Fortificación rupestre de Castañares de las cuevas. Por Diego.

Las montañas son testigos del paso del tiempo. Muchas de ellas alojan secretos en sus interiores que, sin articular palabra, explican la historia del lugar que habitan. A lo largo de los años, las cuevas han hecho la función de casa, bodega, despensa e incluso defensa. Es el caso del castillo de Castañares de las Cuevas, también conocido como fortificación rupestre y cueva de los Moros (es versátil en su nomenclatura). Pertenece al municipio de Viguera, en La Rioja.
No se trata de una construcción básica, ni mucho menos. Su origen se sitúa en la Edad Media, aproximadamente en el siglo XII, aunque es posible que los árabes ya le hubiesen dado uso a las cuevas con anterioridad. Pero en el siglo X, el rey de Pamplona Sancho Garcés II (también conocido como Abarca) se hizo con ellas y se las entregó al noble Fortun Ochoiz, uno de sus hombres de confianza. Un hecho que marcó su destino a largo plazo.
Una fortaleza del siglo XII en las entrañas de la montaña
Se estima que el castillo medieval de Castañares de las Cuevas se erigió como fortaleza, con parte de palacio, doscientos años después. Los constructores aprovecharon el trazado natural de las cavernas en la montaña para diseñar el castillo, que estaba dividido en dos recintos de tres plantas. El primero está cercado por un muro con ventanas talladas y una torre en su extremo este, además de un manantial interno. El otro tiene forma de torre y está comunicado con el primero por un pasillo de 13 metros de longitud. Además, hay otra habitación que es más pequeña.
Los muros están elaborados con mampostería y la materia prima fue roca caliza porosa y piedras partidas procedentes del río. En la actualidad, el estado ruinoso del interior no permite saber cómo era la estructura de los recintos por dentro: solo se puede imaginar con la información que ofrecen los muros. Después de pasar por manos de nombres relevantes como Íñigo Ortiz de Zúñiga, en el siglo XIV, el estado de la construcción decayó hasta que a principios del siglo XX parte de los muros orientales se desplomaron.
Cómo llegar al castillo de Castañares de las Cuevas
Su situación, en un barranco al que resulta difícil acceder pero desde el que se divisa el valle del Iregua, fue perfecta para cumplir su función de defensa. Actualmente se puede visitar pero como es de propiedad privada, lo más recomendable es consultar con el Ayuntamiento de Viguera antes si se quiere entrar a ver el interior de las cuevas sobre las que está construido, aunque lo más interesante es el exterior.
Llegar hasta allí no tiene demasiado misterio, porque solo hay una senda a la orilla izquierda del río Iregua. Es importante llevar calzado adecuado, porque transita por una zona arbolada y puede haber tramos con peligro de resbalones si ha llovido o hay hojas caídas, como en otoño. El camino es un tanto escarpado y no está señalizado, así que no es la ruta más adecuada para realizar en familia o, al menos, con niños pequeños. También es posible que abunden las zarzas y haya que esquivarlas o saltarlas en algunos tramos.
Rutas de senderismo en el entorno de Viguera

Quienes tengan un poco de experiencia, pueden hacer alguna de las diferentes rutas de senderismo del entorno de Viguera y Castañares de las Cuevas, que son muchas y muy atractivas. Porque entre la riqueza natural de este rincón riojano no solo destaca el castillo escondido en una cueva.
Resulta interesante desde el punto de vista del patrimonio histórico, por ejemplo, la Ruta de los Puentes. Partiendo desde el mismo pueblo, en un itinerario de menos de 10 kilómetros podremos descubrir un puente medieval muy bien conservado, además del puente de la Central y el del Arroyo, también interesantes. También es una buena opción la Ruta de la Vía Romana, que une las localidades de Viguera y Torrecilla, con un recorrido de unos 13 kilómetros.
Nosotros nos detenemos un poco más en la Ruta del Barranco de los Infiernos, que sale del pueblo y pasa por la cascada Louise, la cima del cerro de las Guardias, el castillo y el puente medieval. Nos permitirá descubrir unos fantásticos paisajes por caminos retorcidos entre grandes peñascos. Tiene una longitud de unos 10 kilómetros, es circular y su nivel de dificultad técnica es medio. Se completa en cuatro horas y media aproximadamente, dependiendo de las paradas que se realicen y de la velocidad a la que se ande, claro.
Qué más ver en Viguera: patrimonio histórico

Además del castillo y del entorno natural, Viguera tiene más piezas en su patrimonio que pueden resultar muy interesantes. En cuanto a la arquitectura religiosa destaca la ermita de Santa Lucía en Panzares, un pequeño barrio con menos de cien vecinos. Su origen data del siglo XVI, pero se reedificó en 1968. Asimismo, es reseñable la ermita de San Marcos, donde cada año, el domingo más cercano al 25 de abril, se celebra una popular romería en honor al santo.
Por su parte, la ermita de San Esteban está también situada en un hueco en la montaña y es de origen medieval. Con unas medidas de 4,50 x 8 metros parece que se construyó en el siglo X, aunque se remodeló en el siglo XII. En el interior hay unos frescos románicos arcaizantes, aunque no están en buenas condiciones de conservación, cuya temática es la del Apocalipsis relatado en la Biblia.
En cuanto a construcciones civiles, es notorio el puente medieval mencionado anteriormente, también conocido como puente romano. Aunque se construyó antes, la remodelación realizada en el siglo XVI, causada por un desbordamiento del río Iregua, le dio el aspecto que tiene hoy. Los aficionados a la pesca tienen la oportunidad de practicar esta disciplina en diferentes tramos de dicho río, que pasa por Lumbreras, Pajares, Villanueva, Villoslada y Viguera, donde abundan las truchas. En este último punto hay una piscifactoría relacionada con la producción de esta especie muy importante en La Rioja.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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