamíferos que vivieron en la comarca durante la época del Turoliense.

Es una visita por libre, sencilla y muy atractiva para familias porque mezcla ciencia, paisaje y juego. A los niños les resulta fácil conectar con la idea de un safari, pero en este caso el viaje no lleva a África, sino al pasado de Teruel.

Esta parada conecta muy bien con Dinoexperience, el recurso turístico que reúne los enclaves paleontológicos de la comarca y enlaza lugares como Riodeva, Libros, Ababuj, Aguilar del Alfambra y Galve con una historia que se remonta millones de años atrás. Así, la Sabana Turoliense de El Pobo se entiende como una pieza más dentro de ese viaje por la paleontología de la Comarca Comunidad de Teruel.

14. Cedrillas: un castillo sobre la colina

Izquierda: Un camino de piedra en Asturias conduce a la torre de un antiguo castillo en lo alto de una colina rocosa, con una moderna escultura metálica de dos figuras en primer plano. Derecha: Un pueblo de tejados rojos y colinas onduladas visto a través de un arco de piedra.

 

El Castillo de Cedrillas se levanta sobre una colina y domina el pueblo por los cuatro costados. Sus murallas de piedra desigual y su torre-puerta recuerdan la importancia defensiva que tuvo este enclave durante siglos.

La ocupación del lugar se remonta a época íberoromana, fue reocupado en época islámica y después vivió episodios vinculados a la conquista cristiana, a los conflictos con Castilla y a las guerras carlistas. Es uno de esos castillos donde la historia se acumula como capas.

Cedrillas encaja de lleno en la Ruta de los Castillos de la Comarca, una propuesta que permite viajar por la historia medieval del territorio enlazando fortalezas como las de Alba de Campo, Camarillas o Cedrillas.

15. Corbalán: memoria de la Guerra Civil en el Alto de la Torana

Una escultura metálica de un soldado junto a un búnker de hormigón en un terreno rocoso de Asturias, bajo un cielo azul con nubes. Al fondo se ve una línea eléctrica y una señal informativa.

 

Antes de poner el foco en el Alto de la Torana, el trayecto hacia Corbalán desde Cedrillas, invita a mirar el paisaje con atención. En esta zona merece la pena mencionar el Camino de los Pilones, una ruta histórica entre Teruel y el Maestrazgo. Así como el Parque Cultural del Chopo Cabecero, un paisaje cultural ligado a estos árboles tan característicos y a los usos tradicionales de la zona.

Ahora sí, la última parada del Photo Grand Tour nos llevó al Alto de la Torana, en Corbalán, donde se conserva un búnker y otros vestigios de la Guerra Civil. Es una visita distinta, más sobria, pero muy necesaria para entender la historia reciente.

Durante los últimos días de la batalla de Teruel, este monte formó parte de una línea republicana con trincheras, casamatas y refugios excavados en la piedra. Hay una zona donde dejar el coche y, desde allí, apenas se caminan unos minutos hasta las trincheras.

Este lugar forma parte de Atrinchérate, el recurso turístico que pone en valor los vestigios de la Guerra Civil conservados en distintos puntos de la Comarca Comunidad de Teruel. Este tipo de lugares invitan al respeto. No se recorren como una simple curiosidad, sino como espacios de memoria.

Dónde comer

Una escapada por la Comarca Comunidad de Teruel también se disfruta en la mesa. Después de caminar por una cima, visitar un castillo o seguir huellas de dinosaurios, pocas cosas apetecen más que sentarse a comer productos con sabor a territorio.

  • Jamón de Teruel DOP: Uno de los emblemas de la provincia. Pruébalo solo o con las demás delicias de Teruel: pan, tomate, ajo, aceite de oliva y jamón.
  • Platos fuertes: No te vayas sin probar el Ternasco de Aragón (asado, a la brasa o en guisos) y las migas turolenses.
  • Dulces: Los Suspiros de Amante son obligatorios en la capital; en los pueblos, busca la repostería artesana de horno.
  • Consejo: Alterna restaurantes tradicionales con bares de pueblo para disfrutar del sabor más auténtico y el trato cercano.

Consejos para disfrutar de la escapada

  • La Comarca Comunidad de Teruel es un destino de contrastes también en el clima. Conviene tenerlo muy presente al preparar la maleta.
  • Lo mejor es llevar ropa cómoda y por capas. imprescindible: calzado de montaña, protección solar, gorra y agua.
  • En lugares como Peña Palomera, el Barranco de los Amanaderos, la ermita de la Aparecida o los Pinares del Rodeno, hay que adaptar siempre la ruta a la edad y resistencia de los niños.
  • Para rutas exigentes o vías ferratas, confía en las empresas especializadas.
  • Respeta al entorno: No dejes huella. Sigue los senderos, evita ruidos innecesarios y recuerda que el patrimonio (paleontológico o histórico) se mira, pero no se toca.
  • Organiza el Photo Grand Tour por zonas, no intentes hacerlo todo en una sola jornada. Las distancias no son enormes, pero cada parada merece su tiempo.

Un viaje que cambia de paisaje sin cambiar de comarca

Después de recorrer los 15 puntos del Photo Grand Tour, el resumen es claro y sencillo: la Comarca Comunidad de Teruel no se puede resumir en una sola imagen. Y ese es precisamente su mayor encanto.

Hay un Teruel de montañas y ferratas. Otra de humedales y aves. Otra de castillos y caminos medievales. Otra de dinosaurios gigantes y huellas prehistóricas. Otra de trincheras, búnkeres y memoria. Otra de pueblos tranquilos, fuentes monumentales, estaciones recuperadas y ermitas en lo alto del monte.

Por eso esta escapada funciona tan bien para familias y para quienes buscan algo diferente, tranquilo y auténtico. Porque aquí cada día es distinto.

Toda la información sobre el Photo Grand Tour, así como sobre los recursos turísticos de la comarca, se puede consultar en la web oficial de Turismo de la Comarca Comunidad de Teruel. (Turismo Comarca Teruel).

Los logotipos de la Unión Europea, Gobierno de España, Asturias, Plan de Recuperación, Gobierno de Aragón y Comarca Comunidad de Teruel representan a diversas organizaciones colaboradoras y fuentes de financiación.
Miriam Tejada

Miryam Tejada

Mi título universitario dice que soy licenciada en periodismo, pero realmente soy una todoterreno a la que le pilló la transición del mundo analógico al digital de pleno. Es decir, soy millennial, y eso lo que conlleva, según las habladurías, es que me dejo llevar y priorizo mi bienestar. O lo que es lo mismo, soy una apasionada de los viajes y las experiencias, del simple hecho de tomar unas cervezas entre amigas, organizar una buena comilona en la sociedad con sobremesa larga incluida o pasar las tardes en el parque con mis gemelos.

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