Más allá del eclipse: Finca Sotomar, una casa rural Starlight para disfrutar de la astronomía con calma ✨🔭
Escrito por
17.02.2026
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9min. de lectura
Finca Sotomar cuenta con equipamiento para la observación astronómica. Por Finca Sotomar.
Imagínate esto: es 12 de agosto de 2026, media tarde, y de pronto el día empieza a oscurecerse sobre los campos de Castilla. El silencio se hace más denso, la temperatura baja levemente y todas las miradas se dirigen al cielo.
No es una escena de ciencia ficción: es el eclipse total de sol que cruzará España, un fenómeno para el que hemos tenido que esperar cien años. Si ya estás pensando en dónde vivirlo sin aglomeraciones, con calma y rodeado de naturaleza, apunta este nombre: Finca Sotomar.
Ubicada en la histórica villa de Simancas, a menos de 10 kilómetros de Valladolid, esta finca rural no solo es un balcón privilegiado para el gran acontecimiento astronómico del siglo. Desde octubre de 2025 cuenta con la certificación de Casa Rural Starlight, un distintivo que reconoce no sólo la excelencia alojativa de la finca, sino también la calidad de su cielo nocturno como patrimonio natural y cultural, y su compromiso con la sostenibilidad y el astroturismo, aportando valor a cada estancia y creando momentos inolvidables.
De esta manera. Finca Sotomar se convierte en un referente para el astroturismo de Castilla y León y, en concreto, para la provincia de Valladolid. Pero, más allá del sello, lo que hace especial a Finca Sotomar es la experiencia que está creando Nuria, su anfitriona, para reconectar con el universo durante todo el año.
Mucho más que un sello: cuidar el cielo como patrimonio
Obtener la certificación Starlight no es un trámite rápido ni sencillo. La Fundación Starlight analiza la ubicación, la oscuridad del entorno y el nivel de contaminación lumínica para garantizar que el cielo pueda disfrutarse en todo su esplendor. En el caso de Finca Sotomar, como en todos, el proceso fue intenso y riguroso.
La finca se encuentra rodeada de naturaleza, alejada de grandes núcleos urbanos y ofrece un cielo nocturno limpio y despejado, ideal para los que quieren disfrutar de las estrellas y practicar la observación astronómica de manera cómoda y segura. Aun así, Nuria llegó incluso a hablar con el Ayuntamiento de Simancas para revisar algunos puntos de iluminación del entorno que interferían con la observación nocturna. Un gesto que refleja hasta qué punto este proyecto nace del compromiso y el mimo por el detalle.
Pero Nuria no se quedó ahí. Para ofrecer una experiencia auténtica, decidió formarse como monitora astronómica Starlight, con un curso intensivo de jornadas maratonianas en el que aprendió detalles de la observación del cielo que le permitirían crear estancias únicas. “Creía que era importante ser yo quien aportara ese valor a los huéspedes”, explica. El resultado es una propuesta cercana, divulgativa y lúdica, pensada para todos los públicos, sin necesidad de conocimientos previos.
Dos casas, dos formas de vivir Simancas: ‘Una mirada al cielo’ y ‘Una mirada a la Historia‘
Finca Sotomar se asienta sobre una parcela de más de 2.500 metros cuadrados con un enorme jardín de césped natural que permite disfrutar de la tranquilidad del entorno de día y de noche cualquier época del año, y una exclusiva piscina de arena de agua salada y jacuzzi para los días calurosos.
El alojamiento se divide en dos casas rurales que pueden alquilarse juntas o por separado, con capacidad total para hasta 15 personas. Es ideal para reuniones familiares, escapadas con amigos o grupos de aficionados a la astronomía.
Por un lado, Casa Salmón ‘Una mirada a la Historia’ está dedicada a la historia y el patrimonio de Simancas. Cada habitación invita a descubrir rincones del pueblo y anima a salir a explorar durante el día.
Por su parte, Casa Granate ‘Una mirada al cielo’ es el corazón del astroturismo en el alojamiento. Sus balcones y terrazas se orientan hacia la vega del río Pisuerga y el monte cercano, zonas libres de luces urbanas donde la oscuridad es total. Aquí, mirar al cielo no es solo posible: es protagonista.
Astroturismo con todas las facilidades
Una de las grandes virtudes de Finca Sotomar es que no necesitas ser astrónomo para disfrutar de la estancia. Bajo petición, los huéspedes tienen a su disposición equipamiento para disfrutar de la experiencia: telescopios de manejo sencillo, prismáticos, planisferios, guías del cielo y libros básicos para aprender a reconocer constelaciones, planetas o la Luna. Y, como valor añadido, el soporte y la experiencia de su anfitriona, siempre dispuesta a orientar la observación.
