La Sierra Oeste de Madrid está ahí, a poco más de una hora de la capital, pero se siente como en otro mundo. Es una comarca de pueblos tranquilos, carreteras secundarias, montes cubiertos de pinos, ríos que se abren paso entre la roca y paisajes que invitan a bajar el ritmo. Un destino cercano y, al mismo tiempo, lo bastante apartado como para tener la sensación de una escapada rural de las de verdad.
Aquí la naturaleza y la historia van de la mano. Los caminos llevan a rincones de agua, antiguos pasos de piedra, restos defensivos, arquitectura medieval y miradores naturales desde los que entender por qué esta zona sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de la Comunidad de Madrid. No es un viaje de grandes distancias ni de planes complicados, sino de pequeñas paradas bien elegidas.
Esta ruta de dos días está pensada para quienes quieren desconectar sin alejarse demasiado: caminar un poco, descubrir pueblos con calma, comer bien, disfrutar del paisaje y dejar espacio para algún plan al aire libre. Una propuesta sencilla, variada y muy agradecida, perfecta para un fin de semana en pareja, con amigos o en familia.
¿Cómo llegar a la Sierra Oeste de Madrid?
La Sierra Oeste de Madrid se encuentra al suroeste de la Comunidad de Madrid y es una comarca especialmente cómoda para una escapada de fin de semana. El coche es la mejor opción tanto para llegar como para desplazarse entre sus municipios.
Desde Madrid capital, el acceso más habitual hacia la zona de Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias y el embalse de San Juan se realiza por la A-5 y la M-501, conocida como carretera de los Pantanos. Para llegar a municipios como Santa María de la Alameda o Valdemaqueda, lo normal es tomar la A-6 y continuar por carreteras comarcales que se adentran en la sierra.
También existe el transporte público, aunque resulta menos práctico. De hecho, Santa María de la Alameda cuenta con estación de Cercanías en la línea C8a y conexión con el autobús interurbano 665.
Para la zona de Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, hay líneas de autobús interurbano que conectan con Madrid, como la 551. Aun así, los horarios pueden ser más limitados, especialmente en fines de semana y festivos, por lo que es recomendable consultarlos antes de viajar.
Para disfrutar de la experiencia completa conviene contar con dos días y organizar el viaje por zonas. Una buena opción es dedicar la primera jornada al entorno de Santa María de la Alameda, Las Herreras y Valdemaqueda, y reservar la segunda para Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias y el embalse de San Juan. Así los desplazamientos resultan más cómodos y se aprovecha mejor el tiempo.
Índice de contenido de la guía de Sierra Oeste de Madrid
¿Qué ver en dos días en la Sierra Oeste de Madrid?
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Organizar una escapada de fin de semana por la Sierra Oeste de Madrid no requiere de un plan cerrado. Lo bonito de este territorio es que te permite montar el viaje a tu manera. Hay quienes llegan buscando senderos y naturaleza, quienes prefieren detenerse en pueblos con historia, y quienes solo necesitan una buena mesa y un paisaje bonito para sentir que han desconectado.
Así que, aquí te dejo varias opciones de qué ver y hacer en la Sierra Oeste de Madrid en base a la experiencia que viví yo hace unos días en esta comarca. ¡Empezamos!
Santa María de la Alameda: senderos, agua y paisaje serrano
Cascada del Hornillo. Sierra Oeste de Madrid
Desde Santa María de la Alameda parten varias rutas con encanto que permiten descubrir la belleza natural y el patrimonio histórico de este rincón de la Sierra Oeste, entre bosques, fuentes, caminos antiguos y paisajes de la Sierra de Guadarrama.
El primer objetivo es la Cascada del Hornillo, uno de los rincones naturales más bonitos del municipio. La ruta más sencilla parte del aparcamiento del puente del río Aceña y permite llegar hasta el salto de agua en unos 20 minutos, por un sendero fácil de aproximadamente un kilómetro. Es una opción perfecta para todos los públicos, incluso para quienes no quieren plantearse una ruta larga pero sí disfrutar de un entorno natural precioso.
El camino acompaña el cauce del arroyo del Hornillo, entre vegetación, sombra y ese sonido del agua que siempre hace que una ruta parezca más ligera. En pocos minutos aparece el salto, con una caída de unos 20 metros que se desliza por una pared rocosa. Se puede bajar hacia el cauce del arroyo o acercarse al mirador habilitado para contemplarla con más perspectiva. En época de lluvias, cuando el caudal baja con fuerza, el espectáculo es todavía más bonito.
Charco Mato. Sierra Oeste de Madrid
A pocos kilómetros de Santa María de la Alameda se encuentra Las Herreras, una pequeña localidad que también pertenece al municipio y que guarda otro de esos rincones sencillos, pero muy agradecidos, el Charco Mato.
