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El Drago de Agalán, un símbolo de La Gomera

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El Drago de Agalán
Por Elísabet García

El drago canario es una de las especies que forma parte de la identidad de las Islas Canarias. Dracaena draco es su nombre oficial en botánica y, en el conjunto de las ocho islas afortunadas, se localizan ejemplares de gran importancia y belleza. En La Gomera, el ejemplar más antiguo y de mayor envergadura de la isla tiene nombre propio: el Drago de Agalán.

Como no podía ser de otra forma tratándose de La Gomera, este histórico ejemplar de drago canario se encuentra en un barranco. Concretamente, en el municipio de Alajeró, en una de las laderas del Barranco de Tajonaje, muy cerca del Caserío de Imada, uno de los núcleos rurales donde mejor se aprecia la arquitectura tradicional de la isla.

Cómo llegar al drago de La Gomera

Para llegar hasta él, una vez se abandona Alajeró, dirección Imada, a excasos kilómetros, del lado derecho de la carretera, nace un desvío de fuerte pendiente que indica claramente el camino a seguir para llegar al Drago de Agalán. Este desvío llega hasta un área con dos o tres casas donde se puede dejar el coche.

Empezamos a caminar. El sendero parte desde detrás de una de las casas. Una señalización de madera marca la dirección.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García

El primer tramo es de tierra y parece que termina en una zona privada. Sin embargo, se puede continuar por el lado izquierdo, por un sendero algo más estrecho hasta llegar a una senda adoquinada y muy bien acondicionada.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Pocos metros después se alcanza el primer mirador. Desde aquí puede capturarse una primera instantánea del bello ejemplar. Eso sí, en la lejanía y sin apreciar su majestuoso porte en detalle.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García
El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Para los más aventureros, el sendero continúa barranco abajo, zigzagueante y con piedras poco pulidas.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Un sendero que debe recorrerse con paciencia y que regala una generosa muestra de ágaves, palmeras y chumberas, ofreciendo paisajísticas muy fotogénicas.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García
El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Después de veinte minutos de «interminable» -puede producir esa sensación- descenso, tras un último recodo del camino, aparece el segundo mirador y el Drago de Agalán, con sus más de 400 años de vida.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Ninguna imagen le hace justicia. Su gran envergadura sólo es apreciable si se le saluda en persona.

El Drago de Agalán
Por Elísabet García

Con el fin de proteger el ejemplar y asegurar su mantenimiento, su área vital está vallada. Aún así, el mirador proporciona diferentes ángulos desde donde contemplarlo como se merece, con calma.

Como curiosidad, los dragos son la única especie del planeta cuya savia es de color rojo. De hecho, desde hace cientos de años, la conocida como «sangre de drago» ha sido utilizada, entre otros usos, para barnizar violines Stradivarius.

Otra curiosidad, para averiguar la edad de los dragos, como su tronco no presenta anillos, se deben contar sus ramificaciones teniendo en cuenta que un drago florece una vez cada quince años y que, tras cada floración, nace una ramificación. Te animamos a que, una vez frente a él, cuentes cuántas veces ha florecido y, por ende, averigües su edad.

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