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El turismo rural después de la crisis del coronavirus

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Coronavirus
Por dottedyeti

Preocupación e incertidumbre son dos de las palabras que más se escuchan estos días. La crisis provocada por el coronavirus no solo está teniendo efectos inmediatos tanto en la salud como en la economía, sino que el futuro próximo también dependerá de su evolución. Por el momento, la sensación es de parálisis y solo las medidas gubernamentales se presentan como tabla de salvación temporal.

Pero ¿ya ha llegado el momento de hacer previsiones de lo que vendrá en los próximos meses? Si aún no se sabe cuándo llegará el fin de la pandemia –los más optimistas hablan de semanas, los tremendistas de meses– ¿cómo imaginar qué va a pasar? La falta de efectividad de las bolas de cristal es evidente y parece que hay pocos pronósticos de los que fiarse.

Cuando reina la inseguridad, lo más inteligente es dirigirse a los expertos para que arrojen un poco de luz a la oscuridad. Una de las preguntas recurrentes en el ámbito del turismo es si una vez pasada esta crisis, se volverá a la situación en la que nos encontrábamos antes de la llegada de la Covid-19. 

El consultor y analista del turismo de experiencias David Mora opina que, aunque todo son suposiciones aún, el futuro a corto plazo va a ser muy diferente: “es previsible que el turismo extranjero no retorne a España de forma masiva hasta bien entrado el verano”.

Este comportamiento será consecuencia de la limitación de desplazamiento al exterior de muchos países. En el caso del turismo español “dará prioridad a destinos internos. Habrá que ver en qué medida se restringen las aglomeraciones, algo que podría afectar mucho a los destinos de sol y playa”.

Marc Vidal, experto en economía digital y líder de la consultora Allrework, cree que ya nada volverá a ser igual y que se tardará más de dos años en recuperar las cifras que se manejaban hasta ahora. Pero esto no tiene que ser necesariamente una mala noticia. “El detonante de un cambio que era inevitable ha sido esta crisis, pero podría haber sido otro. Hay que aprovecharlo. El turismo virtual o el de proximidad va a ser muy relevante en los negocios turísticos futuros”, afirma.

En cuanto al rural en concreto, David Mora mantiene una visión realista aunque quizás desasosegante para los propietarios de casas rurales. La economía de la sociedad española se va a ver muy resentida por causa de la pandemia y el sector lo va a notar. Pero tranquilidad, que no todo es pesimismo. También conjetura sobre que “puede ser que se visualicen los destinos de interior como más atractivos para esos pocos días de vacaciones que queramos/podamos hacer”.

De esos lugares naturales y menos saturados, se valorará asimismo que “estén bien comunicados, que dispongan de una buena conexión de Internet, que garanticen limpieza, y que haya una infraestructura de salud cercana y de calidad. Durante un tiempo, seremos una sociedad diferente, con unas motivaciones y exigencias diferentes a las previas a esta crisis sanitaria”, concluye Mora.

Para Vidal, que ha firmado el libro sobre lo que sería la cuarta revolución industrial titulado La Era de la Humanidadel turismo de proximidad tendrá un valor relevante, pero la tecnología y la transformación digital son imprescindibles. “Estos días, mi empresa está dedicando más tiempo a asesorar ese tránsito de modernización de nuestros clientes que en modificar algo con respecto a una crisis obvia e inminente”.

Qué medidas se pueden tomar

En este punto, los dos expertos consultados difieren un poco en su punto de vista, ya que Mora piensa más en global mientras que Vidal se enfoca en lo concreto. Para este último, un negocio tiene tres acciones claras que llevar a cabo para levantarse de una crisis: “una reducción de costes para poder reducir los precios, automatizar procesos para poder hacerlos eficientes y, en la medida de lo posible, invertir en comunicación más que nunca pues el mercado será más pequeño y precisará de que te conozcan”. 

Mora es más cauto con la bajada de importes ya que es un sector que opera con márgenes muy reducidos. Además, algunos de los negocios no llegaron a recuperarse de la crisis económica del 2008 y “tirar los precios nos abocaría a convivir con una rentabilidad de miseria durante unos años”. También hay que evitar la guerra de tarifas entre la competencia ya que no será beneficiosa para nadie.

Su solución –o, al menos, una posible– pasa por una mentalidad más colaborativa. Una manera de atraer a los clientes que no se quede sin más en la oferta de la casa, sino que también participen otros factores como la oferta cultural y gastronómica del pueblo, las instalaciones como piscinas, la naturaleza o incluso las fiestas patronales. Una manera de que el beneficio sea colectivo, favorable para el propietario del alojamiento y de sus vecinos.

Las casas que se alquilan al completo se presentan como potencialmente atractivas y sobre todo si ofrecen otros complementos como piscina, parrilla o jardín de uso privado. “De alguna forma, este tipo de establecimientos permitirán continuar con el ‘confinamiento’ pero en familia y más al aire libre”, comenta Mora. Hay que tener en cuenta que posiblemente el fin de la cuarentena sea progresivo y el miedo al contagio puede que aún se mantenga tiempo después.

Asimismo, el temor al desabastecimiento de comida y productos de primera necesidad también es posible que tarde en desaparecer. El efecto que la pandemia va a tener en la psicología de la sociedad aún está por ver y ya hay voces que advierten sobre probables traumas posteriores.

Por eso es esencial ofrecer seguridad a los inquilinos que provienen de ciudades con grandes superficies comerciales en las que se pueden adquirir de todo. “Es importante el trabajo conjunto de municipios, comarcas, asociaciones profesionales, supermercados, etc. Puede ser momento también para potenciar el consumo y venta de productos locales. Hacerlos más presentes en los menús y en los comercios de alimentación. Lo cercano y artesano gana valor frente a lo de lejos”, comenta Mora.

Conclusiones

Ante las previsiones y consejos que ofrecen los expertos, se puede elaborar una lista de acciones que se pueden llevar a cabo para reflotar el negocio una vez se haya terminado la crisis. Aunque sea con mucho esfuerzo, es posible salir del paso.

  • Ponerse al día con la tecnología para ganar eficiencia y reducir costes a medio plazo.
  • Invertir en comunicación en la medida de lo posible.
  • Ser prudentes con la modificación de los precios.
  • No llevar a cabo una guerra de tarifas con la competencia.
  • Ofrecer tranquilidad a los clientes: limpieza, buenas comunicaciones o conexión a Internet.
  • Tomar medidas colectivas con ayuntamientos y otros negocios de la zona para que el destino sea aún más atractivo.
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3 comentarios

Olga 2 abril 2020 - 11:52

Me ha gustado mucho. No soy ninguna experta pero me ha parecido realista y profesional.
Con ganas de que pase la pandemia e irme de vacaciones a alguna de las casas rurales ¡preciosas!
Un cordial saludo
Olga

Responder
Cristina 21 abril 2020 - 20:14

Hola
La entrada es muy interesante.
Me gustaría hacer una petición, una entrada específica sobre cómo actuar en temas de higiene y limpieza para cuando podamos abrir.
Gracias.

Responder
Rocio 28 abril 2020 - 11:48

Me gustaría hacer una petición, una entrada específica sobre cómo actuar en temas de higiene y limpieza para cuando podamos abrir.
Esta duda también la tengo yo.

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