El Charco Mato es una poza natural formada por el río de Las Herreras, afluente del Cofio. Para llegar hasta ella hay que seguir una ruta corta y muy sencilla que parte desde el propio pueblo. El paseo apenas lleva unos 15 minutos de ida, con una distancia aproximada de un kilómetro, dificultad baja y unos 100 metros de desnivel.
Al final del camino espera una zona amplia de agua y roca, con una explanada de piedra perfecta para sentarse un rato y disfrutar de la tranquilidad del lugar. En los meses de calor resulta especialmente apetecible, ya sea para refrescarse o simplemente para llevarte una buena lectura y hacer una pausa junto al río.
- Por tiempos no pudimos verlo in situ, pero Ricardo me comentó que desde Las Herreras también parte la ruta de los Fortines, una opción interesante si se quiere añadir un punto histórico a la escapada.
- En unos 20 minutos de subida por la ladera se llega a varios restos defensivos de la Guerra Civil, entre trincheras, nidos de ametralladora, refugios y fortines construidos entre 1936 y 1939. Es una visita breve, pero ayuda a entender la importancia estratégica que tuvo esta zona de frontera entre Madrid y Ávila durante la contienda.
Valdemaqueda y el Puente Mocha: historia junto al río Cofio
Puente Mocha,. Sierra Oeste de Madrid
La siguiente parada me llevó hasta Valdemaqueda, un municipio rodeado de pinares y paisaje serrano, muy cerca del límite con la provincia de Ávila. Allí se encuentra el Puente Mocha, uno de los enclaves más fotogénicos de la Sierra Oeste de Madrid.
El puente se alza sobre el río Cofio y también es conocido como Puente Romano de Valdemaqueda, Puente de los Cinco Ojos o Puente del río Cofio. Aunque su origen exacto ha dado lugar a distintas hipótesis, se considera una construcción de tradición romana que pudo ser levantada o reconstruida en época medieval. Lo que sí está claro es que su imagen, con sus arcos de granito sobre el agua y el entorno de encinas, robles, pinos y jaras, justifica la parada.
Además, lo bonito del lugar es su entorno, ¡es perfecto! Te invita a quedarte, a sacar mil y una fotografía. Se puede pasear por los alrededores del puente, acercarse al cauce del río y disfrutar de un paisaje muy representativo de esta parte de la Sierra Oeste: agua, granito, vegetación mediterránea y caminos rurales. Es una parada sencilla, pero muy agradecida, de esas que no requieren demasiada explicación porque el propio lugar ya tiene fuerza suficiente.
Monasterio de Pelayos: una joya medieval en el Valle de las Iglesias
Monasterio de Pelayos. Sierra Oeste de Madrid
En Pelayos de la Presa es imprescindible visitar el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, más conocido como Monasterio de Pelayos. Es Bien de Interés Cultural desde 1983 y está considerado uno de los edificios medievales más importantes de la Comunidad de Madrid, además de ser el único monasterio cisterciense de la provincia. ¡Seguro que te dejará sin palabras!
Su historia se remonta al siglo XII, cuando en el valle existían numerosas ermitas. Ese elevado número de templos dio nombre a la zona, conocida como el Valle de las Iglesias. En 1150, Alfonso VII agrupó las comunidades eremíticas en torno a la ermita de la Santa Cruz y fundó el monasterio bajo la regla benedictina. Más tarde, en 1177, Alfonso VIII entregó el cenobio a la orden cisterciense.
El monasterio vivió su mayor esplendor entre los siglos XV y XVI, pero a partir del XVII comenzó su decadencia, que culminó con el abandono tras la desamortización de Mendizábal en 1836. En 1974, Mariano García Benito compró el cenobio y evitó su deterioro definitivo. En 2004 lo donó al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa, pasando a ser de titularidad pública.
- La visita permite recorrer un lugar lleno de capas históricas y estilos arquitectónicos, desde el románico hasta el barroco.
- ¿Cuándo y cómo puedes visitarlo? Las visitas se realizan los sábados y domingos de 10:00 a 15:00. Para realizar la visita guiada, que es a las 13:00, es imprescindible hacer una reserva previa escribiendo al correo visitas@monasteriodepelayos.com.
- Conviene consultar siempre los horarios antes de ir, por si hubiera cambios puntuales.
Vía Verde del Alberche: cicloturismo fácil entre embalses
Via Verde del Alberche
Después de la visita cultural, toca cambiar de ritmo. Muy cerca se encuentra la Vía Verde del Alberche, una de las rutas más sencillas y agradables de Madrid para hacer en bicicleta o a pie. Desde Pelayos de la Presa, el recorrido propuesto es de unos 14 kilómetros ida y vuelta, con dificultad baja, unos 150 metros de desnivel y trazado lineal.
La Vía Verde aprovecha el antiguo trazado ferroviario que pretendía comunicar Aldea del Fresno con Pelayos de la Presa. Hoy es un itinerario natural perfecto para disfrutar sin grandes exigencias físicas. El tramo más bonito discurre junto al embalse de San Juan y el embalse de Picadas, entre pinares, puentes, viaductos, túneles horadados en la roca y reflejos sobre el agua.
