Fira de les Bruixes

Por Eva Freixa /Fira de les Bruixes

Aunque Halloween ha ido ganando terreno a Todos los Santos, por suerte muchas de las tradiciones españolas –católicas y paganas– aún se mantienen. Llevar flores a los difuntos, las castañas, los buñuelos de viento y los huesitos de santo son sólo algunas costumbres que triunfan más que las calabazas.

Estos pueblos rechazan la fiesta americana para continuar con sus extrañas fiestas. Aquí encontrarás espíritus, literatura, brujas, hechizos, humor, patrimonio, gastronomía y naturaleza. No en todas ellas la muerte da miedo.

Feria de las brujas (Barcelona)

Fira de les Bruixes

Por Eva Freixa /Fira de les Bruixes

La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, las brujas toman Sant Feliu Saserra. Vienen a recordar a aquellas mujeres que en el siglo XVII fueron acusadas de brujería en toda Cataluña. Cosme Soler, un personaje más conocido como Tarragó, pasó a la posteridad por ser el cazador de brujas y llevó a muchas de ellas a la horca. La última fue María Pujol, La Napa, que en el siglo XVIII fue condenada por asesinar a una niña.

Hoy, esa persecución y masacre es recordada a través del teatro. ¡Aunque da mucho miedo! La representación comienza a las 23:00 horas, momento en el que se descuelga a una de las brujas del campanario. Un pasacalles, además, descubrirá a los espectadores los lugares más oscuros de Sant Feliu Saserra.

Los Tosantos (Cádiz)

Por David Ibáñez Montañez

No todas las tradiciones de Todos los Santos tienen porqué ser tristes. En Cádiz saben muy bien que las cosas hay que tomárselas con humor, por eso sus Tosantos es un mini carnaval de comida. En vez de disfrazarse ellos, los trajeados son los pollos, cerdos, pescados, la fruta, la verdura y los frutos secos.

Para ver el espectáculo bastará con acercarse hasta el mercado Virgen del Rosario y al Mercado Central de Cádiz, donde se organiza el concurso de disfraces. Cada puesto está decorado con una temática diferente haciendo referencia a la actualidad, la prensa rosa y los dibujos animados.

Monte de las Ánimas (Soria)

Por Turismo Ayuntamiento de Soria

Soria cuenta con su propio cuento de terror; considerado como uno de los mejores de este género de la literatura castellana. El responsable fue el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, quien seguramente en su momento no imaginó que con su obra El monte de las ánimas acabaría creando una de las tradiciones más curiosas y populares de Soria.

La Noche de los Difuntos (1 de noviembre), las calles de esta ciudad castellana se llenan de esqueletos, monjes templarios y espíritus malévolos que en un tétrico desfile se dirigen hacia el Monte de las Ánimas. Según la obra de Bécquer, por aquí corren las almas de los muertos, entre las breñas y los zarzales.

Con la única iluminación del fuego de una hoguera y de las antorchas, los asistentes podrán conocer la historia de Beatriz y Alonso, los protagonistas de la obra; así como la leyenda que el poeta creó de este monte.

“¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas… ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde”. Extracto de El monte de las ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer.

La luz de las ánimas (Zaragoza)

La luz de las ánimas

Por Ayuntamiento de Trasmoz

Gustavo Adolfo Bécquer no sólo infundió el terror en Soria. Su cuento La tía Casca está basado en las leyendas de Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España que dicen que está maldito.

En el siglo XIII, Trasmoz se convirtió en una isla laica rodeada de los pueblos que pertenecían al monasterio de Veruela. Al ser excomulgado, se dice que atrajo a numerosas brujas quienes realizaron aquelarres en su castillo.

Hoy, la historia y las leyendas siguen vivas con La luz de las ánimas. Una celebración que se organiza cada 31 de octubre y que invita a los habitantes y asistentes a pasar una velada terrorífica.

Los actos comienzan desde por la mañana, cuando los niños salen a recoger calabazas para luego decorarlas. Al caer el sol, hay una procesión de ánimas que va desde la iglesia hasta el cementerio donde se rezará por las almas de los difuntos. Posteriormente hay un pasacalles, bailes, hogueras, queimada y se celebran las Calles terroríficas.

¿Conocéis alguna más?

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