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Escapada rural para los amantes de Teruel

Para los amantes de esas criaturas épicas extinguidas en una lluvia de meteoritos. Para los amantes de las montañas, y mejor si están cubiertas de nieve. Para los amantes del arte mudéjar. Del buen jamón. Del retumbar de tambores. De esas leyendas románticas que perduran durante siglos... Puede que Teruel quede ligado a ti como el amor entre sus dos amantes.

Bajo el embrujo del arte mudéjar 

La ciudad de Teruel guarda, sin esconderlo demasiado, todo un patrimonio de la humanidad: su arte mudéjar. En Aragón hay 157 monumentos catalogados y los más representativos están en esta capital. El principal: el alfarje de la catedral de Santa María. 

Este arte inspiró nuevas tendencias, como el modernismo, que también pisa fuerte en la ciudad. Una parada obligatoria en la ruta por el casco antiguo es la escalinata neomudéjar del paseo del Óvalo.
Si la visitas en febrero verás toda una ciudad convertida en un gran escenario teatral para acoger la representación popular de Las bodas de Isabel, que te contará la leyenda de los amantes de Teruel.

Entre cañones y antiguas vías de tren 

En la comarca del Matarraña, mosaico de influencias aragonesas, catalanas y valencianas, puedes apostar por el turismo sostenible recorriendo, a pie o en bicicleta, el trazado de antiguas vías de tren mediante la Vía Verde de la Val de Zafán: enlaza la singular localidad de Alcañiz, capital del Bajo Aragón y presidida por el castillo de la Orden de Calatrava, con la ciudad catalana de Tortosa. 

En esta comarca hay pueblos con encanto que no debes perderte, como Valderrobres, con su marcada esencia medieval; y Beceite, a los pies de los Puertos de Tortosa-Beceite, donde una ruta te adentrará en los profundos cañones del Parrizal sorteando el curso del río Matarraña mediante pasarelas (1 hora y 30 minutos más regreso, no recomendada en invierno por riesgo de hielo).

En el hogar de los murciélagos

En el Parque Cultural del Maestrazgo podrás explorar la gruta de Cristal de Molinos (visita de unos 40 minutos), un verdadero palacio subterráneo con joyas pétreas suspendidas en su caída libre. La escasez de luz hará que agudices tus sentidos hasta poder sentir el respirar de la cueva, o puede que sea el de los murciélagos que la pueblan. Sea lo que sea, dos consejos: lleva ropa de abrigo y calzado adecuado.

Más reales que en Jurassic Park

Sigue las huellas de los dinosaurios en Galve, uno de los enclaves más importantes de la Península. Además de las icnitas (huellas fosilizadas), este enclave paleontológico se completa con un museo, reproducciones de dinosaurios en la ribera del río Alfambra y Legenpark, una de las subsedes de Territorio Dinópolis.

De todo un poco en la Sierra de Albarracín 

¿Qué podrás ver y hacer en la sierra de Albarracín?

Acariciando la sierra, una muralla protege el enclave mágico de Albarracín, considerado uno de los pueblos más bonitos de España.


En el Parque Cultural de Albarracín encontrarás muestras de arte rupestre y verdes bosques sobre arenisca rojiza que pertenecen al Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. 
Los parajes del Cabrerizo y del Arrastradero de Albarracín son considerados los mejores de España y de los mejores del sur de Europa para practicar boúlder (escalada en bloque). 

A la luz de las estrellas

Entre los bellos parajes de la comarca de Gúdar-Javalambre se perfilan las estaciones de esquí de Javalambre y Valdelinares (abiertas de diciembre a abril). Y también se extiende una red de unos 1.000 kilómetros de senderos para que disfrutes de la naturaleza. Puedes seguir el Camino del Cid o la Ruta de los Guerrilleros, por ejemplo. 

Subir al Pico del Buitre o a otra de las cimas de la sierra de Javalambre es una buena opción. Desde las alturas, durante el día, se ve un paisaje que se asemeja a la piel de leopardo. Por la noche, en cambio, se abre la bóveda celeste con todo su esplendor, libre de contaminación lumínica. 

Ya en el valle del río Mijares te esperan dos poblaciones pintorescas: Rubielos de Mora y Mora de Rubielos, ésta última con uno de los castillos más bien conservados de Aragón. Y a unos 20 minutos, dentro de Alcalá de la Selva, está la localidad de la Virgen de la Vega, donde hay un santuario con murales del turolense Ignacio Zaera. Las fiestas en honor a la Virgen incluyen una romería y una muestra del folklore de la zona (del 7 al 10 de septiembre). 

Un último apunte…

En el límite con la Comunidad Valenciana, Mirambel, Cantavieja y la Iglesuela del Cid son otros de esos pueblos que se te quedarán gravados en la retina.

Tambores, palomas y chorizo

Durante la Semana Santa, retumban las calles de nueve poblaciones turolenses como Alcañiz y Samper de Calanda  al paso de la Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón. Son miles de instrumentos repicados por varias generaciones en lo que es una fiesta declarada de interés internacional.

En Alcañiz, además, el Domingo de Resurrección se pone en marcha una peculiar procesión: Las Palometas, que se abre paso tras haber soltado al vuelo doce palomas blancas. Esta misma ciudad da comienzo al Carnaval con sus cuadrillas comiendo chorizo en el campo. Es la fiesta del Choricer