Los pueblos del ‘socarrat’, la cerámica “chamuscada” de las casas valencianas

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29.01.2026

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Quien ha comido una paella valenciana auténtica, habrá escuchado la palabra socarrat. Sí, esa base que se queda pegada al recipiente, sin llegar a estar quemada, y que tiene ese sabor tan especial. La traducción al castellano vendría a ser “chamuscado” y es el mismo nombre que recibe un arte de origen medieval emblemático de la Comunidad Valenciana. Se puede ver en diferentes casas y edificios, con representaciones muy variadas, y hoy todavía existen artesanos que los elaboran con técnicas tradicionales.

Una cerámica medieval de la nobleza media y la burguesía

El socarrat no es un cuadro al uso. Son grandes losas de barro cocido y sin vidriar que se pintan por una de sus caras. Empezaron a fabricarse y colocarse entre las vigas de los techos desde finales del siglo XIV hasta la mitad del XVI. Es decir, eran un elemento arquitectónico cuya única finalidad era decorar. Aunque como todo elemento decorativo, tiene otras funciones aparejadas como proteger las casas o transmitir antiguas leyendas. Lo de socarrat o “chamuscado” alude a que están simplemente bizcochadas, es decir, que se han cocido una sola vez.

Socarrat de Paterna. Por Jacinta Lluch Valero - Socarrat de Paterna, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35342533
Socarrat de Paterna. Por Jacinta Lluch Valero

Quienes tenían mucho dinero en la época, apostaban por los artesonados de madera, que son esos techos con decoración tallada de forma minuciosa. La clase burguesa enriquecida o la nobleza media, acomodados pero sin tanta riqueza, optaban por los socarrats como alternativa más económica (aunque tampoco serían una ganga), sencilla y llamativa para decorar sus techos. También se colocaron en frisos, terrazas, escaleras y en otras estancias.

La iconografía de los socarrats era variada, desde motivos geométricos hasta vegetales, zoomorfos (animales reales y fantásticos), antropomorfos, epigráficos, profilácticos, religiosos y heráldicos. A menudo representan labores tradicionales y figuras relacionadas con el mar, debido a la importancia histórica del puerto de Valencia. Los dibujos se hacen con óxidos en rojo y negro, lo que da un toque muy medieval, y a mano alzada, sin ningún tipo de dibujo preparatorio.

Socarrat expuesto en el Museu de Belles Arts de Castelló. Por Joanbanjo - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16903636
Socarrat expuesto en el Museu de Belles Arts de Castelló. Por Joanbanjo

Paterna, cuna del socarrat

Los socarrats se fabricaron casi exclusivamente en Paterna, aunque también hubo creaciones en otras localidades como Manises, Benaguasil o Segorbe. La razón era sencilla: aquí había gran disponibilidad de todo lo necesario para hacerlos, es decir, arcilla, agua y leña. A eso habría que añadir la cercanía a un puerto importante como era el de Grao de Valencia, que permitía exportarlos a otros países mediterráneos.

El documento más antiguo que cita la producción de cerámica en Paterna data de 1285. Poco después empezarían a elaborarse los socarrats que, lejos de quedarse en una moda pasajera medieval, han llegado hasta nuestros días. Y como ahora triunfa lo auténtico, lo tradicional y lo hecho a mano, todavía existen artesanos que los fabrican con los motivos de siempre, pero también con diseños personalizados y más actuales.

Socarrat de entre 1490 y 1550, que se considera pieza original de Paterna y está en el Walters Art Museum. Por Anónimo (España) - Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18845510
Socarrat de entre 1490 y 1550, que se considera pieza original de Paterna y está en el Walters Art Museum. Por Anónimo (España) – Dominio público

Dónde ver (¡y hacer!) socarrats

Un socarrat te lo puedes encontrar en la Comunidad Valenciana donde menos te lo esperas. En la casa del pueblo de un amigo o incluso en la célebre fachada de un edificio de finales del siglo XX en la calle Islas Canarias, en plena ciudad de Valencia. Ahora bien, si hay un pueblo que es cuna del socarrat, ese es Paterna. Reflejo de la importancia de este arte medieval son los monolitos de las rotondas que marcan las entradas a zonas del municipio con socarrats, como se ve, por ejemplo, en el barrio de La Coma. Si queremos ver algunos ejemplares originarios de la Edad Media, podemos acercarnos al Museo Municipal de Cerámica de Paterna, con socarrats del siglo XV. Abre los martes y jueves de 10h a 13.30h, los sábados de 10h a 14h y de 17h a 20h, y los domingos de 10h a 14h. La entrada es gratuita.

Otra localidad cercana donde este elemento decorativo de origen medieval ha dejado una fuerte impronta es Manises, que está declarada Ciudad Creativa de la UNESCO en la modalidad de Artesanía y Artes Populares. El Museu de Ceràmica de Manises alberga una interesante exposición de socarrats y abre de martes a sábados de 10h a 13h y de 16h a 19h.

Una calle de Paterna (Valencia). Por Road Red Runner
Una calle de Paterna (Valencia). Por Road Red Runner

En Manises también está la sede de la Asociación Valenciana de Cerámica AVEC-Gremio, un edificio de cuatro plantas con taller-escuela, aulas de formación y tienda de cerámica. Asimismo, desde el Centro de Servicios y Promoción de la Cerámica Valenciana ofrecen la experiencia para grupos de ser artesano-ceramista por un día y hacer tu propio socarrat.

¡No confundir con los socarrats de Xàtiva!

Si te mueves por la provincia de Valencia, es posible que oigas hablar de los socarrats de Xàtiva. No hacen referencia a un tercer polo importante de este arte medieval, sino a un gentilicio popular que se le da a los habitantes de este municipio. Viene del hecho de que Felipe V, el primero de los Borbones que llegó a España, ordenó destruir e incendiar el pueblo en tres ocasiones entre el 19 y el 26 de junio de 1707, en plena guerra de la sucesión española.

Retrato de Felipe V
Retrato de Felipe V. Por Turisme La Costera

Esa orden terrible cayó sobre Xàtiva porque sus pobladores eran generalmente favorables a la casa de Austria, los llamados “maulets”, que solían ser campesinos. Y como no olvidan estos hechos de hace 300 años, hoy conservan un retrato de aquel monarca hacia abajo, en señal de rechazo, en el Museu Municipal de l’Almodí.

Paterna, municipio de película y de pólvora

Además de la cerámica medieval, Paterna tiene diferentes rutas turísticas que profundizan en su patrimonio histórico y cultural. Destacamos la que sigue los pasos de las escenas de la película Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, que invita a conocer de cerca la célebre torre de Paterna y el espacio cultural Coves del Batà, una superficie de 450 metros cuadrados en la que había ocho cuevas que sirvieron de vivienda.

Cuevas de Batán, Paterna. Por lunamarina
Cuevas de Batán, Paterna. Por lunamarina

En fiestas, hay que destacar el acto de la Cordà de Paterna, un impresionante espectáculo pirotécnico que se celebra en la madrugada del último domingo de agosto. Cuenta con un gran correfoc y, después, la pólvora toma un “Cohetódromo” montado para la ocasión. Reúne a unos 350 tiradores y tiradoras que van ataviados con su correspondiente indumentaria de protección.

Raquel Andrés

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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