Además, en las habitaciones de la Casa Granate hay pequeños guiños divulgativos: dípticos con curiosidades que despiertan el interés antes de dormir. Preguntas aparentemente sencillas —como “¿de qué color es realmente el sol?”— se convierten en el primer paso para mirar el cielo con otros ojos y siempre con la seguridad de saber cómo hacerlo. En el exterior, tumbonas estratégicamente colocadas con su termo caliente y mantas para la noche, permiten disfrutar de auténticos “baños de estrellas” y de la luna en sus distintas fases, según la fecha elegida.
Muy cerca de Finca Sotomar se encuentra el Centro Astronómico de Tiedra, ideal para complementar la experiencia con observación profesional y actividades lúdico-educativas, “para regresar luego al alojamiento y disfrutar a tu ritmo del universo”, según apunta Nuria.
Bienestar entre estrellas y días para disfrutar del entorno
La experiencia no termina cuando amanece. Dando un paso más allá, Nuria nos explica que quiere hacer de Finca Sotomar un lugar de referencia para el ‘Bienestar entre estrellas’. La idea es unir la observación astronómica con el descanso: “Relajarse en el césped o en la tumbona después de un baño en su piscina de agua salada y jacuzzi en verano, disfrutar del buen tiempo al aire libre en su entorno natural en primavera y otoño, encontrar abrigo en el calor del hogar mientras se comparten juegos de mesa en los días de invierno, buscando calma absoluta cuando lo necesitas y noches estrelladas como broche final”.
Por si fuera poco, durante el día, Nuria nos anima a disfrutar de Simancas y sus alrededores. Recomiendo lugares a visitar por la villa: resulta obligada la visita al castillo que alberga el Archivo General de Simancas, uno de los grandes símbolos históricos de España. El casco histórico, con su puente medieval o la iglesia de El Salvador, ofrece paseos con encanto. También nos invita a descubrir por qué la villa se llama Simancas, así como su leyenda, o a visitar Valladolid, a pocos minutos de distancia.
Hay buenas opciones para los amantes del senderismo, como el Camino de Santiago o la Ruta de Miguel Delibes. Tampoco pueden faltar visitas a bodegas con denominación de origen, como Ribera de Duero, Rueda o Cigales, y contundentes propuestas gastronómicas.
El gran evento: el eclipse total de sol de 2026
El 12 de agosto de 2026 será una fecha histórica, y Simancas se encuentra en plena franja de totalidad para observar el eclipse de sol. Previendo que ese día las carreteras se colapsarán, Nuria aconseja una estancia mínima de 3 o 4 días para vivir el eclipse sin prisas ni desplazamientos incómodos.
La idea es sencilla y muy tentadora: llegar antes, disfrutar del entorno, descansar, participar en charlas divulgativas sobre el fenómeno y, el día del eclipse, observarlo desde el jardín de la finca, con privacidad, seguridad (no pueden faltar gafas homologadas) y su acompañamiento experto. Todo ello combinado con buena gastronomía local, lugares recomendados a visitar según los gustos de los huéspedes y eventos locales que organizarán Simancas, Valladolid y su provincia.
“Vente antes y vete un poco después. Y el día del eclipse, de aquí no te muevas… Disfruta la piscina y el entorno, es agosto y es un sitio excelente para huir de aglomeraciones”, recomienda Nuria. “Si no puedes venir ese día, puedes visitarnos antes del evento, cualquier escapada es buena para juntarte con tu grupo de amigos o familia y prepararte para lo que viviremos este verano”, añade.
Una lección de humildad bajo el cielo nocturno
Más allá de telescopios, eclipses o certificaciones, Finca Sotomar ofrece algo difícil de encontrar: perspectiva. En palabras de Nuria, “somos una mota de polvo en el universo”. Entenderlo desde un lugar tranquilo, mientras flotas en la piscina o miras el cielo desde una tumbona, cambia la forma de situarse en el mundo.
Porque Finca Sotomar no es solo un alojamiento rural ni solo un destino de astroturismo. Es un lugar para bajar el ritmo, desconectar del ruido urbano, poner los pies en la tierra y levantar la mirada al cielo mientras la cabeza —y el telescopio— apuntan directos al infinito.
Miguel Perez
Me encanta el fútbol, leer, viajar, descubrir nuevos destinos y contártelos
















