La forma en que ingerimos los alimentos importa. También su punto de cocción. Su dureza. La velocidad a la que tragamos, las veces que masticamos. Todos esos factores acaban determinando cómo asimilamos los nutrientes y, lo que es más importante, qué nutrientes se quedan fuera de nuestra boca o de nuestros intestinos.

Se pueden escoger muchas temáticas para realizar una ruta por España y una de las más gozosas puede ser conocer las bebidas más típicas de las diferentes localidades. Dulces, amargas, con burbujas o de colores, todas tienen una historia detrás que las ha hecho populares.

Hay muchas razones para visitar la Serra da Estrela, un sistema montañoso situado en el centro del Portugal peninsular. Una, es el monumento de la Torre, que marca el punto más elevado de esa zona del país. Y otra, es una de las mayores delicias gastronómicas del mundo: el queso…

En el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que hacen las delicias de quien las visita. Impasibles al tiempo, entre castillos y murallas, guardan los vestigios de varios pueblos desde el principio de los tiempos: visigodos, romanos, musulmanes y templarios. También conservan las tradiciones gastronómicas que las hacen únicas en el mundo.

El botillo puede que sea uno de los productos gastronómicos más contundentes del país. Se trata de un producto cárnico elaborado con diferentes partes del cerdo. Su aspecto es el de un embutido grande y gordo (no alargado como un chorizo, por ejemplo). El proceso de elaboración tiene varios pasos que hay que seguir a pies juntillas.

Raro será que las personas que escojan el norte de España como destino no incluyan la gastronomía en su lista de intereses. Es uno de los tópicos más certeros de los que se le atribuyen a la zona, además de la belleza de sus paisajes. Lo del mal tiempo está empezando a cambiar debido al cambio climático, pero aún hay que meter el chubasquero en la maleta.

La francesinha: dos rebanadas de pan de molde entre las que se colocan filetes, jamón cocido, salchichas y chorizo (generalmente linguiça, un embutido luso). Esa bomba está cubierta por queso gratinado y regada por una salsa hecha con cerveza y tomate, entre otros ingredientes.

En 2019 el título a la Mejor Croqueta del Mundo se lo llevó el chef Javier Ugidos, del restaurante toledano Tobiko. Ugidos se presentó al Campeonato Internacional Joselito a la Mejor Croqueta de Jamón del Mundo –celebrado en el marco de la XVII edición de Madrid Fusión el pasado enero– con una propuesta innovadora a la par que fácil.

Portugal está preparado para que incluso a los que no les guste el bacalao acaben comiéndolo. Según se dice, tienen más de 1.000 recetas para prepararlo, así que entre tanta variedad, alguna habrá que convenza al comensal más reacio. Ante tal alarde de creatividad, sería bastante descortés no probarlo por lo menos.
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