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Vía Verde de Ojos Negros, la más larga de España

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Via Verde Ojos Negros, desde Teruel hasta Valencia
Via Verde Ojos Negros, desde Teruel hasta Valencia. Por luzimag

Hay pocas minas que tengan un nombre tan bonito como la de Ojos Negros, situada en el municipio homónimo. Hoy en día ya no está en funcionamiento pero, aunque de ella ya no se extraigan minerales, su ‘funcionalidad’ ahora es más respetuosa con el medio ambiente. Por un lado, lo que fueron sus estructuras ahora son parte de la memoria histórica de la industrialización del país y, por otro, la Vía Verde de Ojos Negros es más larga de España. 167,5 kilómetros –cifra que irá aumentando con el paso del tiempo– para recorrer en bicicleta (a pie llevaría bastante más tiempo) disfrutando de la naturaleza, los resquicios de historia y los pueblos que aparecen en el camino.

Para quienes no estén familiarizados con el término hay que explicar que una Vía Verde es una senda que se ha acondicionado en base a unas vías de tren en desuso para recorrer a pie, en bici o a caballo. Por supuesto, el color de su nombre se refiere a que transcurren en un entorno natural. Actualmente, existen 126 Vías Verdes en el país y entre todas suman 3.200 kilómetros repartidos por diversas provincias. La de Ojos Negros comienza en Teruel y termina en Valencia, siguiendo el trazado ferroviario que en su día instalaron los dueños de la empresa Compañía Minera de Sierra Menera para exportar sus mercancías.

La historia es la siguiente: los empresarios Ramón de la Sota y Eduardo Aznar, del País Vasco, consiguieron la explotación de este yacimiento minero a finales del siglo XIX y su plan era utilizar el tren para hacer llegar sus productos al puerto de Sagunto. Ese planteamiento, aunque era bueno, no cuajó ya que no llegaron a un acuerdo satisfactorio para utilizar el ferrocarril estatal, así que ni cortos ni perezosos instalaron sus propios raíles de vía estrecha para conseguir su objetivo. 

Esto funcionó hasta 1972, cuando llegaron finalmente a un trato con Renfe, que les permitía una mayor proyección. En 2001, fue declarada Vía Verde y volvió a recuperar vida: su punto de origen oficial es la estación de Santa Justa y el final es la localidad de Albalat del Tarongers (hasta hace poco llegaba a Algímia d’Alfara, pero se le sumó un tramo de más de 8 kilómetros). Aunque podría hacerse al revés –de Valencia a Teruel– la manera más fácil es esta ya que, exceptuando un periodo de subida al Puerto de Escandón, es ‘cuesta abajo’.

La ruta puede hacerse en dos, tres o los días que se deseen, dependiendo del fondo físico de cada persona y de las ganas que haya de conocer más a fondo los pueblos que aparecen en el camino. La senda incluso está habilitada para gente con problemas de movilidad –en tramos como el mencionado es un poco más complicado, hay que mencionarlo– y con niños: solo hay que adaptarse a las circunstancias de quienes la vayan a realizar. 

Los puntos más interesantes de la Vía Verde de Ojos Negros

Via Verde Ojos Negros, desde Teruel hasta Valencia
Via Verde Ojos Negros, desde Teruel hasta Valencia. Por luzimag

El tramo de subida se encuentra al poco de comenzar el camino, pero a partir del kilómetro 75 aproximadamente comienza el descenso en camino a Sarrión, en cuyos campos se encuentran las mejores trufas negras del país. Después se pasa por el viaducto de Albentosa –por donde antes pasaba el tren– que tiene más de 100 kilómetros y hay quien lo señala como uno de los tramos más llamativos del recorrido. Al final se llega a un pueblo llamado Barracas, seguido de Jérica y de Navajas. 

Jérica destaca quizá por su torre mudéjar y por ser un punto de referencia histórica de la Guerra Civil española, ya que aún quedan muestras de sus estragos. Navajas le hace competencia con su olmo monumental que lleva allí desde el siglo XVII y el Salto de la Novia, cuyo nombre ya sugiere que hay una historia detrás. La leyenda dice que antes de la boda, la novia debía saltar el río al llegar al salto de agua de 30 metros (la cascada del Brazal): si conseguía pasar la prueba, el matrimonio sería feliz. 

Pero, como era bastante probable, hubo una prometida que no lo logró y cuando su futuro marido vio que el agua se la llevaba, se lanzó a salvarla. El evento terminó en doble desgracia, ya que ninguno de los dos consiguió escapar del remolino que les atrapó en el río y murieron ahogados. Hoy en día, la historia se toma como romántica y en el lugar se realizan celebraciones durante los meses de verano: no hay lloros, hay cantos.

A partir de aquí comienza el tramo final de la ruta. Al llegar al municipio de Altura, se pueden tomar dos caminos: uno por el centro del pueblo y otro que sigue el trazado de la vía original. En la segunda opción quizá haya que compartir espacio con coches, un dato importante a tener en cuenta a la hora de escoger. 

Sea como sea, el siguiente punto de referencia es Segorbe, que se puede visitar o no, aunque los más comilones puede que quieran disfrutar de una ‘olla segorbina’, un plato típico del Alto Palancia, en concreto del pueblo que le da nombre. Se trata de un guiso elaborado con diversas partes del cerdo –manitas, rabo, morro, tocino–, alubias blancas, patata y cardo. Una buena gasolina para que el cuerpo siga pedaleando, preferiblemente después de hacer la digestión.

Poco a poco se va llegando a Algímia de Alfara, antiguo final de la ruta. Ahora si se quiere completar ‘oficialmente’ hay que continuar hasta Albalat del Tarongers y se prevé que con el tiempo se vaya ampliando aún más. ¿Quién se atreve?

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