- Una de sus ventajas es la accesibilidad. Gran parte del recorrido puede hacerse con carrito de bebé o silla de ruedas, y su perfil llano la convierte en una opción muy agradecida para familias, ciclistas ocasionales o viajeros que simplemente quieren moverse al aire libre.
- El túnel junto a la presa es uno de los puntos más llamativos, aunque actualmente permanece cerrado al público.
Las Siete Capillas: una parada gastronómica con sabor local
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Tras la ruta, el cuerpo pide mesa. Para eso, una buena parada es el restaurante Las Siete Capillas, en San Martín de Valdeiglesias. Una escapada rural siempre se entiende mejor cuando también se prueba el territorio, y aquí la propuesta gastronómica se apoya en recetas tradicionales con un toque actualizado, producto local y sabores de la zona.
En su carta y en sus experiencias gastronómicas aparecen referencias a productos de proximidad, vinos con Denominación de Origen Vinos de Madrid, variedades como garnacha y albillo, carnes de la zona, quesos de la tierra, tomates del Alberche, mermeladas, patatas revolconas con torreznos, garbanzos y dulces como las rosquillas de naranja, que no he probado rosquillas tan ricas en mi vida. Es decir, cocina popular española renovada, pero sin perder el vínculo con la comarca.
Turismo activo en el embalse de San Juan
Embalse de San Juan Sierra Oeste de Madrid
Y para bajar la comida, nada mejor que practicar turismo activo junto al embalse de San Juan, uno de los grandes iconos de ocio al aire libre de la Sierra Oeste. Construido en 1955, recoge aguas de los ríos Alberche y Cofio y se extiende entre los municipios de San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, El Tiemblo y Cebreros. Tiene una capacidad de 138 hectómetros cúbicos, una superficie de unas 650 hectáreas y alrededor de 14 kilómetros de playas.
Actualmente es uno de los destinos más populares de la Comunidad de Madrid para disfrutar del agua y de los planes al aire libre. En verano, sus orillas se llenan de bañistas, familias y grupos de amigos que llegan para pasar el día, pero también es un lugar perfecto para practicar actividades náuticas o simplemente contemplar el paisaje desde la orilla.
Una de las formas más bonitas de disfrutarlo es en kayak, ¿te apuntas?. Remar permite ver el embalse desde otra perspectiva, acercarse a zonas tranquilas y disfrutar de esa sensación tan agradable de estar lejos, aunque Madrid quede a poco más de una hora. Además de kayak, en el embalse se pueden practicar actividades como paddle surf, hidropedales, vela ligera, windsurf, pesca deportiva, esquí acuático, wakeboard, flyboard o paseos en lancha, según la oferta de empresas de turismo activo de la zona.
Entre sus zonas más populares está la Playa Virgen de la Nueva, reconocida con Bandera Azul desde 2018, además de otros espacios como El Muro, ideales para descansar junto al agua en plena naturaleza.
¿Qué comer en la Sierra Oeste?
Una de las mejores formas de entender la Sierra Oeste de Madrid es sentarse a la mesa. Esta comarca también se descubre a través de sus productos, de sus recetas tradicionales y de una cocina sencilla, de raíz rural, que gana mucho cuando se prueba después de una ruta o de una mañana al aire libre.
Algunos consejos
- Ropa y calzado: aunque muchas de las rutas propuestas son sencillas, conviene llevar calzado cómodo y con buen agarre. En algunos tramos puede haber piedra, humedad o zonas escalonadas. Además, ten en cuenta que el tiempo puede cambiar con rapidez, especialmente en zonas de montaña. Lleva siempre una chaqueta o ropa de abrigo, incluso en verano.
- Clima: la mejor época para disfrutar las cascadas y arroyos suele ser después de periodos de lluvia o en primavera, cuando el entorno está más verde y el caudal es mayor. En verano, en cambio, el embalse de San Juan gana protagonismo y permite combinar la ruta con baño, kayak o paddle surf.
- Antelación: es recomendable reservar con antelación las experiencias que dependan de horario, como la visita guiada al Monasterio de Pelayos o las actividades acuáticas en el embalse.
Para terminar de organizar tu escapada y descubrir todo lo que esta y otras comarcas pueden ofrecerte, puedes encontrar más información detallada, rutas y planes actualizados en la web oficial visitmadrid.es.

Miryam Tejada
Mi título universitario dice que soy licenciada en periodismo, pero realmente soy una todoterreno a la que le pilló la transición del mundo analógico al digital de pleno. Es decir, soy millennial, y eso lo que conlleva, según las habladurías, es que me dejo llevar y priorizo mi bienestar. O lo que es lo mismo, soy una apasionada de los viajes y las experiencias, del simple hecho de tomar unas cervezas entre amigas, organizar una buena comilona en la sociedad con sobremesa larga incluida o pasar las tardes en el parque con mis gemelos.


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